El superávit en cuenta corriente ya está aquí

Las malas noticias parecen no acabarse, y esa luz que lentamente se incrementa para marcar el final del túnel parece no existir en España. No podemos
Las malas noticias parecen no acabarse, y esa luz que lentamente se incrementa para marcar el final del túnel parece no existir en España. No podemos decir que nos rodeen los buenos augurios, especialmente cuando los últimos pronósticos sobre el crecimiento de nuestro PIB hablan de una recesión muy duradera: según Citigroup no veremos números positivos hasta 2015 y en 2013 la economía caerá un -3.2%.  Pero así como es necesario decir la verdad sobre lo que nos rodea también lo es señalar aquellos logros y méritos alcanzados, que los hay aunque periódicamente nos hundan dando a entender que todo cuanto hacemos no vale de nada. De hecho hoy todos tenemos algo que celebrar.
 
Según los últimos datos publicados por el Banco de España hemos alcanzado un superávit en cuenta corriente de 500 millones de euros en el mes de julio. ¡Sí señores, “España” y “superávit” van juntos en la misma frase después de mucho tiempo! Si bien es cierto que se trata de algo coyuntural y que además podría revisarse en el futuro, también lo es que este es el primer paso de muchos, el primer paso de una caminata que nos llevará a un superávit consolidado y a la recuperación. La cuenta corriente marca las necesidades de financiación con el exterior de un país por lo que, si revertimos nuestra dependencia foránea, poco a poco las cosas empezarán a cambiar.
 
Si además comparten mi diagnóstico de que esta crisis es un problema de competitividad entonces les alegrará saber que esta mejora es fruto del increíble comportamiento que están teniendo nuestras empresas exportadoras, como comentaba Ignacio de la Torre en un fantástico artículo que les recomiendo leeren esos héroes exportadores sobre los que descansa la destrucción creativa reside nuestra esperanza y nuestra salvación”. Genial frase que poco a poco comienza a sentirse en los datos, a continuación un gráfico con datos del Banco de España.
 
Izquierda: cuenta corriente y balanza comercial en millones de euros. Derecha: “euro – dólar” en escala inversa.
 
Podemos ver que en los últimos años nuestro déficit aumentaba a medida que lo hacía el euro, es decir, teníamos una moneda demasiado fuerte para nuestra competitividad y cuanto más fuerte más déficit. Nunca se hicieron reformas para cambiar la tendencia, el déficit por cuenta corriente no importaba pues decían que éramos “Europa” y parecía que era suficiente con que Alemania exportase aunque nosotros solo tuviésemos ladrillo. En abundancia, eso sí. Nadie quiso jugarse los votos en una reforma que convirtiese en sostenible el crecimiento del país, en lugar de eso todos se apuntaron al carro de la complacencia y a mirar el PIB como bobos, aunque fuese financiado. Hasta que un día todo saltó por los aires y el sueño de los nuevos ricos se acabó.
 
¿Y ahora? Ahora nuestra balanza está mejorando en una proporción mucho mayor que la caída de la divisa. La disminución del consumo a unos niveles sostenibles y la visión estratégica de cientos de empresas, que se atreven a mirar al mundo como mercado, consiguen que entre tanto mal emerjan datos que sorprenden, datos que demuestran que nuestro país puede ser competitivo, que tiene talento de sobra para ello y que de establecerse unas bases sólidas saldremos adelante de una forma u otra. Y es que España es hoy más competitiva que en cualquier momento pasado de los últimos años, y eso a pesar de la corrupción, y eso a pesar de las batallas identitarias, y eso a pesar del despilfarro y de tantos errores que hemos cometido y cometemos. Errores que demuestra cuán grandes podemos ser de mirar adelante.
 
Además este fenómeno no se circunscribe a España, pues toda la periferia europea está mejorando su competitividad en mayor o menor medida, desde Irlanda quien ya casi rivaliza con Alemania a Grecia que habría reducido su déficit en cuenta corriente del 15% del PIB en 2008 a la mitad. En conjunto Grecia, Portugal, Irlanda, España e Italia tendrían ya superávit comercial, es más, la Eurozona en su conjunto estaría en cotas de superávit por cuenta corriente no vistas desde hace 25 años. A continuación dos gráficos que lo sintetizan perfectamente cortesía de Credit Suisse, ¡no todo es malo en el “ajuste alemán”!
 
 
Pero las buenas noticias no se acaban aquí, y es que este “rebalanceo” de nuestra economía tiene una característica muy esperanzadora, no solo estamos reduciendo nuestro déficits con potencias como Alemania como muy bien nos comentaba la semana pasada Carlos Sánchez, ¡ahora la empresa española se ha empeñado en conquistar también países más allá de las fronteras de la Unión Europea! Un paso arriesgado pero necesario si queremos ser una nación de futuro, pues es en estas latitudes donde más flaqueamos y donde más oportunidades habrá en los próximos años para muchos sectores. En la siguiente gráfica pueden ver el repunte experimentado en exportaciones a países que no pertenecen a la UE27, representado por la línea amarilla. Datos COMEX.
 
 
 
Las claves de McKinsey
 
Exportar o internacionalizarse fuera de la UE y en especial a los países emergentes, no es sencillo. Seguramente muchas empresas están cansadas de escuchar que hay que “exportar, exportar, exportar” o bien “internacionalizarse, internacionalizarse, internacionalizarse” pero no se atreven porque una cosa es hablar y otra hacerlo… Muy cierto, por ello me parece interesante dar también consejos prácticos como son las claves de McKinsey para triunfar en los países emergentes.
 
Pensar por ciudades y no por países: Según la consultora 4 de cada 5 ejecutivos de multinacionales toman decisiones en función del país y creen que pensar estratégicamente a nivel de ciudades es “irrelevante”. Un gran error teniendo en cuenta la diversidad de los mercados emergentes, donde ciudades próximas pueden ser totalmente diferentes y donde una puede ser extremadamente competitiva y otra un “océano azul”. Para contrarrestar los efectos de las economías de escala McKinsey propone una expansión por “clústeres” similares, pero no por países.
 
La curva “S”: La curva “S” es esa que marca la renta per cápita de un lugar a lo largo de su evolución, al principio se muestra estancada, luego crece fuertemente y se estanca nuevamente al llegar a niveles altos. Los productos con bajos costes unitarios, como por ejemplo los refrescos, deben estar muy pendientes de la primera aceleración y a partir de ahí llegarían otros como el cuidado personal y más tarde el lujo (Quizá por eso CocaCola es una de las pocas que se atreve con Myanmar). Es decir, cuando vamos a un mercado debemos acertar con una coyuntura favorable pero también con el timming en función del producto que vendamos.
 
 
Otras claves importantes serían la segmentación yendo más allá del prototipo “nuevo rico” que emula a occidente y del “tacaño” que solo mira lo más barato. La rapidez puesto que las empresas con sede en países emergentes mueven sus recursos entre líneas de negocios de una forma mucho más ágil que aquellas con sede en países desarrollados. Innovar siempre, también para el mercado local, y no solo para los mercados desarrollados. Crear una marca confiable puesto que en los emergentes existe más fidelidad y el “boca a oreja” o “boca a boca” es la base del éxito. 
 
Mantener el contacto con el consumidor: En China el 45% de los consumidores deciden qué comprar en el punto de venta, en EEUU solo el 24%, ¿de verdad vale la pena dejar en manos ajenas el contacto con el cliente? Organiza los recursos pensando en mañana, la complejidad aumenta al traspasar fronteras. Retener el talento: Los perfiles cualificados son mucho más escasos que en occidente. “Stakeholders” y no solo “shareholders”: McKinsey lo menciona para los emergentes pero esta debería de ser una regla global: no solo hay que pensar en los accionistas, también en todos los agentes con influencia en la empresa, solo así se consigue el éxito a largo plazo.
 
Toda ayuda es poca para esas empresas que miran al exterior y que son la esperanza de nuestro país. Estamos en un gran bache, en un bache del que tardaremos en salir, pero si sirve para borrar tantos dislates que hemos cometido, si sirve para premiar la competitividad y no el servilismo, entonces esta crisis tendrá una parte buena que solo con el paso de los años sabremos reconocer y valorar. Ya tenemos un mes con superávit en cuenta corriente, queda seguir borrando errores y escribiendo aciertos, no desmoralizarse y seguir adelante porque la luz al final del túnel aparecerá. Mientras tanto, hoy todos tenemos algo que celebrar. 
 
Perlas de Kike
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