EEUU y Reino Unido saben lo que quieren; Europa no tanto

Lo que debería hacer la UE es prepararse para negociar bien, con fuerza, como lo van a EEUU y Reino Unido. Pero quizá los políticos de Bruselas están más por el 'buenismo'

Foto: Donald Trump fue investido presidente el pasado viernes (Olivier Douliery/EFE-EPA)
Donald Trump fue investido presidente el pasado viernes (Olivier Douliery/EFE-EPA)

En el último año, la Unión Europea (UE) ha sufrido dos importantes varapalos, en ambos casos llegados desde países anglosajones. Por un lado, los ciudadanos de Reino Unido decidieron en referéndum salir de la UE, con las graves consecuencias que eso conlleva. Y unos meses más tarde, Estados Unidos (EEUU) eligió como nuevo presidente a Donald Trump, que propugna una política proteccionista que pone por encima de todo al pueblo norteamericano. Trump y Theresa May, primera ministra británica, son dos políticos con las ideas claras y con posiciones muy fuertes, y por ello,la UE necesita alguien con esas mismas ideas claras que busque algo más que el 'buenismo' que tomó Bruselas hace ya muchos años.

Durante los meses previos al referéndum del Brexit, desde la Europa continental se hacía campaña contra la salida de Reino Unido de la UE. Cuando finalmente ganó el 'no', desde Bruselas se advertía de que iba a ser un Brexit blando, pero la semana pasada May advirtió en su discurso que sería un Brexit duro, tomando el control absoluto de sus fronteras y saliendo de Europa y del mercado único. Mientras los ciudadanos de Reino Unido decidían su futuro, los europeos seguían comentando sobre el error que suponía esta decisión.

Y con Trump ha pasado algo muy parecido. En los medios de comunicación europeos se daban desde el principio muchos palos al nuevo presidente, sobre sus ideas totalitarias y populistas, sobre sus ataques al libre comercio o sobre su desacuerdo con el cambio climático. También sobre el muro que quiere construir en la frontera con México o sobre las amenazas a los fabricantes norteamericanos de automóviles para que no fabriquen en el vecino del sur.

Creo que Europa, en lugar de seguir haciendo comentarios y charlas de bar sobre lo malos que son May o Trump, debe afilar sus armas para luchar y preparar sus argumentos y sus posturas de manera sólida para poder conseguir lo que se supone que es su interés, el beneficio de los ciudadanos europeos.

Theresa May, primera ministra británica (Ruben Sprich/Reuters)
Theresa May, primera ministra británica (Ruben Sprich/Reuters)

Europa tiene en la industria del automóvil un gran potencial. De hecho, uno de cada cuatro automóviles fabricados en el mundo tiene el sello de la UE, o por dejarlo más claro: todos los coches buenos que hay en Estados Unidos, y hay muchos, son europeos. Marcas como Porsche, Ferrari, Lamborghini o Bugatti tienen allí un mercado muy importante. Como también los Mercedes, Audi, BMW o Volkswagen. Pero, asimismo, los coches británicos, los Bentley, Rolls Royce, Aston Martin y, sobre todo, Jaguar y Land Rover son marcas muy buscadas en EEUU.

Ahora, a los dirigentes de la UE les toca negociar con una posición de fuerza contra el frente anglosajón, y deben hacerlo bien para defender los intereses de las marcas y compañías europeas. La primera reunión de Trump con un mandatario extranjero será el viernes, precisamente con May, para establecer un frente común.

El nuevo presidente Trump hizo una campaña en Twitter contra Ford para que no montara su planta de México, y antes incluso de tomar posesión de su cargo los tres grandes, Ford, General Motors y Chrysler, ya habían anunciado inversiones mil millonarias en Estados Unidos y la creación de 5.000 puestos de trabajo en su territorio.

El proteccionismo está mal cuando lo hacen los otros, pero no cuando lo hace uno mismo. La UE hizo la misma política proteccionista en los años ochenta para evitar que Europa se llenara de coches japoneses y coreanos. La consecuencia fue que tres grandes marcas japonesas, Toyota, Nissan y Honda, montaron sus fábricas en Reino Unido. Y ahora, las coreanas Kia y Hyundai también tienen sus fábricas en territorio europeo.

Europa debe afilar sus armas para poder conseguir lo que se supone que es su interés, el beneficio de los ciudadanos europeos

En lugar de seguir hablando de lo equivocados que están los norteamericanos y los ciudadanos de Reino Unido por lo que han votado, en lugar de pedir el 'impeachment' para Trump antes incluso de que tomara posesión, lo que la UE debería hacer es prepararse para negociar bien, con fuerza, como lo van a hacer ellos. Pero quizá los políticos de Bruselas están más por el 'buenismo' y por seguir subiendo los impuestos de los europeos.

Los ciudadanos norteamericanos quieren desplazarse mayoritariamente en coche y las autoridades de aquel país lo que hacen es ampliar las infraestructuras para los automóviles. Los ciudadanos europeos también quieren desplazarse en coche, pero las autoridades comunitarias han decidido que en realidad lo que queremos es desplazarnos en trenes de alta velocidad, una hipoteca de por vida para todos los ciudadanos de Europa.

A Trump parece que le importa poco el cambio climático, lo ha reconocido públicamente, pero es la agencia de protección ambiental norteamericana (EPA) la que detectó las trampas en los motores para saltarse las normas anticontaminación, de momento las de Volkswagen y Jeep, mientras que Europa, con una postura muy ecologista, no se ha enterado jamás de nada. Y eso pese a que la mayor parte de esos coches trucados están rodando y contaminando en Europa.
Automaníacos

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