Termómetro de la calentura UE. Tema clave para los españoles

No hay que engañarse. Los tres grandes test para nuestro futuro en Europa se juegan en un pañuelo y en breve plazo y el primero comienza en Francia

Foto: El primer ministro holandés Mark Rutte, del Partido del Pueblo para la Libertad y la Democracia. (EFE)
El primer ministro holandés Mark Rutte, del Partido del Pueblo para la Libertad y la Democracia. (EFE)

Holanda es un pequeño país que por falta de masa crítica cuenta poco en el escenario europeo. Pero mire usted por dónde ha salvado los muebles a esa gran cosa llamada Unión Europea. Al menos en primera instancia.

No hay otra conclusión que sacar de la victoria clara del liberal Rutte frente al antieuropeo, xenófobo y ultraderechista Geert Wilders. Populismo. Esa palabra con enorme sobrepeso se estrelló en Holanda hace unas horas. Europa es posible, real, imaginable y extraordinaria. Los que creemos con fe religiosa en Europa tenemos que darnos ósculos por doquier. Solo hay un pequeño pero: si Holanda hubiera elegido a Wilders el presidente del Eurogrupo hubiera sido Luis de Guindos en detrimento del supuestamente socialdemócrata Jeroen Dijsselbloem. Pero Ámsterdan bien vale un puesto de esa naturaleza, oiga.

Francia, el país de la “grandeur” y del general De Gaulle, es el eje fundamental en esa pugna del populismo de extrema derecha

No hay que engañarse. Los tres grandes test para nuestro futuro se juegan en un pañuelo y en breve plazo. Francia, el país de la 'grandeur' y del general De Gaulle, es el eje fundamental en esa pugna del populismo de extrema derecha. Lo de Fillon ha sido una sorpresa amarga para todos. Sin carisma pero con seriedad hubiera podido ser presidente de la República pero lo que todo el mundo ignoraba es que resultaba un gran chorizo, un ex primer ministro indecente, cutre y avaro. El atildado centrista Enmanuel Macron es la posibilidad cierta frente al leviatán Le Pen y nuestra gran esperanza atildada y blanca. Europa pasa necesariamente por París; siempre nos quedará la bleu. Juana de Arco solo existió una vez y su reencarnación es cosa del diablo.

En Alemania, la gran Alemania, todo se ventila entre la conocida Angela Merkel y el también conocido como socialdemócrata Martin Schultz. Cualquiera de ellos es una buena opción. La canciller teutona es ampliamente conocida y el bueno de Martin ama a España y se rige dentro de los parámetros de sensatez homologados aquí y acullá.

Viendo ese panorama europeo, insisto, nuestro marco inevitable de convivencia, trabajo y progresos pase lo que pase, puedo entender la ligera tentación del presidente Rajoy. Aunque lo ocurrido con la estiba en el Congreso no oculta la incertidumbre doméstica. Las elecciones pueden estar a la vuelta de la esquina. ¡Que sí, leche!

Palo Alto

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