La canícula veraniega se ha llevado por delante un monumental escándalo sindicalista/político/mediático que tiene especial importancia en los tiempos que corren de facturas falsas, malversación de caudales públicos y el resto de la patulea corrupta que embarga la actualidad patria.

El diario El Mundo -al césar lo que es de Pedro J.- ha demostrado que UGT hizo cómplices a los principales medios del Grupo Prisa (SER y El País) en el falseo de facturas con cargo a subvenciones de la Junta de Andalucía. Se pagaron anuncios en dichos medios dentro de la campaña “Así no” que convocaba a la huelga general del 2010. Es decir, anuncios pagados con fondos desviados de una subvención del gobierno socialista andaluz que debían destinarse a un curso de formación a desempleados para especializarlos en el cuidado de enfermos de Alzheimer. La campaña iba dirigida contra el socialista José Luis Rodríguez Zapatero.

Incluso hay pruebas que confirman la intención aviesa, porque se indica al facturante desde el sindicato socialista en qué concepto se deben emitir dichas facturas. ¡Qué bonito!

Ni desde UGT ni desde los facturantes se ha abierto la boca ante las informaciones perfectamente tabuladas que hablan de este quilombo. El verano se lo traga todo. En el otoño Dios dirá, porque es sabido que ese nunca abandona a un buen marxista (o lo que sean).

No es el único charco en el que parece estar metida la organización sindical andaluza que dirige Francisco Fernández Sevilla. Ahora que los sobresueldos están tan de moda y crean tanta alarma social y desdoro público, se confirma también que desde el mes de mayo del presente año, la UGT sureña paga un sobresueldo mensual de 900 euros a los miembros de su Ejecutiva regional en compensación por su actividad sindical, sin necesidad de justificación alguna.

A cada dirigente se le abonaban a final de mes 450 euros por kilometraje para que pudieran atender los gastos que conllevara su actividad. Una cantidad fija que no había que justificar y que se percibía incluso durante el mes de vacaciones. Entre estos perceptores estaba Manuel Pastrana, que siempre se desplazaba en vehículo oficial con conductor en nómina del sindicato.

Luego, otros 450 euros al mes por dedicación exclusiva.

Nada que añadir. Y menos comentar.