Cómo no se lucha contra la corrupción, aunque parezca lo contrario

Acabar con ella exige trabajo, quizás menos glamuroso y más alejado de los focos de los medios, y también conlleva asumir riesgos, lamentablemente

Foto: Las marchas por la Dignidad protestan contra la corrupción en España. (Gtres)
Las marchas por la Dignidad protestan contra la corrupción en España. (Gtres)

En mi corta e interesante trayectoria política, traté de trabajar duro para regenerar la vida pública en un momento clave de nuestro país.

Se trataba de mejorar la calidad de nuestra democracia, no de devaluarla, que es a la larga lo que se consigue si te limitas a criticar y quejarte de lo mal que está todo, sin aportar nada.

Por inercia, obtienen réditos personales y partidistas quienes, en lugar de tomar medidas reales contra la corrupción, se sirven de ella para encontrar su hueco y escalar políticamente, a falta de ideas y propuestas propias que les hagan merecedores del apoyo social.

La lucha contra la corrupción en la Comunidad de Madrid en lo que va de legislatura se debe más a Cifuentes que a ningún otro político

Y es que se puede dar por sentado que quien más toma partido y lucha de verdad contra la corrupción siempre saldrá más beneficiado y obtendrá mayor prestigio, cuando no es así.

Se corren serios riesgos de acabar excluido del tablero político; bien sea porque has tocado algún hueso y la ofensiva se vuelva contra ti, eres apartado de una forma u otra por quienes luchan en sentido contrario al tuyo, o abandonas víctima de tu propia autoexigencia, es decir, de los altos estándares éticos que tú mismo te has marcado.

Con todo lo anterior me da la impresión que tiene que ver mucho lo que está ocurriendo con Cristina Cifuentes estos últimos días. Ciertamente, la lucha contra la corrupción en Madrid en lo que va de legislatura se debe más a ella que a ningún otro político.

La Presidenta de la Comunidad no continuó con el círculo vicioso, sino que puso en conocimiento de la Fiscalía las anomalías que encontró en el Canal de Isabel II. Por cierto, mucho antes de que actuara la comisión de investigación contra la corrupción de la Asamblea, a la que, dicho sea de paso, le auguro exiguos resultados.

Miles –y digo bien–, más de seis mil iniciativas parlamentarias se presentaron desde el Grupo Parlamentario de UPyD en la Asamblea de Madrid la pasada legislatura. Una de ellas fue la de auditar los contratos del Canal de Isabel II y de ICM, en donde ahora se ha desvelado que hay supuestas irregularidades que han llevado a la cárcel al expresidente de la Comunidad de Madrid, Ignacio González.

No paró ahí la cosa, se interpuso una querella por el contrato entre PWC e ICM, precisamente en el que se cometió, junto a otros como los de Indra, las supuestas mordidas que ahora han salido a la luz. Y hay muchas más, que no enumero por no aburrir.

¿Creen que algún partido de la oposición madrileña ha continuado este trabajo? ¿Creen que alguno de ellos se ha pasado días y días revisando los diarios de sesiones de la anterior legislatura y leyendo las iniciativas o intervenciones que dieron lugar a nuestras denuncias? La respuesta es no. Y de no ser así, déjenme decir que lo están aprovechando muy poco, a la vista de su actividad institucional.

Acusar a un partido de corrupto para deslegitimarlo no es luchar contra la corrupción, sino utilizarla para tu propia causa e interés partidista

Acabar con la corrupción exige trabajo, quizás menos glamuroso y más alejado de los focos de los medios, y también asumir riesgos, lamentablemente. Solo así se llegará a conocer, más allá de generalizaciones, qué ha ocurrido y quién es el culpable, lo que nos permitirá exigirle responsabilidades y acometer reformas para que no vuelva a pasar.

El resto, no hacer nada útil pero aparentar lo contrario, acusar a todo un partido de corrupto para deslegitimarlo, llevándonos por delante a los que trabajan de forma honrada diariamente, o incluso deslegitimar a las instituciones o al propio sistema, extendiendo entre la ciudadanía la percepción de caos total y colapso democrático, no es luchar contra la corrupción, sino utilizarla para tu propia causa e interés partidista, sin tener en cuenta el interés general.

*Jesús Patiño fue jefe de gabinete de UPyD en la Asamblea de Madrid (2011-2015)

Tribuna

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