España nos roba

Esta y otras frases equivalentes siembran un continuo sentimiento de victimismo y agravio que no avalan los datos, impidiendo un dialogo fructífero y sereno más necesario que nunca

Foto: Una 'estelada' en una calle de Barcelona. (Reuters)
Una 'estelada' en una calle de Barcelona. (Reuters)

Decía Abraham Lincoln: “Puedes engañar a todo el mundo algún tiempo. Puedes engañar a algunos todo el tiempo. Pero no puedes engañar a todo el mundo todo el tiempo". En el nuevo escenario internacional regresan los muros, bien sea Donald Trump con México o la vuelta al proteccionismo nacional.

En el imaginario independentista, España constituye un ancla que impide al pueblo catalán acceder al paraíso terrenal, a un oasis infinito de riqueza y prosperidad, como señaló el expresidente de la Generalitat, Artur Mas: “Me imagino Cataluña siendo la Dinamarca del Mediterráneo”.

Los líderes independentistas amparados por el binomio mágico, e indiscutible, “democracia-derecho a decidir”, no pretenden otra cosa que levantar un muro en el siglo XXI con el resto de España, porque eso es lo que significa que la parte de un país se separe de este último.

El expresidente de la Generalitat, Artur Mas. (EFE)
El expresidente de la Generalitat, Artur Mas. (EFE)

La regla de oro de la mentira, —o de la propaganda porque no se entiende la una sin la otra—, radica en su sencillez, que no requiera de mucha reflexión y sobre todo que libere de toda responsabilidad propia, descargando todas las culpas a un tercero, en este caso, el Estado Español, como primer y último culpable de todos los males de Cataluña.

Una de las consignas que más éxito ha cosechado en el discurso independentista catalán es el “España nos roba”.

Analicemos si la desafortunada frase “España nos roba” responde a los hechos:

1. Rescate financiero de Cataluña por el Tesoro español. Sería bueno que el independentismo catalán reflexionara sobre quién salió al rescate de Cataluña, cuando esta no tenía acceso a los mercados para financiarse, y en el mejor de los casos, solo a una financiación a unos tipos de interés altísimos que hubieran conducido inevitablemente a Cataluña al 'default'.

Resulta sorprendente el entusiasmo exhibido por los líderes independentistas por seguir perteneciendo a la Unión Europa una vez consumada la secesión, cuando fue precisamente el Banco Central Europeo quien excluyó al Tesoro catalán de su programa de ayuda financiera, teniendo que salir una vez más al rescate de las finanzas catalanas, ¿adivinen?, sí, el Tesoro español a través de la solidaridad de todos los españoles, como es nuestra obligación hacia nuestros conciudadanos catalanes.

Cataluña ha absorbido el 33% de las ayudas financieras que España ha facilitado a las comunidades autónomas, el doble que Andalucía

En el periodo 2012-2017, el Tesoro español ha inyectado liquidez a Cataluña por importe de 67.000 millones de euros, con tipos de interés próximos a cero para que Cataluña pudiera atender el pago de sus servicios públicos fundamentales (sanidad, farmacias, nóminas, etc.).

Cataluña, durante la gran recesión, ha absorbido el 33% de las ayudas financieras que España ha facilitado a las comunidades autónomas (pág. 251 del informe del Tribunal de Cuentas nº 1106), el doble de lo percibido por Andalucía, cuatro veces más que Castilla-La Mancha y 23 veces más que lo recibido por la Comunidad de Madrid.

Gracias a la financiación instrumentada por el Gobierno central, Cataluña ha ahorrado casi 12.000 millones de euros en pago de intereses, lo cual supone más de un tercio de su presupuesto anual, superando incluso el importe destinado a sanidad por la Generalitat.

2. El coste del Parlamento Catalán. En el informe editado por Convivencia Cívica Catalana '¿Cuánto nos cuestan los parlamentos autonómicos?' se exponen datos que sería conveniente conocer, tales como que un diputado autonómico catalán cuesta casi el doble que uno del Congreso de los Diputados, y más del doble que uno del Senado. El citado informe señala que el Parlamento catalán repartió en 2016 entre los grupos parlamentarios 15,8 millones de euros, casi tanto como el Congreso de los Diputados (9,3 millones) y el Senado (6,8 millones) juntos.

Una pequeña urna de cartón en el escaño vacío de la diputada y 'exconsellera' Irene Rigau. (EFE)
Una pequeña urna de cartón en el escaño vacío de la diputada y 'exconsellera' Irene Rigau. (EFE)

Y, por último, según los datos del citado informe, el Parlamento autonómico de Cataluña es el más caro de todas las Comunidades Autónomas (51.944.576 euros), casi el doble que el Parlamento autonómico de Madrid (28.362.000 euros).

3. Retribuciones de la Generalitat. En relación a los sueldos, cabe recordar que el actual presidente de la Generalitat gana 145.000 euros, casi el doble que el presidente del Gobierno (78.000 euros), más del doble que la presidenta de la Junta de Andalucía (64.500 euros) y casi un 50% más que la presidenta de la Comunidad de Madrid (103.000 euros).

Igualmente, tal y como recuerda la entidad Convivencia Cívica Catalana, de promedio un alto cargo de la administración autonómica catalana cobra un 48% más que un alto cargo del Estado y que 239 cargos de la Generalitat ganan más que Rajoy.

En relación a los sueldos, recordar que el actual presidente de la Generalitat gana 145.000€, casi el doble que el presidente del Gobierno (78.000 euros)

4. Las Embajadas catalanas. El informe del Tribunal de Cuentas nº 1169 de 22 de julio de 2016 señala (página 192) que de las 50 delegaciones autonómicas en el exterior, la mitad (25) corresponden a Cataluña, con un gasto del 36,55% del total. Destaca el Tribunal de Cuentas (pág. 192 de su informe) que Cataluña, además de no reducir las delegaciones existentes, ha procedido con posterioridad a la creación de otras cinco representaciones en Italia, Austria, Marruecos, Santa Sede y Portugal.

No quiero concluir sin manifestar mi deseo, que resultaría de suma ventaja, de abandonar el lenguaje propagandístico empleado por los líderes independentistas, por sus continuas amenazas de referéndum, con frases como la analizada “España nos roba” y otras equivalentes, que solo existen en el imaginario independentista, sembrando un continuo sentimiento de victimismo y agravio que no avalan los datos, impidiendo un diálogo fructífero y sereno más necesario que nunca.

José Antonio Blanco Oliva es funcionario de la Escala Técnica de Gestión de Organismos Autónomos de la Administración General del Estado.

Tribuna

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