Panorama televisivo: el duopolio ya es cosa de uno, Telefónica

Movistar les está mojando la oreja a los vasiles y silvios; un serio aviso de que los gustos y hábitos marchan a más velocidad que el propio cambio social o, si se quiere, a la par

Foto: Fachada de la sede corporativa de Telefónica. (EFE)
Fachada de la sede corporativa de Telefónica. (EFE)

Ha sido una sorpresa para todo aquel que no vive o no resulta ser un experto en los temas audiovisuales en España y sus correspondientes negocios.

Resulta que Movistar ya factura casi tanto como Atresmedia y Mediaset, los dos grupos que son líderes en la televisión en abierto, a través del servicio audiovisual de la operadora. 1.571 millones de euros en el 2016 frente a los 1.633 millones que suman los obtenidos por Mediaset (800.64) y los 832,42 millones de Atresmedia.

Es decir, que el denostado duopolio empieza a temblar en las cuentas de resultados. Bien es cierto que son conceptos distintos (obvio), pero los datos son realmente significativos de la evolución del negocio de televisión en España y muy especialmente de la tendencia a la hora de consumir productos de la 'caja tonta', que tiene, evidentemente, una lectura sociológica y, por ende, política de singular importancia y transcendencia de cara al futuro inmediato.

Quiere todo ello subrayar que a la televisión tradicional le ha salido un muy serio competidor con la televisión en cerrado que ofrece más atractivo a las nuevas generaciones que buscan otras cosas. Escrito de otra manera: esos datos confirman que la televisión a la carta se impone 'magnis itineribus' y con gran fuerza.

Los dirigentes políticos y los inversores deberían tomar nota. Movistar acertó en su apuesta al dar pábulo a la compañía que dirige Luis M. Gilpérez

Movistar les está mojando la oreja a los vasiles y silvios; un serio aviso de que los gustos y hábitos marchan a más velocidad que el propio cambio social o, si se quiere, a la par. Si el poderoso y diabolizado duopolio tiene razones para estar preocupado qué decir de aquellas otras opciones minoritarias –en determinados casos, residuales– que no terminan de encontrar su propia vía ni en audiencia ni en ingresos publicitarios; esos canales donde sus gestores aborrecen de su audiencia natural y experimentan con champán. Canales que podían haberse constituido en 'la fox' española y el paso de determinados 'gorditos' valencianos han dejado aquello como un solar. ¡Lástima!

Es cierto que los ingresos exclusivamente publicitarios de las plataformas de televisión de pago se quedaron con 3,7 millones en el tercer trimestre del 2016 frente a los 312 millones de las televisiones en abierto. Es cuestión de tiempo porque ya la quinta parte de las casas españolas solo consume televisión 'pay-per-view'.

Los dirigentes políticos y los inversores deberían tomar nota. Movistar acertó en su apuesta al dar pábulo a la compañía que dirige Luis Miguel Gilpérez que no va a estar sola en ese lucrativo y prometedor negocio. También Vodafone y Orange preparan ya sus ofertas. ¡Atentos a la pantalla!

Palo Alto

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