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Acaben con la democracia de una vez
Irene Lozano.- 24/08/2012
Parece que hay alguna gente sobrecogida con la historia de la atleta etíope Samia Yusuf Omar, abanderada de su país en los Juegos Olímpicos de Pekín. Ha perecido intentando llegar a Italia en una patera. Allí abajo, en la inmensa fosa común del fondo mediterráneo, yacerán sus restos, como sobras de un festín, junto con las de otros miles de africanos desconocidos. A mucha gente le ha conmovido porque acabamos de vibrar con otros Juegos Olímpicos y nos ha cautivado una vez más su narrativa de esfuerzo y lucha, su brillo estelar y su glamour. De pronto, en el mismo contexto, se ha cruzado una atleta que subió de noche a una patera y desapareció. La gloria y la muerte, tan cercanas.
A buen seguro, algunos miembros del Gobierno se habrán estremecido también al conocer la muerte de Samia. Los ministros no son seres de otro mundo, al fin y al cabo. Sin embargo, se muestran convencidos de que si la atleta etíope hubiera logrado la proeza de llegar con vida a España, lejos de recoger una medalla, no hubiera merecido siquiera recibir atención en los servicios públicos de Salud.
Así son los tiempos: los informativos sirven puntualmente una historia desgarradora, entretenida, con el componente de tragedia necesario para arrancar al público una lágrima compasiva y que así nadie deje de sentirse buena persona. La siguiente noticia -o tal vez la anterior- informa de las políticas oficiales, que destruyen el concepto de sanidad universal para excluir a los supervivientes de las pateras. No hay conexión aparente entre los hechos. Todo ocurre en un mundo gaseoso e incierto, donde el único mensaje seguro del poder es: cada cual debe salvarse. El espectador-votante contempla las noticias, convencido de que en nada le afecta esta reforma sanitaria, puesto que no es inmigrante irregular. Por eso, aprueba la medida con entera serenidad. Pero nada sucede de forma aislada: somos seres sociales y vivimos en sociedad. Parece mentira que haya que insistir en algo tan obvio.
La regresión al pasado es evidente. La historia se frustra al ver que no consigue enseñarnos nada. La repetimos o volvemos a fórmulas cuyo fracaso quedó demostrado. En España existió un Ministerio de Sanidad como tal por primera vez en el año 1936. Hasta entonces era un departamento del Ministerio del Interior. “¿Y por qué de Interior?”, podríamos preguntar desde nuestra perspectiva actual. Sencillo, porque muchas enfermedades -especialmente las que degeneran en epidemias- pueden convertirse en un problema de orden público. Por esa misma razón, en EEUU se sometía a cuarentena en Ellis Island a los pasajeros que llegaban por cientos en barcos procedentes de Europa hace poco menos de 100 años. El Estado no gastaba dinero en prevenir la enfermedad, sino el problema de orden público.
Esa vieja idea está de regreso. Se halla en camino: si llega un inmigrante tuberculoso a un hospital y no lo atienden, pondrá en peligro a la población. Y cuando los medios difundan esa amenaza, habrá llegado el momento de aprobar medidas de excepción para confinamientos masivos de inmigrantes. Y entonces la sociedad lo consentiría, temerosa de una epidemia de la que nadie estaría a salvo. Si nadie se resiste ahora -como están haciendo los médicos-, se consumará lo que no es una reforma, ni una política de austeridad, sino un cambio conceptual brutal para conducirnos a otro modelo de sociedad. Nos lanzan a la pendiente de la deshumanización. Se nos aboca al miedo y al afán de supervivencia. Samia debió de sentir algo muy parecido la noche que subió a la patera.
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12 COMENTARIOS
12 .- Querida Dª. Irene,
Con todo el cariño. De verdad. No he entendido nada. Para que estas cosas funcionen se requiere:
Prosperidad propia.
Reciprocidad del ótro.
No se da ninguna de las dos condiciones. Sí la 2ª con respecto a la UE. En aquellos tiempos zapatéticos en que nosotros solitos íbamos a solucionar el hambre de África y parte del resto de la galaxia conforme a una mera enunciación de buenos sentimientos propios más de una película de Disney que de un administrador responsable - los tiempos del Sr. Caldera - sufríamos repetidos asaltos sobre nuestras fronteras.
Lo que se entiende de ello en África es sólo una cosa: DEBILIDAD. Cuidado. El camino al infierno está empedrado de buenas intenciones.
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Y NO. NO SOMOS NOSOTROS. SON ELLOS.
Y mientras los africanos no tomen sus propios destinos como responsabilidad suya no saldrán. De hecho ya hay varios países africanos que A PESAR DE LA MAL LLAMADA AYUDA están prosperando y mucho.
Y LO ESTÁN HACIENDO CUANDO HAN EMPEZADO A HACER LO MISMO QUE HICIERON LOS PAISES ASIÁTICOS PRÓSPEROS.
Educación, trabajo, respeto a los contratos y a la propiedad privada, erradicación de la violencia, dejar de culpar a otros.
Cordialmente,
JGM
11 .- Sra. Lozano..., su artículo adolece de lo mismo que denuncia. Los ciudadanos que, como es mi caso, apoyamos las medidas de control económico [como el tema que nos ocupa] para que aquel que justamente ha contribuido al sistema no se quede sin nada por un reparto indiscriminado, no somos peores ni quizá mejores que los objetores sanitarios. Sólo anteponemos la Justicia por encima de la Igualdad. Pero lo que no es de recibo es que los creadores de opinión, como usted pretende ser, lo sean blandamente... y escriban articulitos cargados de moralina, pero dentro del sistema... del que viven y perviven. Pero lo que la sociedad actual, el momento actual precisa, son comunicadores valientes y honestos que rindan culto a la VERDAD y hagan pedagogía en torno a ella. De ahí surgirá la Libertad para todos. Y nuestra sociedad precisa liberarla de la enfermedad "buenismo social" y quitarle capas y capas de pensamiento abductor. Y estoy hasta la corocota de leer y leer artículos pseudobuenistas, pseudoliberales, pseudoNADA...
10 .- #9 No , no da igual Etiopia que Somalia, para el fondo del artículo quizá sí da igual pero para la credibilidad de la periodista no da lo mismo
Porque fallos como este demuestran la falta de documentación y no ya la falta de perfeccionismo si no la pura chapuza con que desgraciadamente muchos escriben.
Y si un periodista indocumentado puede hacer daño no digamos un político indocumentado, y la sra lozano ahora es política.
Y he dicho también que para el fondo del artículo quizá daba igual porque aún así no creo que sea lo mismo, precisamente porque si uno se documenta un poco verá que mientras Etiopía es de los países de Africa e incluso del mundo que más crece, con un crecimiento medio del 11 % de su PIB desde 2005 y además sin petróleo , mientras que en Somalia todos sabemos lo que pasa, que llevan unos 30 años de guerra civil permanente.
Posiblemente en Etiopía alguien como esta chica, una atleta olímipica, disfrutaría de un alto o como mínimo un medio estatus social y no necesitaría coger la patera.
Por cierto en Etiopia hay un gobierno autoritario que aplica medidas económicas liberales apoyado por USA y en Somalia mandan una especie de talibanes. Así pasa lo que pasa
9 .- Excelente artículo Doña Irene,
Etiopia, Somalia, da lo mismo. Da usted en la diana. No será limitando la prestación de servicios sanitarios a inmigrantes lo que nos sacará de la crisis y no hay más que ver los comentarios a su artículo para darse cuenta que tiene toda la razón del mundo. Seguro que aquellos que los han escrito querrán que alguien trabaje cuando tengan que cobrar la pensión y como no sea a base de inmigración me temo que no va a haber forma de pagársela. Desgraciadamente las crisis hacen aflorar el lado más miserable del ser humano.
Mientras tanto seguimos disfrutando de multitud de cadenas de televisión pública estatales y autonómicas, de múltiples administraciones duplicadas, prestaciones de desempleo de hasta dos años y ayudas complementarias, etc. Pero eso si la culpa es de los inmigrantes. Que poca memoria tenemos.
Un saludo.
8 .- Señora mía, ¿Vd. a qué juega en esta columna?
Hace ya bastantes años, si en las carreteras francesas era cazado en una infracción, no recuperaba su libertad de conducir hasta que no hubiera pagado la multa. Aquí, en este país que se supone Vd. ahora representa en virtud de su escaño, no pagaba la multa ningún extranjero; papelito mojado a la guantera y hasta otra.
Países europeos nada democráticos en comparación con el nuestro, no te permiten salir del hospital si no abonas al menos el 10% de la factura, y eso siendo legal y europeo.
No obstante, es posible que las mafias de la inmigración ilegal deban modificar las rutas de acceso y derivarlas al Puerto de Bilbao, ya que Francisco López, el lehendakari, dijo que allí se atendería a todo dios, con o sin papeles.
Señora diputada, quizás debería dar ejemplo y vivir tal como predica, y renunciar a un 10% de su sueldo oficial para destinarlo a la atención sanitaria de pateras. Creo que López renunciará a parte de la pensión vitalicia de 100.000 euros/año para ayudar a Osakidetza en la atención a todo dios.
Y luego reclaman Vds. credibilidad...
Buen día
EL CONFIDENTE