El inglés ataca a traición y Dastis les dobla el espinazo

La victoria del ministro viene a significar que para ser eficaz en política, y mucho más en materia de relaciones internacionales, no es necesario hacer aspavientos

Foto: El ministro de Asuntos Exteriores, Alfonso Dastis. (EFE)
El ministro de Asuntos Exteriores, Alfonso Dastis. (EFE)

A la chita callando, sigilosamente, el Gobierno de España ha conseguido que la Unión Europea de un sonoro espaldarazo a España otorgándole el derecho de veto a la aplicación en Gibraltar ante cualquier evento posterior al acuerdo con el Reino Unido (des-unido, más bien) que ha puesto a la metrópoli al borde de un ataque de nervios.

Pillados 'in fraganti' -quien rompe, se rompe, amigos- los viejos fantasmas imperialistas, envueltos en sábana de fantasma a título de lord, hacen el ridículo mundial invocando al almirante Nelson, entre ellos, como el antiguo e insulso edecán de Margaret Thatcher -Michael Howard- que pide una acción militar en la roca. ¿Cómo es posible no tomarse a chacota estas bravatas?

Mis fuentes -que son buenas- ponen todo el valor en los movimientos sutiles, pero efectivos, del ministro de Asuntos Exteriores, Alfonso Dastis, que antes de ocupar el despacho del palacio de Santa Cruz fue precisamente embajador ante la Unión Europea. Ha sido el gran hacedor de un hecho que puede hacer variar un 'statu quo' colonial que dura más de 300 años. Porque Gibraltar es una colonia, oiga, una colonia.

En el fondo, a la gran mayoría del pueblo británico, el Peñón les importa una higa. Es una minoría ultra británica la que quiere evitar lo que terminará cayendo como fruta madura. Una 'congestión de facto', como mínimo. Porque cuando se sustancie el divorcio entre la UE y UK las cosas nunca serán igual. Lo sabe Londres, lo conoce Picardo y en Moncloa son conscientes.

Hace unas horas, el ministro Méndez de Vigo, durante un acto en el que estaba presente el embajador de Su Majestad, Simon Maylen, sacando por adarga la ironía británica que le caracteriza le dijo: “Señor embajador, ahora que ustedes se van, le voy habar en inglés...” La concurrencia estalló en una sonora carcajada.

Como todo el mundo aquí y acullá reconoce que el gobierno Rajoy ha superado con acierto la tentación de una escala verbal 'in crescendo'; obviamente, la bélica es algo solo destinado a mentes que necesitan atención psiquiátrica.

A la mayoría del pueblo británico, el Peñón no le importa. Es una minoría ultra británica la que quiere evitar lo que terminará cayendo como fruta madura

Resumiendo amigos: la victoria del ministro Dastis viene a significar, en román paladino, que para ser eficaz en política, y mucho más en materia de relaciones internacionales, no es necesario hacer aspavientos.

No quiero terminar este comentario sin hacer referencia a un articulo de Kevin Mackenzi, según dicen director de 'The Sun', el sensacionalista tabloide en el que bebe la Inglaterra profunda. Pide que los trece millones de británicos que escojan España para disfrutar de la vida se busquen otros destinos.

Es ignorar que estamos en el siglo XXI. Lo escribió cuando los vapores etílicos ya habían hecho efecto en medio de la bruma londinense.

Por de pronto, Ferrovial ya ha anunciado que no invertirá más en las islas. Que vayan tomando nota.

Palo Alto

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