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Previsiones para 2017 y otras chorradas
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Javier Molina

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Previsiones para 2017 y otras chorradas

Da igual que los fundamentales te indiquen una cosa y que los datos macro te den una visión clara y determinada. Hacer market timing es imposible y llevas todas las de perder

Foto: Agentes de bolsa en Wall Street. (Reuters)
Agentes de bolsa en Wall Street. (Reuters)

Son estos los típicos días del año en los que, medios y analistas, se unen bajo el objetivo imposible de predecir el futuro. Unos para contarlo, otros para ejercer de Rappel. Fieles a su cita, se encargan de llenar espacios y tertulias con chorradas diversas sobre la evolución de los mercados para el año que viene. Tonterías de todo tipo que, un año después, se demostrará que poco han tenido que ver con la realidad de unas cotizaciones caprichosas que terminan por confirmar que, la brecha entre listos y los menos listos a la hora de inventar, no es tanta.

Y es que atreverse con la tarea de adivinar el camino que seguirán los precios sigue siendo, pese a los que nos quieran contar algunos, tarea imposible. Yo mismo, sin ir más lejos, no he dado una este año en mi visión de un S&P que debía corregir. Da igual que los fundamentales te indiquen una cosa y que los datos macro te den una visión clara y determinada. Hacer market timing es imposible y llevas todas las de perder. De la misma forma, perderse el tren que va camino de su destino es simplemente, de tontos. Si fuera gestor al mando de un fondo, me debiera estar preparando para comer las uvas apuntado a la lista del paro. Bueno, yo y el 90% de los gestores del mundo…Cuando un mercado es alcista uno se debe poner el paracaídas, pero no soltarlo salvo que sea necesario. Lección aprendida.

Y aunque mirar lo que han hecho el resto de gestores, no debiera ser motivo de 'confort' al estilo de “no me ha tocado la lotería, pero al vecino tampoco”, sí es verdad que por lo menos le hace sentir a uno menos tonto. Goldman Sachs, por ejemplo, en sus estimaciones macro para este 2016 que concluye, resulta que ha acertado menos del 50% en sus previsiones. Lo mismo sucede con el “consensus” del mercado. Curiosamente, siempre se peca por optimismo.

En este arte de adivinar, si no cuentas con el factor suerte, puedes alejarte mucho de la realidad. Lo que, por cierto, resulta paradójico por como uno puede ganar dinero en mercados en función del azar. Del mismo modo, es curioso ver cómo muchos inversores se las dan ahora de exitosos en bolsa, cuando lo que han tenido es simple suerte de permanecer comprados en un mercado claramente alcista. Por regla general, todo ha subido y tú única capacidad ha sido la de querer estar siempre invertido. Si uno se dedica a analizar los fundamentos del tal éxito, ve claramente como la falta de estrategia domina claramente esa actuación. Habrá que esperar a las correcciones para ver el verdadero talento.

Así mismo, puestos a intuir lo que se espera para este ultimo trimestre de 2016 y para los siguientes de 2017 resulta que en este caso se ha pecado de pesimismo o, lo que es lo mismo, nadie esperaba el rally de fin de año que ha disparado los niveles de los principales índices del mundo.

Si nos ponemos a investigar ahora, lo que las principales firmas de Wall Street “rappelan”, encontramos un poco de todo como muestra inequívoca de la imposibilidad de tan ardua labor. Bank of America Merrilll Lynch se cura en salud. El S&P estará entre los 1600 y los 2700 puntos. Goldman ve bien los 2300 puntos. Par Citibank, niveles similares para mitad de año. BMO o Deutsche Bank señalan los 2350 puntos. JP Morgan o Oppenheimer niveles entre los 2400 y 2450.

Por el contrario, economistas como Jim Rogers, Mark Faber o Andrew Smithers, alertan de un mercado sobrevalorado con tintes de final apocalíptico. Este último comenta que la última vez que se vio el actual nivel de riesgo en mercado fue en 1929 y 1999 con caídas posteriores del 89% y 50% respectivamente. James Dale Davidson, quien fuera uno de los economistas que alertó sobre los colapsos de 1999 y de 2007, alerta también ahora de estar a las puertas de una corrección que podría ser de una magnitud del 50%.

Al final y como siempre, son muchos los temas que un inversor debe chequear en su búsqueda de alternativas de inversión

Así las cosas, está claro que es imposible saber lo que el futuro nos deparará. Y más tras un 2016 que ha sorprendido en todos los aspectos. En Estados Unidos se estará atento a cómo las promesas electorales se traducen en acciones reales. La política fiscal expansiva prevista, la mayor inflación descontada y la subida de tipos de interés, serán al parecer, los principales factores a contemplar en esa economía. En Europa tenemos un año de elecciones importantes, el desarrollo del Brexit y la búsqueda de cierto equilibrio presupuestario serán claves importantes. En China, tanto la evolución de la divisa como el impacto de unos nuevos impuestos a las exportaciones chinas a USA son los parámetros a considerar inicialmente. La apreciación del dólar, donde en el caso del euro algunos ya aventuran un cruce sobre los 0,95, será determinante para ver la evolución de los mercados emergentes donde no parece, a priori, el sitio donde colocar riesgo ahora mismo. Al final y como siempre, son muchos los temas que un inversor debe chequear en su búsqueda de alternativas de inversión. Curiosamente, mientras el oro está en caída el bitcoin, ese activo financiero en el que nadie creía, está camino a los máximos históricos. ¿Qué nos estará diciendo esa evolución de precios?

Lo que está claro es que, nadie tiene ni idea y que cualquiera tiene la misma probabilidad de acertar en lo que a evolución futura de los mercados se refiere. La diferencia, como siempre, radica en la calidad de la gestión que uno tome. Equivocado o no, el abanico de alternativas que ofrece un gestor con conocimiento y buen juicio es, sin duda, el único valor que lo distinguirá del montón cuando el mercado se dé la vuelta. Lo del momento o timing, créame, se lo dejo a usted pues al final resulta que tenemos la misma probabilidad de acertar.

Buena semana.

Son estos los típicos días del año en los que, medios y analistas, se unen bajo el objetivo imposible de predecir el futuro. Unos para contarlo, otros para ejercer de Rappel. Fieles a su cita, se encargan de llenar espacios y tertulias con chorradas diversas sobre la evolución de los mercados para el año que viene. Tonterías de todo tipo que, un año después, se demostrará que poco han tenido que ver con la realidad de unas cotizaciones caprichosas que terminan por confirmar que, la brecha entre listos y los menos listos a la hora de inventar, no es tanta.

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