Lunes, 13 de mayo de 2013

Fernando Primo de Rivera

TRIBUNA

Qué queda de ser liberal

15/12/2012
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Cuando venga un anglosajón a moralizarles con esto de la crisis -algo que está muy de moda- no dejen, por lo menos, de esbozar una leve sonrisa. No sólo es que mientras aquí el ajuste se hace a base de sangre y hierro -austeridad pura y dura-  allí van de inyecciones masivas de liquidez buscando deflactar la deuda. Ni siquiera el grado en que se hace, en connivencia con las instancias reguladoras-(recuerden aquello de QE5, AAA...) No; el tema tiene mucho más calado. Sencillamente, para hacer el sistema sostenible, se han puesto en pie los dos mayores esquemas de socialización de pérdidas de la Historia. Por un lado, en la crisis de deuda,  la nueva ortodoxia de política monetaria y el colofón de unos desequilibrios de balance muy particulares. Por otro, la crisis medioambiental -que también responde a los designios de esa versión tan anárquica del liberalismo- desplegada por nuestros queridísimos anglosajones.

Aquí el noble principio de responsabilidad individual por el que se estructuran las democracias liberales -el cada palo que aguante su vela- se ha subvertido de raíz, sistemáticamente...Ahora es la sociedad en su conjunto -el contribuyente, todos-  y las generaciones futuras, las que vienen a socorrer los despojos de un sistema ahogado en los excesos de sus propias dinámicas. “So long for legitimacy...”

El sistema financiero: dónde está el dinero?

En la crisis de deuda, el modelito de rescate ya lo conocemos por repetitivo. Dinero del contribuyente capitaliza la banca, compra activos tóxicos o da garantías de sus pasivos. La dimensión ha sido global. Y cuando se satura la capacidad de asistencia de los Estados, del contribuyente actual, se recurre a los bancos centrales y su ilimitada capacidad de impresión, el contribuyente futuro. Es decir, tiramos de la integridad monetaria a la que debieran tener derecho las generaciones futuras.  A los niveles actuales donde el balance de estos bancos ha crecido casi hasta en un 40% del PIB (o multiplicado por 2 o 3 su tamaño original), el experimento no tiene precedentes históricos.

¿Qué tienen en común recientemente Apple, Starbucks y JPMorgan? No paga impuestos ni el tato... Cuando se observan los balances agregados de los principales agentes económicos: hogares, empresas y sector público, la gran multinacional y las grandes rentas individuales salen muy bien parados. En general, hogares y gobiernos están en muchos casos por encima del 100% en deuda/PIB, niveles tóxicos. La gran multinacional, por su parte, campea a sus anchas por el globo, capitalizando marcos legales cada vez más laxos.

A nadie sorprenderá pues que los márgenes operativos del S&P o el Eurostoxx estén en máximos históricos. Pero, es que, también las tasas impositivas reales están en mínimos históricos. La capacidad para sortear al regulador y la maraña legal de base nacional se convierte en auténtico arte. ¿Y todavía nos preguntamos por qué la inversión corporativa es baja y la demanda final está ausente?

Los pringados del 50%. En el lado de la tributación personal, no ya el 1%, sino quizá un 10% de este 1%, goza de tipos reales impositivos sustancialmente más bajos. Sortean legalmente mejor que nadie y los rendimientos de capital pagan muy poco. A nadie debe extrañar pues que una de las mayores fortunas mundiales, el mismísimo Warren Buffet, el inversor por excelencia, abogue, por la sostenibilidad del sistema, por mayores impuestos a los más pudientes como correlato a toda la poda necesaria del Estado de bienestar. Véase este editorial en el NYT.

En ambos capítulos, la realidad impositiva es un resultado de la capacidad del capital concentrado en plegar los designios del Estado y el regulador a sus propios intereses. Y estar ideológicamente amparado para ello. En el caso de las multinacionales, además, de fomentar un vacío jurisdiccional y regulatorio global al que los gobiernos pretenden empezar a hacer frente.

Quizá no haya que recordar que estos desequilibrios no caen ya bajo el umbral de una discusión política razonable al uso, sino que por su naturaleza constituyen riesgos sistémicos en toda regla. El capital, sencillamente, se tiene que implicar más para salvar el propio sistema capitalista. ¿Aún nos preguntamos por la burbuja en papel soberano con tipos reales negativos o las primas de riesgo en bolsa en máximos históricos? Seguro que un reequilibrio de esos balances con más impuestos en aras a la sostenibilidad redundaría en menores primas de riesgo y coste de capital para todo el sistema.

El siglo XXI todavía a base de mecherazo

Luego tenemos la crisis medioambiental en ciernes y su punta de lanza, el cambio climático. Pero el patrón subyacente es el mismo. Tras constatar la concentración en periodos recientes de los años más calurosos desde que existen registros, la frecuencia y volatilidad eventos climáticos extremos (Katrina, Sandy), y la fundición de glaciales y el ártico, ya nadie duda de la existencia del cambio climático. O casi nadie: en EEUU la mitad del personal votó por un partido siempre reticente a aceptarlo.

Lo que se consideraba un bien público ilimitado, el aire limpio, resulta que no lo es. Intentos bienintencionados de contener el problema no han faltado. Aparte de los subsidios directos a energías alternativas, los más relevantes pretenden englobar el medioambiente en las dinámicas del mercado poniendo precio a la contaminación, el CO2.  Solo Europa ha suscrito un sistema (Cap and trade) que por su escasa adhesión a nivel global está llamado al fracaso. EEUU disfruta de su revolución en gas pizarra, y cree de momento que su mayor independencia energética le aísla del problema. Chinos, indios y demás no están dispuestos a costear la solución de un problema que otros crearon. Y así nos seguimos plantando con unas tendencias en la estructura de consumo energético global basado en combustibles fósiles (las tres cuartas partes) que todos sabemos insostenibles.

De nuevo, la falta de liderazgo dejando crecer este problema viene explicada por el secuestro del interés general, y más perversamente, el de las generaciones futuras, por intereses muy particulares y cortoplacistas. Beneficios privados y costes socializados: polución gratis a mansalva para todos y para los que vengan... Las dificultades en la resolución de esta problemática no lo hacen en manera alguna menor. Cuanto más se evite, mayor deviene.

Regeneración en curso: ¿Europa?

Definitivamente, un auténtico estropicio... Un desgobierno que ni hecho aposta. Los dos sectores claves de la economía global, el financiero y el energético, con pies de barro, sobre bases que subvierten los propios principios liberales de mercado e hipotecan los derechos de generaciones futuras. En un ejercicio de soberbia inquina, el interés público se crucificó: se crea continuamente mala conciencia, el falso debate de más o menos Estado, y no de mejor o peor Estado.

No supimos ver que sin ese correlato de la libertad que es la responsabilidad, la primera está viciada y es confiscatoria de una realidad socio económica sobre la que en realidad está fundada. Ciertamente si la grandeza de una civilización radica en su capacidad de pensar y garantizar el futuro, la nuestra, en el mejor de los casos debe estar pasando sus peores años de pubertad.

Lo esencial en esta incipiente regeneración, es discernir la deriva que ha tomado una aplicación ideológica determinada del credo liberal, sobrevenida –liberrismo de corte anglosajón, de los mismos valores: el individuo, la libertad, la responsabilidad, los principios de mercado como sistema libre de asignación de recursos, y el interés general, incluidos aquí los propios mercados de capital y la libre inversión institucional.

Adivinan bien... En todo este meollo, si en algún momento se consuma una unión política Europea, es seguro que se ofrecerá una mejor propuesta de gobierno global en todos estos frentes- de hecho, Europa probablemente será eso o no será nada-. ¿O no está Europa más suspicaz con ese desgobierno global y el liberrismo financiero? Alguien se pregunta por la obstinación alemana con el ECB? ¿No es Europa la vanguardia en la carbonización de la energía? ¿No es por esencia más proclive a superar el hermetismo de las soberanías nacionales?

Y desde nuestra muy legitima adscripción a ese proceso imperativo de regeneración, de corte ineludiblemente europeo, recuerden que en esto de la globalización tenemos muchísima ascendencia. Recuerden que fuimos vanguardia dando la vuelta al mundo. O que aquellos jesuitas fueron, a su manera, la primera empresa multinacional de la Historia. O que ya pensaban el mundo en base a la persona, concepto embrionario del individuo a la manera liberal... Por eso, cuando les moralicen con esto de la crisis permítanse cuando menos una buena sonrisa.

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LA OPINIÓN DE LOS LECTORES

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COMENTARIOS

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14familia adams 16/12/2012 | 14:18

#13 Edfede

Pero usted ha leído los comentarios bien y el artículo ??
no me lo creo

Y no se olvide de tomar la medicación

saludos

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13edfede 16/12/2012 | 14:07

Ya están por aquí los comunistas anti democráticos, hablando sin saber de lo que hablan solo destilando envidia,el imbécil de ZP en plena burbuja doblo la deuda del estado,¿de que sirvió?,hablar de liberalismo en un país donde para reparar la junta de un grifo se necesita pedir permiso, rellenar el formulario correspondiente,y pagar las tasas correspondientes,hay que ser mas imbécil que ZP para hacer semejante aseveración !AH! la ultima perla de ZP en el panfleto el Pais," lo hecho, hecho esta"los que se hayan ido al paro o se hayan arruinado que se jodan, que yo estoy arreglado con el oro que robe del bde, y las comisiones de la venta de Endesa a los italianos en vez da los alemanes, y un largo etc,esto es la izquierda en estado puro

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12familia adams 16/12/2012 | 13:28

#11 Para Paula

lea por favor un link del pais
"el ataque alemán deshaucia a España"
no es fútbol

http://elpais.com/elpais/2012/11/27/opinion/1354017582_675331.html

en mi comentario #2 ya se entrevé la diferencia entre una unión monetaria decente y la que tenemos. No hay instituciones ni fórmulas jurídicas.

Aparte, en 2007 las cuentas españolas estaban equilibradas.
Razones del déficit

-hundimiento de recaudación por la depresión económica
-disparo de los mecanismos estabilizadores sociales [prestación y subsidio de paro]
-más parados, menos recaudación impuestos y SS
-Gap entre el potencial PIB de la economía y el real, mucho menor, eso es una recaudación potencial que se pierde.

Lea el artículo de El País, se lo imploro

saludos

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11Paula 32 16/12/2012 | 12:07

#7 La filosofia económica,el derecho económico, la sicología social, la sicología económica.......quedan de maravilla para filosofar en general, leer libros y debatir, pero si este país no hubiera gastado más de lo que ingresa, no hubieran quitado el techo de gasto........los especuladores no nos hubieran atacado; los especuladores , como los leones, atacan a los animales heridos o débiles.

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10ecce homo 16/12/2012 | 10:33

Gran artículo.

Sí señor.

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