Una gran catalana y española, una mujer valiente

En su trayectoria política pasó revista a las tropas como ministra de Defensa y compitió limpiamente para liderar a todos los socialistas. En ambos casos, rompiendo moldes y superando estereotipos

Foto: El presidente de Asturias, Javier Fernández, conversa con Carme Chacón. (EFE)
El presidente de Asturias, Javier Fernández, conversa con Carme Chacón. (EFE)

La muerte de las personas que forman parte de tu vida siempre te golpea, pero es mucho más duro asimilarla cuando se trata de alguien que por su edad debería sobrevivirte. Si esa persona ha derrochado fuerza, vitalidad, coraje y alegría de vivir, su desaparición prematura no solo te duele; además, te desconcierta, resulta incomprensible e inaceptable. Y si has compartido con ella una causa, unas ideas y un proyecto para tu país, la sensación de pérdida se hace aún más desoladora.

Todos recuerdan dos momentos culminantes en la trayectoria política de Carme Chacón: esa imagen, que hoy veremos mil veces repetida, de una mujer joven, socialista, catalana y a punto de dar a luz, pasando revista a las tropas como ministra de Defensa del Gobierno de España. Y esa misma mujer compitiendo limpiamente para liderar a todos los socialistas de España como secretaria general del PSOE. En ambos casos, rompiendo moldes y superando estereotipos. En ambos casos, demostrando una valentía extraordinaria ante grandes desafíos.

Puede vivirse una causa política con tanta pasión como ella, pero no con más. Desde el día en que decidió hacerse socialista con solo 16 años, sorprende la intensidad y la densidad de su trayectoria. Hizo política municipal en su ciudad, asumió responsabilidades en el PSC y en el PSOE, fue diputada en varias legislaturas (en una de ellas, como vicepresidenta del Congreso), ocupó dos ministerios y encabezó a los socialistas catalanes en dos elecciones generales. Recorrió todas las esquinas de la política: la municipal, la orgánica, la parlamentaria y la gubernamental. Y siempre lo dio todo. Jamás se escondió, jamás eludió un desafío y jamás se reservó.

Desde el día en que Carme Chacón decidió hacerse socialista con solo 16 años, sorprende la intensidad y la densidad de su trayectoria política

Además del cariño personal, para mí, la figura política de Carme Chacón quedará asociada a dos causas difíciles y especialmente queridas para los socialistas.
Por un lado, pocos dirigentes políticos han representado tan cabalmente como ella el doble compromiso con Cataluña y con España. Jamás abdicó de sus raíces y de su identidad como ciudadana de Cataluña; y jamás sintió que eso le impidiera sentir a España como su patria y defenderla con igual determinación. Siempre fue una orgullosa militante del PSC y una digna dirigente del PSOE. Su ejecutoria política es un ejemplo integral del valor de la convivencia, una demostración de que estamos mucho mejor juntos que separados.

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Por otro, el nivel de las responsabilidades que asumió en el partido y en el Gobierno —casi siempre en momentos difíciles— y el talante con que las ejerció la convierten en un estandarte de la causa de la igualdad entre las mujeres y los hombres. Fue la primera mujer que se puso al frente de las fuerzas armadas, pudo haber sido la primera secretaria general del PSOE, lideró varias campañas electorales, y todo ello a una edad extraordinariamente joven. Con su vida y su ejemplo ha prestado un servicio impagable a la causa de la igualdad.

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Hace unos días alguien escribió, con razón, que el Partido Socialista tiene algo de familiar; de hecho, los más veteranos solíamos hablar de nosotros mismos como “la familia socialista”. Cualesquiera que sean nuestras diferencias, para nosotros las palabras compañero y compañera son mucho más que un formulismo, están cargadas de significado emocional. Solo así se explica que, pese a todos los conflictos, divisiones y escisiones que hemos sufrido durante 140 años, el vínculo profundo que nos une siempre termine siendo más fuerte.

Carme Chacón era alguien de nuestra familia. Así lo sintió ella y así la sentimos nosotros a ella. Por eso estoy seguro de que hoy no hay un solo socialista en España que no sienta dolor en el alma por su pérdida. Nos dio mucho, todo lo que tenía; y solo nos ha hecho daño marchándose por sorpresa y antes de tiempo. Con todo, creo que lo más importante es poder decir que nunca defraudó a su país. Los ciudadanos de Cataluña y de toda España, cualquiera que sea su posición política, saben que han tenido en Carme Chacón a una leal, digna y responsable servidora pública.

Los socialistas hemos perdido a una compañera entrañable. Cataluña y España, a una gran ciudadana. Carme, contábamos contigo. Por eso hoy nuestro dolor se mezcla con la rabia de que nos hayas dejado.

*Javier Fernández es presidente de la gestora del PSOE y del Principado de Asturias

Tribuna

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