Como el desprestigio de la política está muy enmarañado, Dolores de Cospedal ha dado un gran paso para complicarlo más. Frente a la situación actual hay dos actitudes: la primera pasa por enfrentarse a los verdaderos problemas; la segunda consiste en despreciarlos mientras se finge que se da una solución. Estas dos actitudes se dan en torno a dos de los principales problemas políticos: el modelo de Estado y el modelo de política.
El Estado autonómico ha crecido en estos 30 años de forma desmesurada, irracional e incontrolada. Se ha demostrado que es una forma de organización inoperante (ejemplo: legislaciones que chocan entre sí, administraciones duplicadas…) que cuesta muy cara y fomenta las redes clientelares. También ha demostrado algunas virtudes, pero ahora estamos obligados a solucionar sus fallos, no a cantar sus alabanzas. Y esos fallos no lo son de una comunidad o de otra, sino de la estructura, es decir, del conjunto.
La cultura política de los últimos años ha alimentado la corrupción (por conceder impunidad a los corruptos) y ha fortalecido la incompetencia (porque la estructura de los partidos prima a los fieles al líder mientras desecha a los aptos y a los leales a la institución)Sólo se pueden abordar, pues, con una visión del Estado y no con parches para la parte que obvien la situación del todo. Por supuesto, los nacionalistas e independentistas no tienen esa visión de conjunto, sino que se sienten ante una ocasión de oro para redoblar su órdago. Yo hablo desde una visión de España porque creo -por principio- que una nación es una comunidad política de ciudadanos que buscan soluciones comunes a sus problemas y huyen del “sálvese quien pueda”, aunque naturalmente habrá quien no coincida conmigo.
Segundo problema: los políticos. Se ha instalado la opinión de que los políticos son gente corrupta e inútil, que sólo busca su interés. Existen y han existido muchos políticos honrados, que no han ganado mucho dinero -algunos, incluso menos de lo que ganaban trabajando por cuenta propia, como es mi caso- y no han robado. Existen muchos que han hecho y hacen bien su trabajo. No es que todos los individuos, en su comportamiento, hayan fallado: estamos ante un problema de cultura política. Y resulta innegable que la cultura política de los últimos años ha alimentado la corrupción (por conceder impunidad a los corruptos) y ha fortalecido la incompetencia (porque la estructura de los partidos prima a los fieles al líder mientras desecha a los aptos y a los leales a la institución).
Mucha gente piensa que existen demasiados políticos, algo en parte provocado por informaciones erróneas (sin embargo, verosímiles dado el grado de odio) y también por el Estado autonómico: muchos nos preguntamos qué hacen 17 cámaras legislativas, aparte de complicar la vida al ciudadano que necesita tres licencias de caza o que estudia en una comunidad distinta a la suya y sufre una apendicitis.
¿Por qué es tan difícil cambiar esa tóxica cultura política o ese diseño autonómico inoperante y despilfarrador? Por algo muy simple y muy antiguo: el poder. En esta cultura política y este diseño autonómico se sustenta el poder de los dos grandes partidos y de los nacionalistas, es decir, de quienes han mandado en España en los últimos 35 años. Y se resisten a perderlo. Resultaría relativamente sencillo acabar con la impunidad de los corruptos si sus propios partidos los denunciaran, en lugar de darles cobertura. Bastaría con premiar a quienes defienden con lealtad su institución y sus opiniones, para que los demás sintieran que una nueva cultura política se había instalado. Un par de actitudes nuevas y todos lo sabrían, sin necesidad de hacer una sola ley.
En cuanto al Estado autonómico, bastaría con que un equipo del presidente del Gobierno se sentara a pensar: cuántas autonomías son realmente justificables para servir bien al ciudadano (no para que el partido reparta prebendas), qué competencias deben tener, qué organismos deben desarrollar, cómo se reparte la tarea de legislar y la de gestionar, en suma, cómo organizamos un estado federal que funcione ajustando sus gastos a sus ingresos. Y a partir de ahí, negociar, negociar y negociar.
Cospedal y su inútil decisión
La decisión de Cospedal de reducir el número de diputados autonómicos y eliminarles el sueldo finge solucionar dos problemas: tendremos menos políticos y serán más baratos, como pide el pueblo. En realidad, no mejora en nada el diseño autonómico -aunque podría hacerlo convenciendo a Rajoy de que la cámara castellano-manchega es toda ella superflua-, y no facilita la vida al cazador ni al estudiante. Tampoco contribuye a cambiar la cultura política y, posiblemente, la empeora. Si los diputados no cobran un sueldo digno, es muy probable que los partidos no consigan atraer a la gente más cualificada y, en cambio, seguirá atrayendo a la más corrupta, convencida de que podrá traficar con su poder y obtener millones de euros extra bonus.
Pero por encima de todo, las medidas de Cospedal están minuciosamente calculadas para que no afecten en nada a su poder (ni a sus varios sueldos)*. Antes al contrario, refuerzan a su partido -la reducción de diputados autonómicos fortalece el bipartidismo- y dentro del PP, la refuerzan a ella, que con su golpe de efecto se reivindica en su carrera personal. Lampedusa diría: que todo cambie para que su poder siga igual.ARTÍCULOS ANTERIORES

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LA OPINIÓN DE LOS LECTORES
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COMENTARIOS
42Lo que hay que oir 08/09/2012 | 16:02
Estimada redactora : Hay un refran que dice "dime de que presumes y te diré de que careces". Cierto es que, en la sociedad actual, es costumbre vanagloriarse uno mismo en lugar de esperar a que nuestros méritos los reconozcan los demás. Lease audiencias TV, resultados electorales, reconocimientos corporativos tipo "premios de". No nos engañemos; no deja de ser una burda mentira para consumo de estúpidos e ignorantes. Por ello me fastidia que Vd. presuma de no haberse beneficiado de su paso por la política. Aunque no hubiese beneficio económico [que lo ignoro] Vd. goza de una influencias y reconocimiento que, dudo mucho, tendría de no haber ocupado un cargo público. Por lo tanto y, por favor, no se rasgue las vestiduras.
41maverick72 08/09/2012 | 11:13
#38 Yo estoy muy bien informada. Por qué tendría que creerte a ti y no a ellos? Yo me fío de UPyD porque no me han demostrado lo contrario , además son gente normal de la calle nada que ver con lo que estamos acostumbrados.
40Joaquin Gomez Moya 08/09/2012 | 08:43
#39
¿Pero se pueden hacer las cosas de otro modo? Sí.
¿Hay soluciones? Sí.
La misma Sra. Cospedal empezó bién hace un año. Elimando órganos que eran una mala copia de los estatales. Pero hay más.
Debido al sistema de repoblación medieval -medieval, lo dice todo- en Guadalajara tenemos 260 000 habitantes en casi 300 municipios.
Sólo 4 superan los 10 000 habitantes.
Cuenca, parecido. Con 220 000 habitantes en toda la provincia, tiene nada menos que 238 municipios.
Superan los 10 000 habitantes ... 2.
En estas dos provincias bastaría con entre 5 a 10 municipios. Sobran 450+ aytos.
Y no es que no pase nada. Es que los servicios a los vecinos serían mejores
porque el dinero no se lo llevaría la estructura,
porque posibilitaría especialización y formación del personal,
porque facilitaría una organización de los servicios optimizada,
porque mejora la posición negociadora de los municipios refundidos a la hora de comprar y contratar.
Toledo es similar. Incluso en C. Real y Albacete cuyo modelo de poblamiento durante la Reconquista fue diferente hay un amplio margen de mejora.
A partir de ahí liquidaríamos otras estructuras dudosamente democráticas.
Ahorros "recurrentes".
39Joaquin Gomez Moya 08/09/2012 | 07:30
Buenos días,
Parece claro que nuestro sistema necesita mejorar en dos aspectos:
- Mejorar el sistema elección y representación.
- Reducir y racionalizar estructura.
Es fascinante ver lo bien que hacen estas cosas en países anglosajones. El gran sentido práctico y flexibilidad que demuestran para no crearse problemas. Eso permite recoger los cambios políticos y sociales, integrándolos, dando continuidad y profundidad a sus democracias.
¿Resuelve la decisión de la Sra. Cospedal los problemas de incapacidad para la elección? No, ésta sigue mancada. Los jefes de los partidos ponen los miembros de las listas cerradas y bloqueadas.
¿Mejora la representación? Para nada, de hecho empeora:
Ni es más proporcional -listas abiertas, o mejor, lista abierta en una circunscripción única lo lograrían.
La vinculación ciudadano - representante sería muy mejorada con circunscripciones uninominales donde eligiéramos a nuestro representante de distrito -esto tampoco ocurre.
¿Serán más viables nuestros ayuntamientos? Para nada. ¿Quitamos alguna de las estructuras redundantes que intentan compensar la inviabilidad municipal? No, ninguna.
¿Entonces?
Ya ven. Distintas culturas políticas.
Atte.
38don lucio 07/09/2012 | 21:24
ya que empezo y acabo con a sra COSPEDAL, vamos a seguir con la susodicha persona.
con esto de lo electronico ya sabemos que la presidente de CASTILLA-LA MANCHA acaba de conseguir que se reduzca el numero de diputados y a los que queden se les bajen
los ingresos politicos.
se opusieron los del psoe.
la cospedal reduciendo las masmurrias de los politicos de la mancha.
yo de hidalgo y ella de dulcinea.
Aseguran que soy diputada, pero yo digo que trabajo como diputada nacional de UPyD.Soy ensayista de vocación y periodista de profesión, aunque cada día tiene su afán y ahora mi prioridad es representar a los ciudadanos. Concibo esta columna como parte de esa triple calificación, si es que Standard&Poor’s no me la rebaja. He publicado varios libros, he trabajado para una larga lista de medios de comunicación y hasta he recibido algún premio. Mi biografía exhaustiva, en www.irenelozano.com y mis gorjeos, en @lozanoirene.