60 minutos con el 'gurú' Espelosín: "El factor trabajo puede romper el orden monetario"

"Todo se reduce a la relación entre trabajo, capital y Estado… y poco más. Ahí está la clave"

Foto: Alberto Espelosín. (Abante)
Alberto Espelosín. (Abante)

Me recibe en sus oficinas de Abante.

A primera hora de la tarde, momento de digestiones pesadas, poco propicio para charlas de altura.

Sin embargo, con Alberto Espelosín es imposible.

Le conozco desde hace casi 20 años, cuando yo era un genuino pichón que se intentaba abrir paso en el proceloso mundo del 'brokerage' y él un experimentado analista de bolsa española en la gestora de Ibercaja, escuela de grandes profesionales al abrigo de Javier Palomar.

Ha cambiado poco.

O nada, me atrevería a decir.

Sigue trabajando una serie de parámetros básicos, que son los que les dan las claves para posicionarse. Y si lo que ve no le cuadra, le importa poco ponerse al pairo a esperar a que escampe la tormenta, por mucho que tarde. “Todavía alguno me da las gracias hoy por no haber tenido en cartera ni una tecnológica en 2000”, apunta para arrancar.

Y continúa.

“McCoy, todo se reduce a la relación entre trabajo, capital y Estado… y poco más. Ahí está la clave. Los dos primeros generan disfunciones que el tercero arbitra; y, cuando no cumple con su papel, especialmente en relación con la expectativas de la fuerza laboral, surgen los extremismos, sean de derechas o de izquierdas. De hecho, el actual orden monetario solo te lo puede romper el descontento de los trabajadores reflejado en la política”. Vaya, pronto empiezan los titulares.

Me temo desde ya que no va a dar tregua.

En efecto, coge carrerilla y sigue… “Yo hago bolsa, análisis macro, que se concreta en una exposición que puede estar entre el 0% y el 140% a través de 30/35 valores. Pues bien, ahora mismo estoy en la parte baja de la horquilla, entre el 0% y el 35%. En mi opinión, las posibilidades de que haya un susto están en máximos. Tipos a cero con escaso impacto en el crecimiento, deuda alta que los dirigentes van a seguir incrementando para satisfacer las necesidades del Estado de Bienestar, envejecimiento poblacional y efecto de la tecnología en el empleo que harán daño a la demanda, exceso de capacidad con incidencia en la oferta… De estos temas, la gente no habla, pero son críticos. Y la ecuación no sale”.

Abrimos la ventana. Del calor, no del sofoco.

Y… ¿entonces?

Siempre se puede hacer dinero. Mi mandato es ganar dinero de forma racional y con un riesgo controlado. Y para eso siempre hay margen. Una vez que se identifican los grandes ‘issues’, lo que hay que hacer es acertar en el posicionamiento. Por ejemplo, ahora hay una discrepancia sectorial terrible y es algo que se puede jugar. Hay sectores que se han disparado irracionalmente y otros que se han desplomado injustificadamente, pese a mantener los beneficios, ser menos sensibles al bono por haberse desapalancado —caso de telecos o 'utilities'— o disfrutar de mejores expectativas. Ahí es donde se puede crear valor para el partícipe”, afirma.

Un 9,58% de rentabilidad en 2016 le contempla. Mal no se le ha dado.

De hecho, no espera un apocalipsis inminente.

‘El mundo no puede vivir con tipos de interés altos. Ahora no, desde luego. Más con el impacto financiero de una subida de la rentabilidad de la renta fija soberana tanto en las carteras privadas como en los costes financieros de la deuda pública. Veremos TIRes bajas, y eso conducirá, probablemente, a una expansión adicional a unos múltiplos que ya han corrido mucho porque los resultados no acompañan. Será en ese momento cuando…”.

Sus ideas las plasma en una cartera que recoge, de manera excepcional para los usos del mercado, la aportación en rendimiento a la misma de cada valor. “En un mundo como el actual, la transparencia y la comunicación son claves. Por eso, escribir es también básico”. Y a fe que él cumple con la premisa. Son numerosos los documentos sobre análisis de mercado o temas concretos que tiene colgados en la web de la gestora. El último, sobre la 'trumpazoinflación'.

Le preocupa más Italia (“con un problema enorme de productividad y la deuda al 130%”) que Francia (“que no tiene un problema de envejecimiento poblacional, tiene costes energéticos bajos y compañías de alta calidad”). Cree que capital y buena gestión hacen a cualquier banco viable, pero que no cabe esperar ROE en la industria más allá del 10-12%, de ahí que sea inevitable la consolidación. Y ve con buenos ojos las inmobiliarias, ya que “si el 'spread' histórico entre el bono y el inmueble era de 300 puntos básicos, aún hay margen de contracción de la rentabilidad. Eso sí, entre comprar un edificio a PER 30x y una socimi a menos de la mitad, blanco y en botella”.

A partir de ahí…

“McCoy, yo, como siempre. A estas alturas, ¿para qué voy a cambiar? Es que aunque quisiera. No creo en otra forma de gestionar distinta de esta”.

Se va como llega. Con un montón de papeles debajo del brazo, otro tanto de folios en blanco en los que pintar sus explicaciones y la certeza de que, para el barco que sabe dónde va, llegar al puerto del mejor binomio rentabilidad/riesgo es mucho más fácil.

Le dejamos navegando.

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