Cuatro razones por las que ganamos más con ladrillos que con acciones

Hay cuatro motivos que hacen que ganemos más con el ladrillo que invirtiendo nuestros ahorros en otros activos

Foto: Foto: iStock.
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En España es habitual conocer más gente que ha incrementado significativamente el valor de su patrimonio invirtiendo en inmuebles que en activos financieros. Es así porque no invertimos de la misma forma. Hay cuatro motivos que hacen que ganemos más con el ladrillo:

1º) Invertimos más. Estimamos razonable que alguien destine el 300% de su patrimonio a la compra de un único inmueble. Socialmente consideramos que invertir en un activo de 300.000 euros pidiendo una hipoteca de 200.000 no es arriesgado. Sin embargo, calificamos de inversor agresivo a aquel que invierte más del 50% en renta variable de manera diversificada.

2º) Con un horizonte temporal más largo. Invertimos en inmuebles con la idea de mantenerlo varias décadas e incluso varias generaciones. Por otro lado, en el terreno financiero calificamos de inversión a largo plazo todo lo que supere doce meses. Cada año ponemos el contador a cero porque somos mucho más impacientes con la rentabilidad.

3º) Con mejor planificación. Nos obligamos a destinar una parte muy significativa de nuestra renta mensual a pagar la hipoteca. Si temporalmente los gastos se disparan nos ajustamos el cinturón, pero la letra la seguimos pagando. Esto no lo solemos hacer en el caso de invertir en acciones. Ni nos organizamos igual y ni somos tan cumplidores.

4º) Y por adelantado. Primero compramos el inmueble y después lo pagamos. En los activos financieros lo hacemos al revés. Primero ahorramos y después invertimos. La diferencia en el resultado es muy relevante porque la rentabilidad se genera sobre importes muy distintos.

Veámoslo con números. Un capital de 100.000 euros que obtiene una rentabilidad anual del 6% durante 30 años genera un patrimonio que asciende a 574.349 euros. Si en vez de invertir todo al inicio, se invirtiese cada mes 277,78 euros durante 30 años (total 100.000 euros), manteniendo el rendimiento constante en un 6% TAE del capital acumulado, al cabo de los 30 años el patrimonio alcanzaría 270.698 euros. Es decir, en el segundo caso se genera un patrimonio inferior a la mitad del primero a pesar de que la cantidad total desembolsada y la rentabilidad no cambian.

Quizás socialmente estemos viendo el ladrillo con unos ojos demasiado amables y la inversión en negocios (acciones) con otros demasiado desconfiados.

Rumbo Inversor

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