Desde que estalló el caso Bárcenas ha estado huido y metamorfoseado en la desenfilada, hasta que Pablo Ruz le llamó a su despacho para conocer su participación en los dineros del Partido Popular durante los años en los que ejerció de número dos a las órdenes de José María Aznar.

Francisco Álvarez-Cascos -¡qué carácter!- sabe mucho más de lo que aparenta y desde luego de lo que dice. Fue, diga lo que quiera, el auténtico tesorero del PP desde el estallido del caso Naseiro, aunque, vuelvo a insistir, tenía un jefe que también ejercía a tope. Pero éste no ha sido llamado a sede judicial. El juez Ruz sabrá las razones, pero desde luego no las ha explicitado.

Tengo para mí, en base a informaciones solventes, que la relación de Álvarez-Cascos y Luis Bárcenas -un chollo para los que consideraba sus “amigos” a los que luego grababa- no cesó ni siquiera cuando el exministro de Fomento decidió hacerle un corte de mangas a su formación de toda la vida cuando Cospedal decidió que no sería el candidato del PP a la presidencia del Principado de Asturias.

Como en casa del herrero cuchillo de palo, y en donde no hay harina todo es mohína, la pregunta que corre por las plantas nobles de Génova 13 es la siguiente: ¿financió acaso Luis Bárcenas la campaña electoral de FAC en Asturias?

Hay dirigentes/ministros que así lo aseguran ante reputados creadores de opinión (o lo que sean) cuando encaran el enorme quilombo creado por el acaudalado y embargado L. B.

Ambos, además de las relaciones de antaño en asuntos tan vidriosos como las cosas del dinero, tienen enemigos comunes y la más principal es MDC. Lo cual tampoco quiere decir otra cosa que les une la enemistad con la susodicha dama. Pero no es poco, sobre todo cuando se recuerda el enorme pulso llevado a cabo para dilucidar quién era la persona adecuada para apear del sillón asturiano al manirroto y orondo Álvarez Areces, y que tras el desacuerdo del estado mayor popular a aceptar el chantaje, Cascos decidió poner en pie el Foro Asturias, en el más puro ‘derechona style’.

Yo lo ignoro aunque me malicio. Cascos, en cualquier caso, parece decidido a llevarse muchos secretos a la tumba política. El ingeniero de Caminos es muchas cosas pero vocación para el harakiri me parece que no tiene.