Arenas provoca el paseíllo del adiós de Barenboim a las dos Maestranzas

Figurar como uno de los mejores directores de orquesta del planeta (¿el Von Karajan contemporáneo?) no supone garantía de futuro, aunque hayas nacido en Argentina,

Figurar como uno de los mejores directores de orquesta del planeta (¿el Von Karajan contemporáneo?) no supone garantía de futuro, aunque hayas nacido en Argentina, te llames Daniel Barenboim y seas judío como Woody Allen. Mucho menos si en medio habita un rifirrafe político repleto de intensas ráfagas dialécticas. Para el PSOE andaluz y la Junta de Andalucía, Barenboim es un genio absoluto que les sale barato. El PP-A del futuro manostijeras presidente andaluz Javier Arenas le jubilará si en marzo de 2012 conquista el Palacio de San Telmo.

El sábado, tras echarse una larga siesta en el Parador de Ronda, junto al Tajo de la ciudad malagueña que enamoró al poeta Rilke y Orson Welles, preparó la batuta y se vistió de etiqueta rumbo a la Plaza de Toros rondeña, la más antigua de España. Se trataba del concierto inaugural de su Orquesta West-Eastern Divan. Antes de dirigir la pieza degustó un zumo de naranja natural.

El País le dedicó ayer la portada nacional a Barenboim y sus problemas con el PP andaluz. El diario de Prisa tiró de hemeroteca (enero de 2011) para recordar que el probable consejero de Cultura con Arenas, Antonio Garrido Moraga, no renovará el contrato con el director de orquesta argentino con pasaporte israelí en el caso de un Gobierno del PP en Andalucía. “La gestión de Barenboim no se ha podido hacer peor. Es un lujo que no repercute en nuestra imagen externa”, criticó Garrido.

En 2002, cuando se creó la orquesta formada por jóvenes músicos israelíes, palestinos y andaluces, bajo el paraguas la Fundación Barenboim-Said, estaba previsto un presupuesto de tres millones de euros anuales. La gerente de la fundación, Muriel Páez, asegura que la mayor aportación se situó en 2,5 millones de euros y la menor 1,5. En 2011 la cifra alcanza los dos millones de euros.

Al contrario que un nutrido grupo de empresarios lanzados a la ola de Arenas, Barenboim, con casa en Marbella, no ha mostrado ningún interés en acercarse al PP andaluz. Tampoco se rodea de las vecinas celebrities marbellíes. Lo suyo es cultivar la amistad con Manuel Chaves, su mentor en Andalucía; Bernardino León, decidido impulsor de la fundación, y ahora con José Antonio Griñán, melómano empedernido al igual que León. Chaves aún no ha recibido -ni se le espera- el don de la melomanía.

En el patronato de la Fundación Barenboim-Said figuran Felipe González y la cantante Sonsoles Espinosa, esposa del ya antiguo líder del PSOE y próximo ex presidente del Gobierno José Luis Rodríguez Zapatero. El director de orquesta es asiduo de las cenas sin reloj en el Palacio de La Moncloa. Aún se desconoce si Sonsoles canta en la intimidad monclovita.

En los ensayos de la función del sábado en Ronda, Barenboim bromeaba en inglés con sus músicos. No practicaban las piezas musicales enteras, sino los fragmentos con más dificultad. La Cuarta y Séptima sinfonía de Beethoven presidieron el concierto de la orquesta. El jefe de la banda musical se temía lo peor: podría ser su último paseíllo musical en la Maestranza rondeña.

En el Maestranza -no la Plaza de Toros sevillana, sino el formidable teatro público frente a la Torre del Oro-, repitió repertorio con la joven orquesta. Griñán esta vez no se perdió el concierto. Como le ocurría a Alfonso Guerra, Medalla de Oro de Andalucía, el presidente de la Junta se entusiasmó con la Sinfonía número 1 de Mahler. Barenboim dio anoche un concierto en la Plaza Mayor de Madrid. China y Corea son sus próximos destinos. En el avión rumbo a Asia reflexionará sobre su futuro. Ya da por descontado que si Arenas gana en marzo tendrá que colgar la batuta de una orquesta mimada como ninguna otra en Andalucía.

Tinta de Verano
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