Florentino, el Popular y el drama del Mallorca

En los años 1997-1999 el Popular dobló su cotización y no dejó de subir hasta bien entrado el 2007. El Mallorca subió a primera división e inició, al igual que el Popular, la mejor etapa de su historia

Foto: El exfutbolista del Mallorca, Samuel Eto´o
El exfutbolista del Mallorca, Samuel Eto´o

Soy de los que piensa que la bolsa es una extensión de la vida y que se actúa en los mercados, con las mismas virtudes y defectos con las que uno se mueve por el mundo. Las emociones marcan nuestra forma de ser y nuestra forma de invertir, generando algunos resultados similares en ambos campos. Del mismo modo, no somos ajenos a factores externos que pueden condicionar ese “modus operandi” y si no se cuenta con una estrategia o plan de vida definido, se terminará obrando de forma errática y con no muy buenos resultados.

Sentimientos, bolsa y fútbol podrían ir juntos bajo esa perspectiva. Y el caso del Banco Popular y del Mallorca, por aquello de que la tierra le tira a uno, es un claro ejemplo de similitud de comportamiento y resultados. Hasta en las fechas, podemos ver cierto parecido en los hechos y en las emociones que se generaron. En los años 1997-1999 el Popular dobló su cotización y no dejó de subir hasta bien entrado el 2007. El Mallorca subió a primera división e inició, al igual que el Popular, la mejor etapa de su historia.

En los diez años posteriores y bajo la presidencia de Luis Valls, el Popular se convierte en uno de los valores financieros que todo inversor debe mantener en cartera. Se crea la banca telefónica, aparece Bancopopular-e, se adquiere al portugués BNC, Totalbank…y la acción supera los 25 euros. En esas fechas, el banco aparece en el top de los bancos más eficientes del mundo, es decir, entre aquellos que gastan menos para generar sus ingresos.

Mientras, Florentino Pérez nos hace el mayor favor de la historia. Los mallorquinistas siempre le estaremos agradecidos pues, gracias a él, Samuel Eto’o acabó en el equipo y jugó cinco gloriosas temporadas en la Isla. Ganamos una copa del Rey, nos clasificamos para la Champions y se rozó el cielo al jugar la final de la desaparecida Recopa de Europa. Lo mejor, sin embargo, fue esa victoria por 1-5 en el campo del Real Madrid. Eto’o azoró a Florentino mientras en las gradas, servidor vivió uno de los momentos futbolísticos más alegres de su vida. Unos días de euforia similares a los que debía vivir el accionista del Popular cuando la acción cotizaba a 25 euros.

Volviendo a la tabla de los bancos más rentables, saque usted mismo las conclusiones de los valores conocidos de la lista. Desde luego, si miramos el comportamiento de esas acciones desde esa misma publicación de 2009 hasta hoy, no parece que la eficiencia sea uno de los parámetros determinantes del precio.

Así las cosas, la crisis financiera coincidió con el inicio de la decadencia del Mallorca y los problemas, en el fondo, no son tan distintos en un caso y en otro. Una pésima gestión de Ron tanto en tiempos buenos como en la crisis, una mala apuesta por el mercado doméstico, el peso del ladrillo en las cuentas, los problemas graves de solvencia ocasionados y un sinfín de problemas como los ajustes contables que han tenido que realizarse, han llevado al banco a una situación límite de consecuencias desconocidas. La acción aguanta en los 0,60 euros y mientras los espabilados bajistas se han cebado con el valor, miles de accionistas confiados en lo que antaño representó la entidad, se han quedado atrapados.

En ese mismo periodo, se suceden un cúmulo de despropósitos y mala gestión en el Mallorca. Lo económico prima sobre lo deportivo y hasta el bueno de Rafa Nadal sale trasquilado de su aventura como accionista del club. En el 2013, coincidiendo con lo que parecía un suelo en el precio de las acciones del Popular, baja a segunda tras 16 años en la máxima categoría.

El expresidente del Banco Popular, Ángel Ron. (Reuters)
El expresidente del Banco Popular, Ángel Ron. (Reuters)

Pero ni los 2,5 euros de ese año fueron los mínimos donde el banco podía apoyarse para resurgir, ni la segunda división era el fin de los males. Mi Mallorca se debate entre la desaparición absoluta (es último en segunda) y la salvación milagrosa cual rebote del popular en la zona de 0,6 euros. Por el camino, ilusiones rotas, momentos de fastidio y resignación, incredulidad cuando vas al campo y ves la impotencia de los jugadores y esa sensación de rabia y nostalgia que no debe ser muy distinta a la del accionista del banco.

En estos casos los errores son dobles pues fallan tanto directivos como inversores y aficionados. Los primeros por hacer mal su trabajo (por llamarlo de algún modo) y los segundos por no tener un plan de contención o estrategia definida. En el caso del accionista mucho más evidente.

Al final, salvo por el dinero, los estados de ánimo son los mismos en los dos casos y cuando el drama se ha adueñado de la situación, se responde de la misma forma. Pero mientras yo podré seguir soñando con que mi hijo vuelva a ver al Mallorca entre los 20 mejores equipos del país, no tengo tan claro que la pesadilla termine algún día para ese accionista atrapado en el popular. Veremos si una buena gestión futura puede, con mucha paciencia, llevar de nuevo al banco y al equipo de fútbol a primera división.

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