Brutal 'Der Spiegel': así recibe a Letonia en el euro

Para el universo liberal, Letonia es el ejemplo de cómo el libre mercado y las políticas de austeridad son la única solución para los estados hipertrofiados

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    Para el universo liberal, Letonia es el ejemplo de cómo el libre mercado y las políticas de austeridad son la única solución para los estados hipertrofiados administrativamente. Mostraría a nivel nacional cómo, si a la destrucción creativa propugnada por Joseph Schumpeter se le deja curso libre, cumple con su finalidad de saneamiento del sistema capitalista, ruptura con lo viejo y nacimiento de lo nuevo en términos no sólo de creación, sino también de adaptación al nuevo entorno. Merece la pena leer este interesante resumen de Pedro Calvo en Cotizalia sobre la evolución de las variables macro letonas en el periodo 2009-2013.

    Fruto de esa política fiscal mixta, de laxitud tributaria y ortodoxia de gasto, ha sido el cumplir con unos criterios necesarios de convergencia que lo cualifican para convertirse en el decimoctavo miembro de la Eurozona a partir del uno de enero de 2014. Está por ver si la rápida reducción de los tipos de interés que lleva aparejado el proceso de integración se traduce, o no, en una burbuja de crédito e inflación de activos similar al vivido por otros países en el momento de su incorporación. Habrá que vigilar igualmente las consecuencias de la pérdida de su flexibilidad cambiaria y el impacto de la paridad que se fije para el lats sobre la competitividad local.

    Sin embargo, de acuerdo con el semanario alemán Der Spiegel, los verdaderos riesgos para la estabilidad regional de la adhesión de Letonia están lejos de depender de cuestiones tan evidentes desde el punto de vista de la pura teoría económica. El problema, de acuerdo con la publicación, es que con su entrada se está dando carta de naturaleza a un auténtico paraíso fiscal, de características muy similares a los de Chipre y Malta que, además, verá reforzada tal condición por las nuevas leyes tributarias que entrarán en vigor en su territorio coincidiendo con el final de 2013. "Una prueba más de cómo la retórica y la realidad divergen en el seno de la UE", afirma el texto en uno de sus primeros párrafos.

    "Latvia and the Euro: Meet the EU’s Newest Tax Haven" es el indubitable titular con el que el autor encabeza su particular diatriba de bienvenida, fechada el pasado 11 de julio. Dentro del argumentario disperso a lo largo de la información, dos son los elementos de crítica principales a la realidad actual del nuevo ‘fichaje’:

    1. Una tasa impositiva del 15%, muy por debajo del 23,5% de media comunitaria y sólo por encima del 12,5% tanto de Irlanda como de Chipre, naciones ambas que han visto el colapso de sus respectivos sistemas financieros y han requerido del auxilio de los fondos comunitarios. Esta ‘crítica’ no parece procedente en la medida en que la presión fiscal no se puede mirar separadamente de los ingresos tributarios o el déficit presupuestario que, en el caso de Letonia, está por debajo del 1,5% de su PIB. Nada que objetar por esta parte. Además, el balance de su banca es equivalente al 128% del producto interior bruto frente a un promedio del 359% de sus nuevos compañeros de viaje, más experimentados. Resulta evidente, por tanto, que las circunstancias de partida son extraordinariamente diferentes. Nada, Der Spiegel. Esto es pataleo puro. Ya me gustaría a mí que España fuera Irlanda en términos de corporate tax (Valor Añadido, "Por qué España DEBE ser la nueva Irlanda", 23-11-2010).
    2. Un tratamiento ventajoso para las sociedades holding desde principios de 2013 que les exime del pago de tributos por los dividendos y plusvalías obtenidos en el extranjero. Una tentación irresistible para muchos conglomerados de las repúblicas ex soviéticas que no han dudado en implantarse en una nación a la que les unen importantes lazos lingüísticos y culturales. El desembarco se suma al histórico depósito de ahorros rusos en el país, en lo que supone una réplica nórdica a la realidad financiera chipriota, con las correspondientes dosis de potencial lavado de dinero y desvío de fondos hacia otros destinos más siniestros. Como los datos no se discuten, igual que los principios no se negocian, la equiparación con la isla mediterránea de Der Spiegel y, sobre todo, la descripción y censura de una realidad formalmente legal pero éticamente cuestionable es justificada (Valor Añadido, "Los ricos españoles en busca del Halcón Maltés", 16-06-2010).

    Estamos ante el típico ejemplo en el que los autores del reportaje han preferido ponerse la venda antes de la herida en forma de ‘calurosa bienvenida’ al nuevo socio comunitario. Algo que no deja de ser una crítica explícita a los riesgos del liberalismo al que hacíamos alusión al inicio de este post. En la medida en que el marco regulatorio no limita la posibilidad de que surja un riesgo sistémico en las finanzas públicas o privadas (caso de la concentración de exposición inmobiliaria en el balance de la banca española) o no fija un escenario de actuación que cumpla con esos principios de legalidad, publicidad y moralidad, que son la esencia de cualquier negocio basado en la confianza, lo liberal puede tornar en libérrimo y la destrucción creativa arribar o no tras una fase de construcción destructiva que se lleva todo por delante.

    Eso es de lo que advierte Der Spiegel. Si no les gustaba Chipre, ahora tienen dos tazas. No le falta razón.

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