Agárrense, viene la guerra global de monedas

"Devaluation rarely helps economy, but it can help investors" Matt Lynn "This year, currency fracas could morph into global currency war". D Petitcolin ¿Cómo

"Devaluation rarely helps economy, but it can help investors" Matt Lynn

"This year, currency fracas could morph into global currency war". D Petitcolin

¿Cómo salimos de un problema de deuda y estancamiento que solo ha empeorado con los estímulos? El G-20 y Davos debatieron estos días sobre la política global de los bancos centrales, cada día más politizados e intervenidos

¿Solucionar hundiendo las monedas? Gran idea, se mejora la competitividad, la deuda ‘desaparece’ al devaluarse la moneda y todo vuelve a empezar. ¿Sí? Pues no. Porque hemos hundido la credibilidad de gobiernos y sistema financiero y el timo de la estampita no funciona sin confianza.

Estamos en un periodo que se estudiará en el futuro en las escuelas de negocio por la obstinación en repetir como 'solución' las mismas fórmulas que crearon la crisis.

Una vez que haces pop, ya no hay stop. En 2013 se estima (UBS) que los bancos centrales expandirán su balance –aumentarán deuda- un 15%. Más de una vez el PIB de España. No funciona... pues hay que repetir.

De derrota en derrota hasta la debacle final

Primero, tipos bajos, gasto desproporcionado, fiesta “inversora” en activos de alto riesgo con resultados pobres, empobrecimiento y estímulos inútiles. Consecuencia: deuda y economías de baja productividad. ¿Solución? Repetirlo. “Estimular para combatir el paro”. 

 

'Éxito' incuestionable. En EEUU, varios billones de dólares de estímulo para una reducción de paro imperceptible, con una factura de solo 2,5 millones de dólares de deuda adicional por supuesto puesto de trabajo creado… incluso si aceptásemos la premisa ridícula de que los empleos generados fueran todos gracias a los estímulos y política monetaria. Poco creíble, cuando gran parte viene del sector petrolero. En Reino Unido, tras estímulos, olimpiadas, devaluación y tipos cero… recesión triple-dip y paro estancado. Repetir. 

 

Para “repetir” una fórmula tan "exitosa", hay que robar del bolsillo del ahorrador: impuestos, devaluaciones y manipulación del precio del dinero. Y, por supuesto, el paro no baja… desde luego no por la intervención gubernamental. Represión Financiera versión 2013. De libro.

Repatriación de oro ante devaluaciones “competitivas”

Bancos centrales devaluando sus monedas para “mejorar la competitividad y bajar el paro”. ¿Seguro? Esta semana ya nos preguntábamos en El Confidencial por qué Alemania repatria su oro en plena guerra de divisas y leíamos sobre decisiones similares en otros países, India, Azerbaiyán… Incluso Suiza se plantea repatriar el metal precioso. El índice de oro físico de Standard Bank alcanzaba máximos históricos. Oro físico, no derivados. Intento de atesorar valor ante la incertidumbre.

La repatriación de reservas de oro no es casualidad, ni técnica. Es parte de la desconfianza en un sistema monetario global descontrolado.

Consecuencia 1: se dispara el riesgo

Uno de los efectos es la búsqueda de rentabilidad a cualquier precio por parte de los inversores, para compensar el miedo a la pérdida de valor del dinero. Es decir, se acepta menos interés por mayor riesgo.

Observar el pánico comprador es tan interesante como el pánico vendedor. Según Bloomberg, la demanda de bonos basura –deuda de empresas y países en dificultades que ofrecen tipos de interés altos- se ha disparado a máximos de 2009. Empresas al borde de la quiebra conseguían colocar bonos con demanda diez veces superior a la oferta (“Junk Is King as $1 of Beef Debt Gets $10 of Bids”, Bloomberg). 

 

España, por su lado, ha aprovechado bien la demanda de bonos. Entre el estado y las empresas han superado los 42.000 millones de emisiones en un mes. ¿Recuperación inminente?... o reasignación de riesgo global. Inversores buscando un poco de rentabilidad (yield).

Y me parece estupendo que se aprovechen estos periodos… para evitar repetir los errores del pasado. Pero no si se aprovechan para endeudarse más.

La burbuja de bonos global se magnifica incluyendo los llamados de alto rendimiento, basura o (mi termino favorito) “de difícil valoración”.  ¿Se acuerdan de Michael Milken y Drexel?Repetimos.

Consecuencia 2: no baja el paro, pero sube la inflación

Todavía me sorprende que haya quien piense que monetizar deuda reduce el paro. El desempleo se reduce cuando hay actividad económica, atractivo inversor privado real. Cuando lo que se crea es una burbuja monetaria, el efecto es contraproducente, porque el dinero invierte en activos financieros a corto plazo.

El riesgo-retorno de la inversión productiva es simplemente inasumible comparado con los productos financieros líquidos.

Los bancos centrales le penalizan a usted, inversor, por ser conservador. Pero usted no apuesta a quince años, y menos en activos reales, con esta locura global mientras no vea un entorno seguro y posibilidades de crecimiento. Por lo tanto va donde le indican que van a apoyar hasta la derrota final: activos financieros.

Pero la actividad económica sigue en contracción. Por eso la velocidad del dinero –que mide la actividad económica- se desploma. No se da confianza en un sistema que crea dinero falso y reprime financieramente. La inflación aumenta, aunque se disfrace en cifras oficiales.

Mis lectores recordarán las “devaluaciones competitivas” de los 90, y su inutilidad. No solucionaron los problemas estructurales de déficit, paro y deuda… hasta que apareció la ducha de dinero gratis de los fondos de la UE.  Tras devaluaciones superiores al 20%, el paro seguía por encima del 21%. Recordarán también que se dispararon los precios. Los problemas estructurales no se solucionan con burbujas. Se perpetúan y aumentan.

Consecuencia 3: Japón, Alemania y EEUU compitiendo por China

“Beggar-thy-neighbor policies would not be healthy” (las políticas de empobrecer al vecino no serían sanas). Esto lo dice Charles Plosser... ¡de la Reserva Federal! Empobrecimiento y estancamiento. Caída de inversión productiva.

Treinta y dos años de “experimento económico”, como lo llama el ministro japonés de economía. Muy social, 300% de deuda sobre PIB y el paro estructural igual que en 2004.

La decisión del Banco de Japón de aumentar su objetivo de inflación al 2% y comprar 147.000 millones de activos mensuales es muy negativa para las exportaciones de Europa.

Europa compite con Japón tratando de vender a China. Una devaluación brutal del yen supone una caída de las exportaciones de la Unión Europea a Asia. Si añadimos la devaluación constante del dólar, el efecto es simple: Estados Unidos exporta inflación, porque el 75% de las transacciones mundiales se hacen en dólares. Las monedas de los países emergentes se disparan, las materias primas –sobre todo energéticas- se mantienen altas y,  por tanto, se exageran los desequilibrios globales.

¿Y si el BCE y Europa hacen lo mismo?

Es curioso que la opinión generalizada sea que Europa debería participar en esta guerra loca. Es típico escuchar que la “culpa” es de Alemania, que se niega a poner en marcha la máquina de imprimir dinero.

Sin embargo la expansión monetaria en la UE y del balance del BCE se está llevando a cabo de manera muy rápida como hemos visto en el grafico superior... Solo que no consigue devaluar. ¿Por qué?

Europa –España, Alemania e Italia en particular- han mejorado sus exportaciones gracias a su política de “devaluación interna” –bajadas de salarios y costes-, y vender a precios dolarizados. Es decir, una gran parte del éxito exportador –hasta un 80%, según Goldman- en la crisis ha sido adaptarse vendiendo fuera en dólares o equivalente a billetes americanos.

Alemania sabe que la gran mayoría de las transacciones en euros se hacen entre nuestros países. Por tanto, intentar devaluar la moneda común artificialmente tiene el riesgo de que sea un disparo en nuestro propio pie. Que la inflación de la eurozona se dispare. La que dicen que no existe. En la oficina de la Unión Europea en Westminster son perfectamente conscientes de esto. Yo he hablado muchas veces del tema con europarlamentarios pero, desafortunadamente, alguno considera que sería un "mal menor" y que "no pasaría nada por probar".

En Europa, los bancos han devuelto 137.000 millones del LTRO, pero si entramos en una espiral devaluadora, el riesgo de volver a prestar a riesgo injustificado se reaviva. Yo temo que el Banco Central Europeo caerá en la trampa de activar políticas monetarias agresivas cuando el apetito por deuda actual se reduzca, pero la voracidad emisora continúe. Y lo hará.

Consecuencia 4: riesgo al alza, y caídas abruptas

Las guerras de divisas tenían un muy remoto sentido estratégico cuando no eran globales y concertadas, pero sobre todo cuando había:

- Confianza en el sistema financiero y político global.

- Bancos centrales independientes que paraban la maquina tras periodos cortos.

Hoy en día no se dan ninguna de esas condiciones. Las políticas excepcionales son ahora habituales. Redoblar la apuesta a que el año que viene todo mejora ha llevado a que la patada hacia delante cree una burbuja de préstamos y posiciones en futuros, sujeta a esas políticas, en apuesta alcista que genera un riesgo sistémico si hay una corrección, lo cual impide parar la máquina, porque se desploma el sistema bancario.

El balance de los bancos centrales es el motel de las cucarachas. Lo que entra no sale. Pero al no esterilizarlo –vender lo mismo que compra- tienen que seguir aplicando medidas no convencionales perennes para sostener la burbuja de crédito soberano y el insostenible gasto.

¿Cómo beneficiarse?

Sepa lo que se prepara y que cuando termine será doloroso. Cuando tome riesgo sea consciente de los problemas estructurales. No se solucionan con más deuda y tipos bajos. Y actúe en consecuencia. ¿Corto plazo? Por supuesto. Y con mucho ojo, que la limpieza del sistema no ha ocurrido. Evite riesgo soberano, y céntrese en el corporativo que es donde se han hecho los deberes. Un 50% del desapalancamiento corporativo ya se ha llevado a cabo (Goldman).

En inversión, más gente ha perdido dinero por aguantar posiciones ganadoras “un poco más” que por inversiones incorrectas. Sean disciplinados, no busquen basura y empresas en quiebra que “suben mucho ahora”. Aprovechen ahora, precisamente, para invertir en calidad. El “flight to junk” siempre termina mal.

Un problema estructural de deuda y gasto, de falta de crecimiento y desindustrialización no se soluciona con deuda más barata. La solución es innovar y dejar crecer las áreas de alta productividad. Eso no ocurre cuando se imprime e incentiva al endeudamiento y a sostener sectores decadentes. La solución es precisamente la que todo el mundo parece querer evitar: la limpieza de un sistema exhausto y sustituir a los sectores zombi. Don’t Get Mad, Get Even.

Lleno de Energía
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