Para los que se sienten abandonados a su suerte en renta fija

Puede que hablar de renta variable resulte más llamativo, pero donde más se puede ayudar a los inversores es aconsejándoles sobre cómo invertir la parte conservadora

Foto: Sede de Auriga Global Investors Sociedad de Valores. (EFE)
Sede de Auriga Global Investors Sociedad de Valores. (EFE)

La renta fija es la parte más importante de una cartera de fondos. Al menos en España. Y no lo digo yo: lo dicen los datos oficiales. En el ahorro de los españoles pesan mucho más los fondos de renta fija y renta fija mixta que los de renta variable. Puede que hablar de renta variable resulte más llamativo, pero la realidad es que donde más se puede ayudar a los inversores es aconsejándoles sobre cómo invertir la parte conservadora de su cartera.

El consenso dijo que no había valor en la renta fija y hala: tema solucionado. Como el consenso dice que no hay nada que hacer, que hay 'riesgo asimétrico', tienes la excusa perfecta para sentarte a esperar a que vuelva la 'represión financiera', bajen de nuevo los tipos de interés y suba el precio de los bonos. Personalmente, basta que lo diga el consenso para que me cuestione la validez de la afirmación. Y una vez revisada, llego de nuevo a la conclusión de que el consenso tiene razón en términos generales, pero se equivoca de lleno al generalizar.

En este sentido, les dije a primeros de año que la renta fija corporativa europea, especialmente la de alto rendimiento, funcionaría bien. El motivo era y es que en Europa se produce una combinación de factores muy positiva para este tipo de activo. Por un lado, una inyección de liquidez sin precedentes por parte del Banco Central Europeo. Por otro, el proceso de recuperación económica.


Es cierto que la liquidez que sale del banco central no llega a todo el mundo. La mayoría de los bancos prefiere no prestar —por muy barato que les cueste el dinero— a encontrarse con un impago. Lo que motiva a los bancos a prestar es que mejore la economía, porque entonces mejoran las ventas y se reducen los impagos. Y eso era, precisamente, lo que faltaba en la ecuación: el crecimiento. Pero ahora la economía europea da síntomas de una recuperación bastante sólida.

El proceso es sencillo: cuando una empresa tiene problemas como consecuencia de una recesión económica, baja su calificación crediticia y, con ella, el precio de sus bonos (si cotiza en un mercado organizado). Pero ¿qué pasa si mejoran las ventas? Pues justo lo contrario.

Tanto los bonos de alto rendimiento como la parte baja de los llamados de 'grado de inversión' van a seguir disfrutando de este entorno favorable

No acaba ahí la cosa. Si además de mejorar la empresa sus ventas el banco tiene acceso a dinero barato, al ver cómo la empresa mejora está más dispuesto a ofrecerle crédito en condiciones favorables. En resumen: mejora lo que podríamos llamar 'el entorno crediticio' de la empresa. Y con él, la percepción de los inversores sobre sus bonos, lo que lleva a una mejora de las cotizaciones. Les estoy contando lo que ya les decía el año pasado, porque creo que el proceso sigue en vigor, y que tanto los bonos de alto rendimiento como la parte baja de los llamados de 'grado de inversión' van a seguir disfrutando de este entorno favorable.

También es importante matizar que los llamados 'bonos basura' europeos, especialmente la parte alta de esa cadena alimenticia, no son tan 'basura' como su nombre indica, siendo muchos de empresas respetadas que pagan puntualmente sus deudas. Pero lo más importante es que esa capacidad de pagar mejore y que así lo perciban los mercados, porque entonces mejoran las cotizaciones. Aquí no estamos buscando el cupón —que también—, aquí estamos buscando la subida en el precio de los bonos.

Otra opción interesante en la que en su obsesión con el llamado 'riesgo asimétrico' no se ha fijado el consenso son los que llamaré 'gestores que gestionan', en este caso de renta fija.

Imagínense un gestor que tiene alma de 'trader' y que, además de hacer lo que hace todo el mundo, que es comprar y mantener, se dedica también a comprar y vender. Por ejemplo: tiene posiciones estables en renta fija corporativa —y le ha ido muy bien con ellas— pero, además, compró bonos americanos cuando la llegada de Trump a la Casa Blanca hundió los precios. Y los vende ahora que el mercado se ha dado cuenta de que el incremento de la inflación, de producirse, será lento y gradual. En paralelo tomó posiciones en deuda europea, cuando el temor a la llegada de los populismos al poder era alto, y vende ahora que los temores se han relajado. Y de ahí en adelante.

Para acabar, insistiré en los que para mí son la mejor alternativa a los fondos de renta fija tradicional: los fondos mixtos de renta fija —que no de retorno absoluto—, que funcionan como las mesas de tesorería de los bancos, de los que ya les hablé en profundidad en el primer informe gratuito de mercados publicado en mi página web y que llamaba 'Fondos que sustituyen a depósitos' (mencionados también en la segunda parte del artículo 'Dónde y cuándo interesa invertir en fondos de gestión activa').
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