Entre una izquierda cínica y una derecha vanidosa

La realidad política española está tan enrevesada como su situación económica y social. Nadie podía esperar que saliéramos de esta tremenda crisis, sin algún ataque de

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    La realidad política española está tan enrevesada como su situación económica y social. Nadie podía esperar que saliéramos de esta tremenda crisis, sin algún ataque de histeria colectivo, pero lo cierto es que sorprende la reacción de los principales partidos, especialmente del PP. La actitud del PSOE y los sindicatos está clara: movilizar la calle, dando ahora lecciones urbi et orbi de economía y de cómo crear empleo. Se han adueñado de los graves problemas que tenemos todos los españoles y disparan con ellos al PP, como si hubiera sido el PP quien hubiera creado esos problemas.

    El PSOE, en un alarde de cinismo, ha conseguido legitimar al irresponsable que prendió fuego a la casa y que ahora les está explicando a los vecinos, que ven arder su patrimonio, lo mal que lo están haciendo los bomberos y está consiguiendo que los vecinos empiecen a increparles

    No he oído a Méndez o Toxo quejarse de la herencia social de cinco millones de parados que les ha dejado su colega el Sr. Zapatero. No he oído a nadie del PSOE entonar el más leve mea culpa. Es como si no hubieran estado por aquí en los últimos años. El PSOE, en un alarde de cinismo, ha conseguido legitimar al irresponsable que prendió fuego a la casa y que ahora les está explicando a los vecinos, que ven arder su patrimonio, lo mal que lo están haciendo los bomberos y está consiguiendo que los vecinos empiecen a increparles. Es imposible apagar un incendio sin derribar puertas, romper cristales o mojarlo todo. Extinguir el incendio causa daños, no hacerlo provoca la destrucción total. Estas son las opciones que tenemos como país. Causar daños extinguiendo el incendio de nuestra economía o dejarlo arder todo. Tal vez los bomberos pudieran hacerlo algo mejor, pero que el responsable del incendio consiga lanzar a los vecinos contra ellos es, como poco, insólito.

    ¿Hay mayor disparate? Pues sí lo hay y lo está haciendo el PP, que permite que esto ocurra. El PP, instalado en la vanidad que le provoca la convicción de estar haciendo lo que debe, ha olvidado que hay que explicarle muchas cosas al vecindario. Primero hay que explicar con claridad y sin demagogia la realidad de la situación encontrada. En segundo lugar, hay que explicar qué ocurriría si no se hace nada o se sigue haciendo lo mismo que el gobierno anterior. En tercer lugar, qué opciones hay de solución y cuales serán sus consecuencias. Y cuarto, cómo va el proceso y qué progresos se están haciendo. El PP debe hacer un gran esfuerzo didáctico. Nadie ha explicado a este país suficientemente qué ocurriría si España debiera ser rescatada. Nadie, absolutamente nadie, nos ha mostrado la foto del futuro que nos aguarda, si no se toman las medidas que se están tomando. La calle solo conoce sus angustiosos problemas de hoy, no la tragedia que se está tratando de evitar.

    El PP debe abandonar su endogamia intelectual y salir a la calle a explicar el porqué de las cosas. Es necesario dedicar a este proceso un gran esfuerzo, mucha, mucha inteligencia y medios. La batalla de los imprescindibles ajustes económicos no puede ganarse sin un adecuado apoyo social. Haber ganado ampliamente las elecciones no es patente de corso para cuatro años. Convencer a Bruselas, a las agencias de calificación y a los mercados, no es suficiente. La batalla se ganará sobre todo en la calle y ahí, por ahora, el PP está perdiendo la iniciativa.  No dedicar un gran y continuado esfuerzo a conseguir el apoyo de la calle, pasará, ya lo ha hecho con anterioridad, una cara factura al PP y, lo que es peor, lastrará la recuperación del país.    

    *Ángel Viñas es presidente de Seguros Broker.

    Tribuna
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