¿A quién beneficia y perjudica el desplome del petróleo?

La caída del 40% del precio del crudo en apenas cinco meses va alterar muchos equilibrios económicos, industriales y socio-políticos.Las cotizaciones del barril de crudo West Texas
Foto: ¿A quién beneficia y perjudica el desplome del petróleo?

La caída del 40% del precio del crudo en apenas cinco meses va alterar muchos equilibrios económicos, industriales y socio-políticos.

Las cotizaciones del barril de crudo West Texas y del Brent del mar del Norte se hundieron más de 6 dólares el pasado jueves tras la reunión de la OPEP, en la que no hubo acuerdo para reducir la producción de petróleo. Los países con más problemas, como Venezuela, Ecuador, Nigeria e Irán, pedían una reducción de la producción, a lo que se negaron aquellos con costes de producción más bajos, liderados por Arabia Saudí. Algún analista especializado en el sector habló de choque entre los países ricos y pobres dentro de la OPEP. Los países de la OPEP producen el 40% del petróleo mundial.

El gran aumento en la oferta de petróleo por parte de los Estados Unidos tras la revolución del fracking o shale oil ha presionado los precios a la baja. También la vuelta al mercado del petróleo de Irak y el descenso en el crecimiento económico chino han ayudado.

¿Por qué Arabia Saudí no ha decidido reducir su oferta aceptando que el precio del crudo continúe en caída? Históricamente, Arabia Saudí, como líder de la OPEP, ajustaba su producción de petróleo regulando lo que el mercado necesitaba para evitar la volatilidad en los precios. Esta vez no lo ha hecho. Hay quien habla de un acuerdo secreto entre Estados Unidos y Arabia Saudí para hundir a Rusia, el tercer mayor productor del mundo y segundo exportador. Me cuesta creer un pacto que perjudique a toda la enorme industria petrolera norteamericana, que se ha endeudado e invertido billones y billones de dólares en nuevos proyectos de extracción, algunos con costes estimados de más de los 90 dólares por barril. 

En mi opinión, Arabia Saudí, que es el mayor productor mundial y tiene los costes de extracción menores del mundo, está provocando una caída del petróleo por debajo de los 80-90 dólares por barril, nivel clave para las nuevas exploraciones de shale oil. Arabia Saudí pone a todo el mundo en fila, ya que es el que puede aguantar más tiempo con un petróleo por debajo de los 80 dólares. La nueva revolución del fracking en Estados Unidos le ha permitido alcanzar a Arabia Saudí como mayor productor mundial de petróleo, aunque continúa siendo el primer importador mundial junto con China. La amenaza de la industria norteamericana y canadiense a la OPEP en general y a los países del Golfo en particular podría haber empujado a Arabia Saudí a apretarse el cinturón unos años, reducir sus ingresos a cambio de paralizar todas las inversiones nuevas en proyectos petrolíferos e incluso  algunos existentes.

Es un caso típico de oligopolio donde el líder provoca una caída de precios para poner en graves aprietos al resto y así consigue medio plazo para el exceso de oferta. Ya hizo igual Rusia el año pasado en el sector de los fertilizantes de potasio (ver mi post Cómo la caída del precio del potasio provoca la marcha de Eto’o”). Es una jugada de libro: hundes el precio lo que reduce tus ingresos y beneficios a corto plazo, pero provocas una mayor caída de ventas a tu competencia y especialmente les produces pérdidas y los expulsas del mercado.

La fuerza del shale oil era tal que provocó que el precio del crudo norteamericano West Texas cotizase en los últimos años por debajo del Brent del mar del Norte en más de 20 dólares, cuando históricamente cotizaban siempre a precios similares. Como Estados Unidos no exporta crudo ni gas, solo los norteamericanos, canadienses y, quizás en breve los mexicanos, disfrutan del menor coste energético del planeta.

El petróleo proveniente del fracking de Dakota del Norte ya supone casi un 15% del total producido en Estados Unidos, superando al de Alaska.

La fuerte caída en este segundo semestre del petróleo ha reducido el diferencial a apenas 4 dólares entre los dos principales crudos mundiales.

Os recomiendo el libro de Daniel Lacalle La madre de todas las batallas, donde el autor, experto en el sector, nos detalla su funcionamiento con su habitual clarividencia.

¿Qué países son los más beneficiados de este desplome del precio del petróleo?

-     Los países asiáticos, con China, Japón, India y Corea del Sur a la cabeza y por este orden. Detrás de Estados Unidos son los mayores importadores de petróleo del mundo. India, por ejemplo, hasta octubre de este año se ha gastado nada menos que 164.000 millones de dólares en importaciones de petróleo. La eliminación de subvenciones y el aumento de impuestos a la gasolina establecidos por el nuevo presidente Modi serán más sencillos de aplicar ahora. China, a pesar de producir algo más de 4 millones de barriles diarios, importa algo menos de 6. Y esto a pesar de que el consumo de petróleo per cápita chino es nueve veces menor que el de Canadá o Estados Unidos. Japón y Corea del Sur, que no tienen petróleo; la rebaja del precio va directo a su balanza de pagos como menos gasto, especialmente en Corea, cuya divisa mantiene una cierta fortaleza en relación con Japón.

-     España e Italia son dos de los países europeos más dependientes de las importaciones de petróleo junto a Lituania, Portugal y Grecia. En estos países la dependencia del gas y del petróleo importado suponía el 80% del total de energía consumida. La media europea es del 50%, con lo que prácticamente todos los países se verán beneficiados. Solo Holanda es exportador neto de gas. Irlanda y Suecia, con solo un 20-25% de dependencia, son los dos países europeos en el extremo opuesto.

¿Qué países son los más perjudicadosnbsp;Obviamente, todos los productores y, especialmente, aquellos que prácticamente viven de sus exportaciones petroleras:

-     Venezuela: cuyas exportaciones dependen en un 99% del petróleo y que necesitaría vender su crudo por encima de los 120 dólares para equilibrar su agujero presupuestario anual. Venezuela tiene además otra gran amenaza en ciernes. Si Estados Unidos, uno de sus mayores compradores para las plantas de refino del sureste, aprueba el megaproyecto de gaseoducto Keystone XL entre el sureste y el norte de Estados Unidos y sur de Canadá, probablemente dejará de comprarle petróleo a Venezuela. Posiblemente, Venezuela esté ya al borde del colapso. Su economía no está diversificada y su Gobierno solo ha sabido gastar y derrochar esperando que sus ingresos petrolíferos fueran por siempre.

-     Brasil, Ecuador y Argentina: Ecuador por sus grandes exportaciones de petróleo actuales y Argentina porque ahora quizás no encontrará inversores para desarrollar sus extensas reservas de shale gas o “gas pizarra” en Vaca Muerta, que pertenecían a Repsol. Se estima que Argentina es el segundo país del mundo con más reservas de gas tras Rusia, gracias a las de Vaca Muerta. Brasil es el 11º mayor productor mundial, tras los grandes descubrimientos de Petrobras en los últimos años, aunque su impacto económico es más limitado por tener una economía mucho mayor.

-     Canadá es el quinto mayor productor mundial, con una industria de shale gas y shale oil potente junto a las arenas bituminosas. Muchas de estas extracciones necesitan un petróleo como mínimo por encima de los 90 dólares.

-     Rusia y Noruega: Rusia es el segundo mayor exportador de petróleo mundial y el número en reservas estimadas de gas natural. Además, el petróleo del Océano Ártico es más costoso de extraer. De hecho, según declaraciones de Leonid Fedun, vicepresidente del gigante Lukoil, quizás en una generación no veremos extracciones a gran escala en el Ártico. Noruega ya ha empezado a sufrir caídas en su divisa, descontando que sus exportaciones de petróleo y gas van a disminuir. De hecho, la noruega Statoil está siendo quizás la acción que más está sufriendo entre los gigantes petroleros. Su coste de extracción es significativamente mayor que en otras geografías del planeta.

-     África: países como Nigeria y Angola han visto cómo sus exportaciones a los Estados Unidos caían un 80% y un 65% en los últimos cuatro años. El mercado petrolero es muy complejo. Nigeria produce el bonnie light, fácil de refinar, pero como es igual que el petróleo producido en Estados Unidos, los norteamericanos están dejando de comprarle. Libia y Argelia necesitan de un petróleo a 180 y a 130 dólares para equilibrar sus cuentas públicas. República del Congo, con un peso de los ingresos de petróleo y gas del 70% sobre su PNB, y Gabón, con un 45%, son los países más dependientes.

Estados Unidos, en cambio, tiene impacto negativo por un lado en relación a su enorme industria de shale oil en Dakota del Norte y Texas, que necesita de un petróleo por encima de 80 dólares, pero al mismo tiempo es el mayor importador petrolero mundial con China, por lo que su factura energética descenderá. Aunque el gasto por familia en gasolina se sitúa en sólo un 4% del total, probablemente las familias con menor poder adquisitivo serán las grandes beneficiadas. De ahí las revalorizaciones de acciones como Wal-Mart o de Nestlé y Unilever. Es curioso, parece que una mano invisible está intentando compensar el gran incremento en la desigualdad que provocan las agresivas políticas monetarias de los bancos centrales, que claramente benefician a los ciudadanos de mayor poder adquisitivo.

En cuanto a industrias y sectores, los grandes perjudicados son sin duda la industria del fracking o shale oil, las arenas bituminosas (oil sands) y las energías renovables.

Las industrias más favorecidas son todas aquellas más intensivas en consumo energético por output producido. La industria minera y las cementeras son quizás las de mayor consumo energético, junto con las químicas, siderúrgicas, papeleras o productores de aluminio. La industria del automóvil también debería verse beneficiada. La agricultura es un sector que también se verá muy beneficiado por la caída en los costes de fertilizantes agrícolas y, especialmente, por el descenso de costes en el combustible, en los envases y, sobre todo, en el coste de transporte de mercaderías y del agua de riego.

La próxima semana analizaré el impacto de la caída del petróleo en la bolsa y resto de mercados financieros. Un análisis mucho más complejo con muchas segundas y terceras derivadas. La demostración ha sido que en los últimos días de desplome de las acciones de petroleras y de mineras, las subidas de las acciones de empresas de consumo han compensado casi exactamente las caídas y los índices bursátiles han tenido un comportamiento plano. A partir de que los inversores vayan recalculando, segundas y terceras derivadas, se irá viendo el impacto a corto en las bolsas.

De continuar produciéndose una revalorización del dólar junto a caídas en el precio del petróleo, la historia nos enseña que la bolsa norteamericana (y probablemente también la europea) se ha comportado siempre mucho mejor que las bolsas emergentes. La semana próxima intentaré resolver el complejo puzle de beneficiados y perjudicados en los mercados financieros.

Por último, hay un factor clave que, por lo que veo, no se tiene aún muy en cuenta. Este fuerte descenso en los costes energéticos pienso que podría alterar la política monetaria de los grandes bancos centrales al alejarse aún más cualquier amenaza de tasas de inflación elevadas. La amenaza de nuevas presiones bajistas en los precios, es decir, deflación, podría, por ejemplo, retrasar las subidas de tipos de interés en Estados Unidos y/o a mantener más bajos los tipos de interés durante más años en la mayoría de las principales economías del mundo. Tras las declaraciones de la Fed, los mercados de futuros descontaban la primera alza en los tipos de interés para junio 2015. Probablemente va a retrasarse.

El Abrazo del Koala

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