Historia de una traición: por qué Pedro Sánchez morirá matando a los barones

Retrotraigámonos a comienzos de este 2016, que se está haciendo eterno, en busca de una explicación. Nos tenemos que situar en Bruselas, sede de la Comisión Europea

Foto: Ilustración: Pablo López Learte.
Ilustración: Pablo López Learte.

Nadie entiende a Pedro Sánchez. Su actitud está llevando al PSOE a una situación crítica en un momento en que, además y por primera vez en mucho tiempo, existe un rival en la izquierda política española capaz de mojar la oreja a su partido electoralmente hablando. Las secuelas de su actuación pueden pasar a la historia como uno de los mayores dislates de un dirigente en España.

Pero ¿qué hay detrás de este empecinamiento?

Retrotraigámonos a comienzos de este 2016, que se está haciendo eterno, en busca de una explicación.

Nos tenemos que situar en Bruselas, sede de la Comisión Europea.

Una delegación conjunta de PSOE y Podemos se reúne con el comisario europeo de Asuntos Económicos y Financieros, Fiscalidad y Aduanas, el francés Pierre Moscovici. Como objetivo formal del encuentro, presentar el plan económico pactado por ambas formaciones para el hipotético caso de un Gobierno suyo de coalición en España. La aquiescencia de las autoridades comunitarias será una baza clave a la hora de anunciar el pacto, si llega a producirse. Quedaba mucho por delante en términos de negociaciones y adhesiones, pero en Ferraz reinaba el optimismo. Gobernaremos.

Por puro azar, un alto cargo del PP se topa con los emisarios y pone en conocimiento de la sede nacional del Partido Popular lo que él intuye que, por la calidad de los mismos y el interlocutor elegido, es algo más que un mero acuerdo de intenciones.

Cuate, aquí hay tomate.

A partir de ese momento, se activan todas las alertas en Génova. Si esta alianza llega a materializarse, adiós, España, adiós. Las apelaciones en público y en privado a la responsabilidad y, sobre todo, a la estabilidad no tardan en encontrar su eco en los ‘históricos’ del PSOE, que hacen suyo el discurso. ‘Timeo danaos et dona ferentes’. Este pacto terminará por matarnos.

Mientras, Pablo Iglesias se postula abiertamente como vicepresidente.

Al final, las negociaciones se rompen y Sánchez se arroja a la desesperada en los brazos de Ciudadanos, iniciativa infructuosa, pero la herida que la ‘traición’ a sus planes de los barones ha abierto en él, que se veía ya como presidente del Gobierno, no solo no se cerrará con la convocatoria de las nuevas elecciones sino que irá aumentando con el paso de los meses y los sucesivos batacazos electorales. Sabe que la oportunidad perdida ya no va a volver. Y de este modo, a la causa pública del ‘no con Rajoy’ añade ahora otra más soterrada y difícil: la laminación de los, hasta ahora, referentes de su formación en las distintas regiones, batalla en la que decide poner tanto o más empeño que en la otra.

No va a morir sin, al menos, intentar llevárselos por delante.

Ya no estamos ante alguien que actúe racionalmente. Su análisis está más centrado en destruir que en construir, se llame el enemigo Mariano o Susana

Esta actitud dice bien poco de quien sigue postulándose como candidato, pese a su agotamiento físico y mental, el daño que está causando al PSOE y al conjunto de España, el aire que está insuflando a un Podemos cuyas fracturas internas podían volver a convertirle en la única alternativa y el desapego a su figura de un votante que, más allá del radicalismo militante, es quien pone y quita gobiernos.

No te hagas, querido Pedro, trampas en el solitario.

Pero ya no estamos ante alguien que actúe racionalmente. De hecho, hace tiempo que su análisis está más centrado en destruir que en construir, se llame el enemigo Mariano o Susana. Sufre de hipertesticulinismo. Por mis huevos, ya saben. El problema, llegados a este punto, es que no va a ser necesario que otros se los revienten. A este paso, van a estallar ellos solitos. Con consecuencias imprevisibles para él y su formación, tanto si gana en tan absurda guerra, el trabajo de reconstrucción se antoja épico, como si pierde, en cuyo caso la defenestración será sanguinolenta.

Desde que el hombre es hombre, ambición y poder han movido el mundo.

No es muy distinto en Ferraz.

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