Esa generación que quiere asesinar el espíritu del 78

No es entendible el ajusticiamiento de esa época sin el detritus social que nos inunda. Porque al final es muy duro ver que vas a vivir peor que tus padres aunque no como tus abuelos

Foto: Felipe González y Adolfo Suárez, durante una reunión en la Moncloa en 1977. (EFE)
Felipe González y Adolfo Suárez, durante una reunión en la Moncloa en 1977. (EFE)

Las cosas no suceden porque sí, aunque en la vida hay un alto componente de casualidad, suerte o desgracia.

Inicio asi este 'post' porque el pasado jueves tuve ocasión de rememorar los 40 años del 15J en Los Desayunos (TVE) con Nicolás Sartorius, diputado constituyente por el Partido Comunista de España (PCE), y Francisco de la Torre, diputado constituyente de UCD y hoy (17 años) alcalde de la bella ciudad de Málaga.

Ese día se inició 'stricto sensu' la Transición con el mundo, escudriñándonos hasta los molares. Algunos esperaban que los viejos demonios hispanos se alzaran de nuevo a garrotazos. Fue que no. Colosal, deslumbrante y grandioso. A partir de ahí, ocurrió lo que algunos desconocen, y nadie ama lo que ignora.

–¿Qué se hizo mal entonces? –pregunto a Sartorius y De la Torre.
–Hicimos lo que pudimos –responde el exdiputado comunista–. Y lo hicimos bien, maravillosamente bien.
–Olvidamos la educación –contesta Paco de la Torre.

Salió bien y asombramos al mundo. Había dirigentes de primera y una cosa en común: nadie quería volver a repetir lo que había ocurrido. Punto.

¿Por qué no respetan el esfuerzo extraordinario de entendimiento, inteligencia, moderación, sensatez que se produjo hace ahora cuatro décadas?

Entonces, ¿por qué precisamente una generación que se aprovechó de ese “milagro” naciendo en libertad, viviendo en democracia y disfrutando de un progreso económico sin precedentes quiere asesinar aquella memoria? ¿Por qué no respetan siquiera el esfuerzo extraordinario de entendimiento, inteligencia, moderación, sensatez que se produjo hace ahora cuatro décadas?

Por dos cosas fundamentalmente. La primera, porque la crisis terrible de los últimos años les ha mandado al averno y creen, desesperados, que no puede haber nada peor. Pero lo hubo. No es entendible el ajusticiamiento de esa época sin el detritus social que nos inunda. Porque al final es muy duro ver que vas a vivir peor que tus padres aunque no como tus abuelos.

Estos son los hechos. Y frente a hechos no caben argumentos.

Aún así, la historia lo reconocerá. Con sus inmensos aciertos y una docena de errores.

Palo Alto

Escribe un comentario... Respondiendo al comentario #1
3 comentarios
Por FechaMejor Valorados
Mostrar más comentarios