Alemania sopesa dejar caer a un miembro de la Eurozona

Nos dijeron que Grecia era lo peor, un país absolutamente quebrado. Llegó Irlanda, y consiguió asustarnos aún más con un sistema financiero cuyas pérdidas consiguieron doblegar
Nos dijeron que Grecia era lo peor, un país absolutamente quebrado. Llegó Irlanda, y consiguió asustarnos aún más con un sistema financiero cuyas pérdidas consiguieron doblegar a una de las economías más vibrantes de la Eurozona. Nos hicieron estremecernos con España e Italia, “too big to fail”, no hay dinero… pero seguimos vivos. Como en las buenas películas, la trama se hace cada vez más complicada. Ahora, un nuevo problema emerge, y no es una cuestión de recursos, sino algo mucho peor: es ético. ¿Qué pasaría si un rescate fuese posible por el dinero necesario pero imposible éticamente?
 
En 1970 se creó un paraíso fiscal en una isla perdida, una isla lejana llamada Chipre. El reto era convertir un país cuya economía se basaba en la agricultura en otro más próspero, más moderno. Para ello se bajaron los impuestos con la intención de atraer navieras y otros negocios marítimos que encajasen con las capacidades internas. Funcionó, y lo hizo tan bien que muy pronto el objetivo inicial comenzó a extenderse a otros negocios, en breve se vio que los bajos impuestos y los servicios financieros opacos eran una combinación muy atractiva para conseguir dinero fácil y rápido.
 
La explosión la vivieron con el fin del comunismo, o al menos con el fin del comunismo de la URSS. Unos nuevos clientes comenzaron a aparecer por las sucursales bancarias chipriotas. Ellos traían el dinero; a cambio nadie hacía preguntas. Trato hecho. Chipre crece y para mayor sorpresa llega la oportunidad de adherirse a la Unión Europea y al euro. Si en Grecia las autoridades europeas miraron para otro lado ante los engaños contables y ante los incumplimientos de los criterios de entrada, en Chipre se cerraron los ojos y se dijo que el país hacía grandes esfuerzos por evitar ser una “lavandería” de dinero y un paraíso fiscal.
 
La realidad era que, a la vez que eso se decía, el desembargo del dinero negro procedente de Rusia marcaba récords históricos. Los oligarcas, los mafiosos, los hombres de negocios con reputación dudosa colonizaron literalmente la isla. Locales de ocio para rusos, televisiones para rusos, escuelas para rusos, iglesias para rusos… bancos para rusos. Chipre se convertía de esta manera en el verdadero puente de Rusia con Europa, un puente que permitía abrir negocios con bajos impuestos, blanquear dinero negro procedente de servicios ilícitos o conseguir la nacionalidad para poder operar libremente dentro de la Eurozona. Y eso haciendo “grandes esfuerzos” para evitarlo, menos mal…
 
Se calcula que de los 80 mil millones que habrían salido de Rusia en 2011 una gran parte tendría como destino o habría pasado por la isla chipriota, algo que encaja perfectamente cuando vemos que Chipre es el mayor inversor directo del mundo tanto en Rusia como en muchos países asiáticos (el dinero sale, se blanquea o se minimizan los impuestos y luego vuelve). Por otra parte existirían unos 26 mil millones en depósitos de ciudadanos rusos en la isla, cifra que podría parecer modesta si no fuese porque el PIB habría alcanzado en 2012 unos 17,7 mil millones de euros según el FMI. En otras palabras, dichos depósitos equivalen a una vez y media el PIB.
 
No es la cifra más escandalosa, según cálculos de Moodys los activos de los bancos chipriotas rondarían el 650% del PIB, si además sumamos los bancos foráneos obtendríamos un 925% del PIB. Con estos datos no es difícil darse cuenta de que una ligera brisa de viento podría tumbar a todo un país, y en este caso no solo vino una brisa, vino una tempestad, vino Grecia. La exposición de los bancos al país heleno se estima en un 168% del PIB y la morosidad del sistema financiero se estima podría llegar al 30%, por lo que actualmente Chipre se encuentra totalmente quebrado, viéndose obligado a solicitar un rescate a la Troika este pasado verano.
 
Lo raro es que el rescate aun no ha sido aceptado. Podríamos pensar que el retraso se trata de una simple estratagema negociadora de la Sra. Merkel como tantas otras veces ha hecho en el pasado, demostrando saber jugar excelentemente con los tiempos. Pero no, o al menos hay también otros motivos. En noviembre la prensa alemana filtraba un informe del servicio de inteligencia germano “Bundesnachrichtendienst” alertando de que, si efectivamente se producía el rescate, lo que en realidad se produciría es un rescate de los oligarcas rusos por parte de los contribuyentes de la Eurozona. No hablamos ya de un país de “vagos o despilfarradores” como algunos se empeñan en llamarnos, hablamos de fraude, blanqueo o mafias.
 
Este retraso provocó que el gobierno comunista de Chipre decidiese usar el fondo de reserva de la pensiones de las empresas públicas para aguantar unos meses más, y que Rusia ofreciese un préstamo de 2.5 mil millones de euros a un 4.5% con vencimiento a 4 años. ¿Rusia salvando a un país de la Eurozona… extraño, no? Para desgracia de los isleños las pérdidas son mucho más cuantiosas, con un rescate estimado en un principio en 9 mil millones de euros, que actualmente ronda los 11 mil millones y que podría terminar siendo similar al montante total de su PIB, uno de los mayores agujeros de la historia. Putin ya ha advertido que no quiere saber más del tema.
 
En un principio dada la “reducida cantidad” en comparación con otros rescates, todo parecía indicar que la Eurozona actuaría y esta historia se acabaría, pero no. Por una parte el Gobierno comunista de Chipre se niega a realizar las reformas que hasta el momento se han planteado emplazando a las próximas elecciones de febrero, por la otra cada vez más contribuyentes alemanes conocen el verdadero uso que se le daría al dinero, por lo que poco a poco este rescate empieza a causar una controversia mayor. Tanto que el líder del SPD dijo la semana pasada que: "I can not imagine that German taxpayers save Cypriot banks whose business model is based on aid to tax fraud."
 
El problema es que el voto favorable del SPD es necesario para que el Parlamento alemán apruebe el “bailout”, por lo que un “NO” nunca estuvo tan cerca. Si existe rescate se salvaría a un paraíso fiscal ruso, si no existe podría darse el “efecto dominó o contagio”, por lo que la reflexión sobre la conveniencia de rescatar o no a un país nunca fue tan profunda. Si bien es cierto que lo más probable es que todo termine en un rescate bajo la promesa de que “ahora serán niños buenos  y se mire para otro lado ante las prácticas existentes por miedo a un mal mayor en el resto de la Eurozona, no menos cierto es que nunca tantas “fronteras” se habrían atravesado. Quién nos iba a decir que las dudas éticas harían acto de presencia en pleno siglo XXI.
Perlas de Kike
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