¿Quién perderá su patrimonio, el deudor o el acreedor?

Hace varios días que me pregunto qué pasará en el mundo, quién perderá más, los que están endeudados o los que les prestaron dinero... Y no

Hace varios días que me pregunto qué pasará en el mundo, quién perderá más, los que están endeudados o los que les prestaron dinero... Y no encuentro otra forma mejor para intentar adivinar el futuro próximo que recordando en la historia.

Actualmente los países “ricos” han acumulado más deudas de las que pueden asumir. Esta conclusión podría ser cuestionable hace tres o cuatro años pero hoy ya no. Es un hecho indiscutible, y a quien lo ponga en duda le recomiendo que haga el ejercicio de analizar cualquier presupuesto de cualquier país occidental, estudie los gastos y los ingresos, y verá como es imposible que devuelvan su deuda.

Lo más duro en los próximos años será conseguir refinanciar la deuda ya existente ante la enorme desconfianza de la mayoría de prestamistas mundiales (países, fondos soberanos, fondos de inversión y de pensiones, bancos y compañías de seguros, que ya se están dando cuenta de ello).

Por ejemplo, se ha sabido muy recientemente que el nerviosismo de los mercados de deuda, que aumenta a partir del pasado mes de julio, comienza con las salidas masivas por parte de los grandes fondos de inversión monetarios, los llamado “money markets funds” en los Estados Unidos.

Estos portaviones de liquidez han reducido casi a la mitad su exposición a los bonos bancarios europeos por su desconfianza a que las entidades financieras europeas puedan afrontar sus vencimientos.

De esta manera, hace mucho tiempo que me pregunto qué ha ocurrido históricamente cuando los poderosos han acumulado enormes deudas que no han podido asumir. Vamos a analizar algunos casos.

Tal y como escribí hace dos semanas, a mediados del siglo XVI, con el reinado de Felipe II, el reino de España hizo “default” hasta en cuatro ocasiones (en 1557, 1560, 1575 y 1596) perjudicando gravemente a los financiadores de la época, la familia alemana de los Fuggers, una familia de banqueros de la época de los Habsburgo. Ya fue uno de los Fuggers, Jacob, quien en 1519 financió la llegada al trono del rey español Carlos I. Jacob I murió en 1525 y era considerado el hombre más rico de la Europa de la época.

Esta deuda estaba garantizada con las minas de oro, de plata y de sal, así como por los impuestos recaudados en Castilla. Felipe II, nada mas coronarse rey y por culpa de las enormes deudas de su padre Carlos I, se declaró en bancarrota en 1557.

Quien más perdió entonces fueron los Fugger, al no recuperar al menos la mitad de lo prestado al Reino de España, según estimaciones históricas.

Aquí podéis leer un fragmento del libro "Historia inaudita de España", de Pedro Voltes:

“Carlos I contrató más de 600 operaciones de crédito por un total de 14.763 millones de maravedís, que debido a los intereses y retrasos de pago fue triplicada la cantidad. Felipe II dejó a su sucesor una cantidad que quintuplicaba esa deuda y durante su reinado se declaró en bancarrota dos veces más.

Las arcas reales estaban esquilmadas y en un decreto firmado en Valladolid en 1557, el rey Felipe II declara la “suspensión de pago de los asientos“. Además, como el dinero y los metales preciosos que se recaudan en las Indias no son suficientes, el rey ordena que se confisque toda mercancía valiosa que llegue a los puertos de dominio Español. Tan al pié de la letra se llevó esta orden, que se dio el caso que un barco cargado con 200 millones de maravedís y mandado por España para pagar parte de una deuda, fue confiscado al llegar a Amberes.

Jacob Fugger y sus descendientes fueron los principales acreedores de España. Era el destinatario del dinero confiscado. En 1607, en otra bancarrota, la corona española le hizo un agujero a la familia Fugger de 1.200 millones de Maravedís.

Otra de las consecuencias inmediatas de esta medida fue el descenso en más de un 40% de los Juros reales, algo parecido a la deuda pública actual y que era una forma de inversión bastante frecuente entre clases adineradas.

Los Fugger eran una familia de preeminentes banqueros, hombres de negocios, inversores y gente de enorme influencia que sustituyeron a los Medici, la familia de Florencia más poderosa en Europa durante Edad media, a finales del siglo XIV, y propietarios de Banco de Medici, la más poderosa y respetada entidad del siglo XV.

También el rey ingles Eduardo III se declaró en bancarrota ante sus prestamistas de Florencia en 1340, después de inversiones muy arriesgadas y, curiosamente, tras una etapa de enorme bonanza económica. Esta bonanza económica provocó altas tasas de inflación de 1307 a 1330, hasta que se inició un ciclo económico con deflación por las elevadas deudas entre 1330 a 1345.

¿Cuáles fueron estas inversiones arriesgadas? Principalmente invadir Francia después de durísimas batallas navales, consiguiendo apropiarse del territorio galo. De hecho en la historia británica es conocido como el Rey de Francia, por reinar al mismo tiempo en Inglaterra y Francia.

Las deudas inasumibles provocaron diversas actuaciones sorprendentes por parte del rey inglés. En primer lugar impagó a las ricas familias de Florencia que le financiaron sus “inversiones” con sus joyas reales como garantía. Pero no fue suficiente y Eduardo III tomó dos decisiones más muy duras: expropió todas las propiedades de la iglesia de Inglaterra y redujo, en secreto, el porcentaje de plata en la composición de las monedas de curso legal, consiguiendo una especie de inflación al devaluar cada vez más el dinero. Esto finalmente acabó provocando la desconfianza en las monedas de curso legal.

El Rey Eduardo II, ante la falta de dinero en las arcas reales, aprobó un impuesto de 1/9 parte de todas las cosechas que iría a parar a la Casa Real, así como otros impuestos similares que generaron las protestas de la población y la escasez de dinero en circulación.

La familia Bardi, quien prestó el dinero a Inglaterra, se declaró en bancarrota entre 1345-1346, y gracias a ello los Medici se convirtieron en la familia de banqueros por excelencia, que crearon su propia entidad en 1397 y se convirtieron en los más poderosos hasta el siglo XVI.

Como podéis ver, la situación actual no es tan distinta de estas dos situaciones. Estamos viendo como la Reserva Federal de Estados Unidos y el resto de bancos centrales en todo el mundo imprimen dinero sin parar y, por tanto, reducen su valor por un exceso de oferta en circulación. Esta es una de las principales razones por las que aconsejo invertir en oro, que no es manipulable ni por políticos ni bancos centrales. Por otro lado, también vemos similitudes con las continuas subidas de impuestos y las consiguientes protestas de la población, cada vez mas empobrecida.

La historia nos demuestra, pues, que cuando alguien muy poderoso se endeuda en exceso -como los reyes españoles o ingleses- después de un largo periodo en el que se renuevan los créditos a tipos de interés muy altos y aumenta la deuda, el proceso finaliza con un impago o “default” y el mayor perjudicado es siempre el prestamista.

En conclusión, para entender los próximos años que esperan a la economía mundial y los posibles cambios de flujos y riqueza, podemos afirmar que los deudores se apropiaran de la riqueza de los acreedores, que serán los mayores perjudicados.

El Abrazo del Koala
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