De nuevo, y a pesar de los riesgos que subyacen en los mercados, los índices lograron reaccionar en las primeras zonas de soporte, lo que ha impedido que se acerquen a la zona preferida de compra. Sin embargo, y tal y como se analizará a continuación, no han logrado superar las resistencias iniciales que los alejarían de manera más contundente del riesgo bajista, por lo que siguen negociando dentro de pequeños rangos de precio. Es necesario que superen estas resistencias para que las ventas que posiblemente se puedan producir de cara a las coberturas del fin de semana (dado el riesgo geopolítico en Siria, es altamente probable que la reacción del viernes pasado se repita) no perforen los niveles en donde los índices están reaccionando.

En este gráfico se analiza la evolución del Ibex contado en base diaria. En la sesión de ayer volvimos a asistir a un amplio movimiento entre los niveles cercanos a la resistencia de los 8.550 y los niveles cercanos al soporte de los 8.350. Al final se formó otra vela que denota incertidumbre (en este caso, una derivación de un ‘doji’, un ‘hanging man’) y que mantiene intacta la incertidumbre en el corto plazo.

Estructuralmente, el hecho de que el índice no perfore la zona en donde se funden las medias móviles de 50, 100 y 200 sesiones es un síntoma de fortaleza que apoya la idea de que la corrección en zigzag desplegada en la segunda mitad del mes de agosto podría no ser más que la onda 4 del descuento alcista iniciado a finales de junio. Además, hay que resaltar que la configuración de las medias (la de 50 lleva ya dos días por encima de la de 100 y ambas se encuentra por encima de la de 200 presentando todas ellas pendiente alcista) apoya el fondo alcista del índice, manteniendo vigente la posible confirmación del gran Hombro Cabeza Hombro Invertido que podría estar construyéndose desde septiembre de 2011. Sin embargo, es necesaria una plena confirmación de que el riesgo bajista se disipa, para lo que sería necesario superar en cierre el 8.550 y, posteriormente, el 8.700.

Por lo tanto, mientras no se superen estas resistencias se debe seguir manteniendo la misma estrategia de corto plazo que pasa por ventas cerca del 8.500 y compras en el entorno del 8.350. Un cierre por encima del 8.550 obligaría a cerrar los cortos abiertos y a iniciar posiciones largas de nuevo. En el caso de que se produjese una rápida caída al entorno del 8.250, se debería iniciar posición larga de fondo, la cual debería incrementarse en caso de se alcanzase el entorno del 8.100.

En este gráfico se analiza la evolución del Eurostoxx50 contado en base diaria. La situación técnica es similar a la del selectivo español, aunque con algunos matices. En este caso, el nivel de resistencia de corto plazo es más claro y se encuentra en el 2.805 (2.775 en términos de cierre). La superación de este nivel anularía el último máximo/mínimo decreciente del proceso correctivo iniciado a mitad de agosto y despejaría el camino hacia la resistencia principal que se encuentra entre el 2.830 y el 2.850.

La otra diferencia se encuentra en que las caídas intradiarias de estos últimos días profundizan más que en el caso del selectivo español puesto que llegan incluso a alcanzar la media de 100 sesiones. Sin embargo, la configuración alcista de las medias móviles está igualmente confirmada lo que eleva la probabilidad de que la corrección de agosto no sea más que la onda 4 del movimiento alcista iniciado en junio.

Por lo tanto, si bien es cierto que la zona idónea para comprar está situada en el entorno del 2.690, se debe ser consciente que un cierre por encima del 2.775 alejaría la probabilidad de poder alcanzar esta zona y abriría una ventana alcista que apuntaría a los máximos del año. Pero, mientras tanto, se debe seguir aplicando la misma estrategia de estos últimos días, que pasa por vender entre el 2.770 y el 2.780 con stop por encima del 2.805 o con un cierre por encima del 2.775 para recomprar entre 2.740 y 2.750.