Trump, Alemania y China: un triángulo amoroso peligroso

Los últimos roces entre Alemania y China, junto a la victoria de Trump, hacen que un potencial problema derivado del proteccionismo siga sobre la mesa

Foto: Donald Trump, persona del año para la revista 'Time'. (Reuters)
Donald Trump, persona del año para la revista 'Time'. (Reuters)

Desde que Trump ganó las elecciones se percibe cierta tensión en el resto del mundo ¿Qué significa eso de ‘América primero’? ¿Rebrotará el proteccionismo? Cualquier medida que se tome en esa dirección puede provocar fricciones tanto con China, país señalado explícitamente por Trump, como también con Alemania, segundo país con mayor superávit comercial con EEUU. O entre los tres. Y es que el papel de cada jugador en esta partida de póker global no está nada claro como vamos a ver a continuación.

Comencemos con algo de contexto. Estados Unidos es la nación que mayor desequilibrio presenta en términos absolutos en su balanza comercial, nada más y nada menos que 762.000 millones de dólares en 2015 (o 500.000 millones teniendo en cuenta los servicios, en donde sí son ‘exportadores’). Los responsables son principalmente: China, con quien mantienen un saldo de -366.000 millones de dólares; Alemania, con un saldo de -75.000 millones de dólares; Japón con un saldo de -69.000 millones; o México con -61.000 millones. Aquí pueden ver los datos en bruto. Además China es también el país del que más importan, con 483.000 millones (nótese el gran déficit existente teniendo en cuenta el volumen de importaciones).

No es extraño que el ‘mensaje Trump’ haya calado, importar barato favorece el consumo o el aumento de los beneficios empresariales, pero también supone una pérdida de empleo en ciertos sectores expuestos a la competencia internacional. En un entorno en donde se duda de la globalización y en donde el empleo se convierte en un bien más escaso, minorar el ‘gap comercial’ es una buena forma de hacerse con el favor de los electores. No sabemos qué hará Trump, pero sí la dirección que a priori tomará (o que intentará tomar). Por la contra la reacción de China o Alemania será una gran incógnita. ¿Por qué?

Las empresas del mundo emergente podrían ser las más afectadas ante una apreciación del dólar por su estructura de financiación

Comencemos por el gigante asiático. Como muy bien explicaba el siempre recomendable Ignacio de la Torre en su artículo de la semana pasada, China está devaluando su divisa (desde hace, aproximadamente, dos años) y todo parece indicar que seguirá así. Esto hace que el dinero se mueva para tratar de evitar la más que probable pérdida: fugas de capitales récord, descenso de las reservas en divisas internacionales (‘quemando’ 1 billón de dólares desde 2014, que se dice pronto), aumento inusitado del volumen de adquisiciones de empresas foráneas o restricciones arbitrarias a la repatriación de dividendos por parte de empresas occidentales son clara muestra de ello.

Además, como hemos visto con anterioridad, las empresas del mundo emergente podrían ser las más afectadas ante una apreciación del dólar por su estructura de financiación (véase el concepto ‘currency mismatch’). Los desequilibrios de China son un siempre potencial cisne negro. Aunque coyunturalmente parezcan manejar el timón (siempre fruto del estímulo basado en deuda) los problemas siempre vuelven, aunque nadie sabe en qué grado. El hecho es que la compra de compañías extranjeras, y la devaluación de la divisa, han provocado una reacción un tanto extraña a nivel internacional.

Berlín pide una normativa a nivel europeo para frenar las adquisiciones chinas’ titulaba recientemente el 'Financial Times'. Según el diario el gobierno de Merkel quiere evitar que empresas de sectores estratégicos pasen a manos foráneas, especialmente si estas son chinas (preocupa fundamentalmente la alta tecnología). Las intenciones han quedado claras en los últimos meses con el veto a contrapartes chinas de la compra de Aixtron, un fabricante de chips, o el ‘estudio pormenorizado’ de la venta de Osram, el conocido fabricante de bombillas, por considerarlos ‘relevantes para la seguridad nacional’.

China acusa a Alemania de proteccionista, y esta se ha defendido diciendo que nadie depende más de los mercados abiertos pero ha de existir trato ‘recíproco’

China ha acusado rápidamente a Alemania de proteccionista, y esta última se ha defendido diciendo que nadie depende más que ellos de los mercados abiertos pero que ha de existir un trato ‘recíproco’. Según las fuentes germanas las adquisiciones de empresas de alta tecnología por inversores asiáticos habrían aumentado un 200% en los últimos meses, estando detrás de las transacciones relevantes, en un 70% de los casos, empresas del gobierno chino que buscan determinadas tecnologías. Otros gobiernos también han realizado movimientos similares al germano dificultando las compras. ¿Es proteccionismo o simple justicia?

Este ‘pequeño’ rifirrafe no iría a más si no se produjese en el contexto que se produce. Estados Unidos es el país más perjudicado del mundo por su balanza comercial (al menos en términos absolutos, ya que lo de verdad importa es dónde queda el valor añadido de las transacciones), Trump ha ganado las elecciones, Trump ha señalado a China y Trump ha dicho que quiere intercambios comerciales ‘justos’. ¿Escalará el conflicto?

En un extraño devenir de acontecimientos al que no se le ha dado demasiada importancia, la administración estadounidense y la germana parecen tener más cosas en común de las que creen. Véase por ejemplo como el domingo venció el plazo de 15 años que la Organización Mundial del Comercio tenía para declarar a China 'economía de mercado' (lo que conlleva ventajas económicas), algo que Washington y Bruselas no han hecho, lo que ha molestando mucho a los asiáticos. Cualquier deriva ‘proteccionista’ (sea real o solamente en busca de ‘justicia’) puede tener efectos inesperados.

Un aumento del proteccionismo en una situación como esta, de subida de tipos y apreciación del dólar, podría ser un golpe duro para la economía asiática

Por una parte, probablemente EEUU sea el menos perjudicado ante una escalada de este tipo, es el país más autosuficiente y con la economía más sólida ahora mismo. Alemania tiene sin duda unas finanzas públicas envidiables e incluso podría salir beneficiada de un entorno que presione ligeramente a China, pero depende enormemente del comercio internacional, y además es el segundo mayor agujero de Estados Unidos en términos de déficit comercial (por si fuese poco el conjunto de la UE mantiene un superávit comercial con los estadounidenses de -142 mil millones de dólares). Y, ¿no es también el euro una forma de manipular la divisa?

Por último China. Un aumento del proteccionismo en una situación como la actual, de subida de tipos y apreciación del dólar, podría ser un golpe muy duro para la economía asiática. Tanto que, el juego de equilibrios que practican desde que estalló la crisis financiera global, podría romperse. Tanto que, probablemente no interese llegar a ese punto (¿o sí?), ya que más de la mitad del crecimiento mundial depende de ellos. ¿A dónde llegará el triángulo amoroso de Trump, Alemania y China? ¿Terminará siendo peligroso? ¿Volverá a ser una amenaza el proteccionismo?

Perlas de Kike

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