La Unión Europea, un ejemplo de 'lobby' transparente

El 'lobby' como herramienta para promover, modificar o neutralizar las decisiones del poder público está abierto a cualquier organización de la sociedad civil

Foto: Foto: Reuters.
Foto: Reuters.

La reciente filtración de Greenpeace de documentos que revelan la posición de EEUU en la negociación con la Unión europea del TTIP (Acuerdo Transatlántico de Comercio e Inversiones) demuestra dos cosas: en primer lugar, el ejemplo que da Bruselas en materia de transparencia y regulación de los 'lobbies' y, en segundo lugar, la necesidad de conocer los mecanismos de acceso a la información para ser influyente como lo es Greenpeace, es decir, sabiendo hacer un buen uso de los mecanismos disponibles.

La UE podrá ser criticada por falta de demos, de ser una democracia representativa aún en pañales,​ pero nunca en el plano de la democracia participativa: existen más de 30.000 'lobbies' inscritos en un registro que podría ser obligatorio en breve, que intervienen cada día ​como arietes de la sociedad civil en las decisiones de Bruselas (en algunos sectores, hasta un 80-85% de las leyes que los regulan vienen de la Unión Europea).

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En el caso de una negociación tan importante como el TTIP, que muchos ven como la oportunidad de las multinacionales americanas de anteponer sus intereses comerciales a principios como la protección del medio ambiente, el consumidor y la salud pública, el ciudadano europeo no se ha visto obligado a esperar a que una filtración como la de Greenpeace permita conocer la posición de la Comisión Europea.

En efecto, y gracias al Reglamento CE 1049/2001 llamado "de transparencia", la posición europea viene conociéndose en cada 'round' de negociaciones con Washington desde hace meses gracias a ​ Greenpeace y a otros colectivos de la sociedad civil reagrupados en la plataforma StopTTIP. Estos grupos de interés vienen realizando una gran labor en pro de la transparencia, utilizando, entre otros, el mecanismo de acceso a documentos ampliamente reconocido en dicho reglamento y tan solo limitado por las excepciones de su artículo 4.

Protesta de Greenpeace contra el TTIP. (Reuters)
Protesta de Greenpeace contra el TTIP. (Reuters)

Tampoco debemos, los ciudadanos europeos, esperar a una filtración para conocer el papel de los 'lobbies' en el proceso de negociación, ya que -a diferencia de los Estados Unidos- las reuniones de los altos cargos de la Comisi​ón deben ser publicadas y la tendencia es extenderlo a otras instituciones como el opaco Consejo de la UE que, a pesar de actuar como la principal Cámara legislativa, no está sometido a las mismas reglas.

Conocer los mecanismos para un buen uso de Bruselas

La segunda lección del caso Greenpeace-TTIP es, precisamente, esa: el que sabe, sabe, y Greenpeace (que, aunque algunos no lo crean, es un 'lobby' y hace 'lobby') viene demostrando desde hace años un fino conocimiento de la sala de máquinas europea. El 'lobby' como herramienta para promover, modificar o neutralizar las decisiones del poder público está abierto a cualquier organización de la sociedad civil. Ya sea para defender principios (la transparencia, la igualdad de derechos, etc.) o cuestiones que permiten mantener un tejido productivo sano generador de empleos (como hacen los 'lobbies' industriaIes o agrícolas), cualquier colectivo puede y debe hacer 'lobby' con una condición común: conocer el qué, quién, cuándo, cómo y dónde.​

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Este es solo un ejemplo para países que, como España, no tienen regulada la actividad de los 'lobbies' y que deberían acometer con premura esta tarea para dar normalidad a una actividad milenaria y alejar los fantasmas de la corrupción y el tráfico de influencias cada vez que empresas, federaciones, asociaciones, fundaciones, etc. se acercan a dialogar con representantes del poder público.

Se trata también de una historia de éxito (la de Greenpeace con los papeles americanos) de la que debemos aprender todos los 'lobbistas'.

La próxima legislatura será una oportunidad.

* Emiliano Alonso es abogado y 'lobbista'. Autor de 'El lobby en la Unión Europea: manual sobre el buen uso de Bruselas' (Esic, 2016).

Tribuna

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