Sigue esta sección:

Tribuna

La gran final

He participado en las dos anteriores tentativas de conseguir que Madrid fuera Ciudad Olímpica, y siempre hemos llegado a la final. La primera vez quedamos terceros,
Foto: El ex secretario de Estado para el Deporte, Jaime Lissavetzky. (EFE)
El ex secretario de Estado para el Deporte, Jaime Lissavetzky. (EFE)
Fecha

He participado en las dos anteriores tentativas de conseguir que Madrid fuera Ciudad Olímpica, y siempre hemos llegado a la final. La primera vez quedamos terceros, la siguiente segundos. Ojalá que el siete de septiembre consigamos ganar. Ya estamos en la gran final.

Pero las finales no se juegan, se ganan. Madrid lleva demasiados campeonatos quedándose a las puertas de celebrar unos Juegos Olímpicos y el sábado salimos a ganar el partido definitivo. Hora es ya de marcar el tanto de la victoria, aunque sea en el último minuto y al contragolpe. El sueño de Madrid es el sueño de los madrileños y de todos los deportistas españoles, y nuestro deber es hacerlo realidad.

Si ganamos este sábado, en Buenos Aires, hay que pensar en el día siguiente. Debemos organizar los mejores Juegos Olímpicos de la historia y aprovechar esta gran ocasión para mejorar la calidad de vida de los madrileños.

Por ello, ni que decir tiene que una ciudad que va a ser olímpica tiene que esmerarse, entre otras cosas, en construir un tejido de deporte de base que en estos últimos años no se ha cuidado: no se trata sólo de completar instalaciones deportivas (en su mayoría ya terminadas) sino de que niños, jóvenes y veteranos comprueben que, en realidad, su Ayuntamiento se preocupa de que todos los ciudadanos puedan aspirar al lema olímpico citius, altius, fortius ('más rápido, más alto, más fuerte'), pronunciado por el barón Pierre de Coubertin.

Los responsables de gestionar la organización de los Juegos tendrán que ser personas suficientemente preparadas, pero su éxito dependerá de que en el proyecto se sientan involucrados los vecinos, las instituciones, los deportistas y todo el que lo desee. Sin partidismos, sectarismos ni exclusiones. Por eso no pueden concebirse unos Juegos que no sean participativos y que también apuesten por los intereses de los vecinos, sean urbanísticos, de transporte, medioambientales, culturales y sociales.

Ya hemos llegado a la final; ahora sólo nos queda ganarla. Pero sabiendo que no basta ganar y presumir de ello, sino siendo muy conscientes y estando convencidos de que el sábado sólo será el principio de Madrid 2020. Quienes se lo tomen como el final de un trabajo largamente desarrollado, como un éxito personal, un triunfo político o una medallita de hojalata para colgarse en la pechera tendrán que apartarse de nuestro camino para no ser un estorbo y no frustrar los que serán, sin duda, los mejores Juegos Olímpicos de la historia. Por mi parte, intentaré fomentar un trabajo con todos, participativo y pensando en Madrid. Sólo en Madrid.

*Jaime Lissavetzky, portavoz del Grupo Municipal Socialista del Ayuntamiento de Madrid y exsecretario de Estado para el Deporte

Tribuna
Comparte en:
Sigue esta sección:

#4
Compartir

D. Jaime, gracias poor los buenos deseos....pero vea los toros desde la barrera...no le basta con 2 intentos?

Ampliar comentario
#3
Compartir

Espero que salga elegida Tokio. A los únicos que va a beneficiar es a los Florentinos y Barcenas de turno. Y a los que dicen que el presupuesto es ajustado, que me digan una sola gran obra en España que haya cumplido el presupuesto.

Ampliar comentario
#2
Compartir

Para nada nos convienen unos Juegos que significan conceder a bandidos sin control el manejo de sus enormes presupuestos. Un dinero que saldría de nuestros exangües bolsillos.

Mejor esperemos a disponer -¡por fin!- de un régimen democratico, transparente hasta nuestro último céntimo, con gestores y administradores elegidos por nosotros al margen de la voluntad de las "familias" corruptas que solo buscan su propio beneficio. Un régimen con una Justicia capaz de castigar a los excelentísimos ladrones que ahora campan impunes.

Quieren a los Juegos, también, para que se hable de otra cosa distinta a sus cohechos, prevaricaciones, sobres, Eres, recortes, etc. Es decir: para que se deje de hablar de ellos y de sus hechos.

Ampliar comentario
#1
Compartir

No estoy de acduerdo con el comentario de "pero grullo". El  COI no debe ni puede estar en contra de ninguna nación y no tiene ningún motivo para desconfiar de España. La memez separatista, aunque  muy molesta  es puro teatro y  no puede tenerse e pie pues está basada en la manipulación de la Historia de España. Una vieja nación que, de alguna manera comienza  a partir de la Victoria de la Coalición de los Reinos Cristianos , sobre los  musulmanes en las "Navas de Tolosa", en 1212 . Por otra  parte,  la derrota del bando pro Archiduque de Austria, en  1714, fué en una, ¿estúpida ? guerra de Sucesión de dos bandos  de  españoles, enfrentados,, a favor de dos pretendientes al trono español, curiosanebnte , extranjeros,  enfrentados entre si. Además , que yo depa , de las comunidades autónomas , Cataluña y Vascongadas, en unión de la Rioja, Cantabria y Galicia, nunca fueron , según la Historia , naciones independientes, las demás, creo que  si lo fueron.      (NOTA final; en uno de mis comentarios en el foro de ECD,  ayer, escribí  S- XVI ,Siglo dieciseis,   cuando pretendíia poner  "Siglo catorce, S-XIV, pido disculpas.) 

Ampliar comentario