¿Qué es gobernar?

El verano de 2013 será recordado por la grave tragedia del accidente de tren de Santiago. Sorprende que acto seguido se ponga en solfa todo el sistema de seguridad vial. La labor de los Gobiernos es procurar cotidianamente la mejora de los servicios públicos sin esperar a que ocurran estas desgracias. También extraña que antes ningún actor del sector (maquinista, ingenieros, técnicos, ni usuarios) hubiera advertido del peligro de dicho tramo. Para quitarse de encima responsabilidades, crean comisiones de técnicos independientes nombrados por ellos para decir lo que no se atreven: grupos sobre estudio de pensiones, impuestos, seguridad, etc. Y uno se pregunta, ¿para qué sirven los ministerios y sus funcionarios cualificados? Nos quieren de esta forma vender la inevitabilidad de las medidas, su neutralidad política y la mejora que supondrán para todos.

España 2014: más de lo mismo

Aunque se cambie de lenguaje y ropaje, el  camino está trazado: más recortes. El sacrificio de casi todos ha producido efectos en el sector exterior, pero la bajada generalizada de salarios y beneficios no sirve para atajar dos de los principales problemas que nos acechan: el déficit público, que no hace más que aumentar, y la falta de crédito.

Es difícil aceptar recortes mientras los Gobiernos autonómicos gastan 300.000 euros en un partido de baloncesto, aunque busquen patrocinadores a posteriori, y los presidentes quieran contratar entrenadores personales a costa del erario público. 

Urge la reforma del Estado

Para salir de esta hay que replantearse la concepción del Estado con sus múltiples niveles e incoherencias (Senado, Diputaciones, etc.) que conducen a que los esfuerzos de casi todos se desvanezcan ante tanto gasto inútil. No sólo hay 17 de todo (calendarios de vacunaciones, sistemas impositivos diferentes  con traslados de domicilio fiscal a las comunidades menos confiscatorias), sino también falta de coordinación entre las mismas (cuando un monte de una zona limítrofe arde, aunque los bomberos de la comunidad vecina estén más cerca no pueden actuar a pesar de que se ofrezcan voluntariamente, como pasó este verano en Ayora). Pueden hablar de protocolos de colaboración, pero siempre falta la póliza o el sentido común, por mucho que nuestros políticos alardeen de que todo está controlado.

El despilfarro aumenta

Nuestra situación no se arregla únicamente con bajadas de salario y subidas de precios e impuestos. Ya son nuestros jornales un 30-40% más bajos que los de nuestros vecinos alemanes y franceses, y a los trabajadores españoles se los rifan en el extranjero. Hay que preguntarse ¿qué es lo que falla y dónde está del dinero? En mi comunidad, este verano nos hemos enterado de que las resonancias magnéticas derivadas a un servicio privado cuestan sustancialmente más que en un hospital público, y que los contratos celebrados con las empresas tienen vigencia decenal.

Como vemos, el dilema de la cuestión no es público/privado; más bien eficiencia o no, control o despilfarro.

Todos quieren recaudar a costa de los ciudadanos

El afán recaudatorio ha llegado hasta la fiesta de la Tomatina, aunque los ediles de Buñol (adivinen de qué partido) quieren disimularlo alegando que es la principal forma de controlar la masificación y de paso ofrecer mayor seguridad (se ha quintuplicado) y servicios. Uno que ha tenido la suerte de ir varios años reflexiona sobre el peligro que ha corrido según los organizadores, y no sabe si demandarlos o no. Este año no he asistido (me niego a pagar, ya que compensaba el coste para el pueblo con el gasto que realizaba).

Pronto cobrarán por las mascletás y por los sanfermines, además de por los rayos solares .Y aquí todos están de acuerdo.

Mientras los extranjeros empiezan a comprar inmuebles españoles a precios de saldo, algunos ricos españoles y griegos siguen empecinados en encarecer Londres, Paris y Berlín.

Mientras nos distraen con el circo

No voy a entrar en comentar cada episodio del caso Bárcenas (para eso están los treinta periodistas presentes en todas las tertulias de todas las cadenas a todas horas) ni el asunto de los ERE andaluces. Lo que tengo claro es que si ellos mismos admiten que sus organizaciones son un descontrol absoluto, no están capacitados para administrar el erario público, independientemente de las responsabilidades judiciales.

Cada vez estoy más convencido de que en todos los partidos y organizaciones políticas existen mecanismos de financiación fuera del control judicial que van desde la B hasta la Z. La multitud de casos de corrupción no se entiende sin que los de arriba enseñen el camino y su complacencia con ellos.

El sistema financiero continúa igual

Por lo demás, el sistema financiero sigue sin dar crédito o dándolo a niveles de usura (1,70% mensual en tarjetas), cobrando comisiones por respirar, atiborrándose de deuda gubernamental, regalando entidades a costa del erario público (qué fácil habría sido liquidar una entidad pequeña para aprender y estar preparado para las próximas crisis). El germen de la próxima ya se ha generado mientras no se exijan responsabilidades por esta y los causantes sigan a sus anchas, algunos incluso cobrando de las entidades que quebraron.

Resumiendo: En España, donde hacen faltan los recortes no se hacen, y los que se hacen son a costa del bienestar de todos y del progreso. No es de extrañar que un indicador del progreso como la esperanza de vida haya empezado a menguar por primera vez en muchos años, y es que empiezan a faltar hasta biberones en las maternidades de los hospitales, mientras los de siempre se aferran como nunca a sus cargos públicos, pues no aprovechan para otros menesteres.

Los mercados: nos debatimos entre Jeremy Siegel y algunos seguidores de Elliot, que piensan que pueden subir, y el famoso Capede Shiller, de Tobin y el indicador de Hidenburg-Omen, que ven el mercado peligroso.

Cada vez me convenzo más de que lo importante es separar el trigo de la paja, comprar buenos negocios y empresas bien gestionadas, preferentemente con balances sólidos, en momentos aburridos o de pánico, estar diversificado y tener paciencia. Si lo estamos, es muy fácil de comprobar, basta responder a esta pregunta: ¿podemos dormir tranquilos?

Parece que el alpha retorna, y para ello nada mejor que elegir buenos fondos de inversión, pues en nuestro país podemos presumir de esta industria, ya que nuestros buenos gestores resisten muy bien la comparación con las élites mundiales.