Cambiar la fiscalidad del automóvil en España, una tarea necesaria pero difícil

A diferencia de otros países, el sistema fiscal español por el cual se penaliza la compra de un vehículo nuevo y carga menos impuestos en la utilización del vehículo

Foto: España más impuestos al uso y menos a la compra.
España más impuestos al uso y menos a la compra.

España tiene un parque de vehículos muy viejo, con una media que ya alcanza los 12 años de edad, y eso contribuye a que la siniestralidad en las carreteras aumente y también a que lo haga la contaminación en las grandes ciudades. Son problemas que cada día van en aumento, pero que podrían reducirse en parte cambiando la fiscalidad del automóvil.

Desde hace muchos años se aplica un sistema fiscal por el cual se penaliza la compra de un vehículo nuevo y carga menos impuestos en la utilización del vehículo. Mientras que en otros países de nuestro entorno se pagan unos impuestos para los carburantes por encima del 60 o el 65% del precio, en España ese impuesto se queda en torno al 50%, dependiendo de los distintos tipos de combustibles.

Por el contrario, mientras que otros países pagan solo el IVA al adquirir un vehículo, en el caso de España se paga además un impuesto de matriculación, una nueva forma de llamar lo que antiguamente se denominaba el impuesto de lujo. En los años 60, tener un coche era algo al alcance de solo unos pocos, por lo que quizá ese impuesto tuviera sentido entonces, como para los yates o los caballos. Pero en la actualidad no hay razón por la que una persona que quiere y puede comprarse un coche tenga que pagar más impuestos por ello que un ciudadano alemán o francés.

Por ejemplo, una persona que compre un coche de gama alta con un potente motor de gasolina en Alemania pagará un 19% de impuestos, el correspondiente al IVA, mientras que en España pagará un 21% del IVA y otro 14,5% de impuesto de matriculación en función de las emisiones de CO2 del vehículo. Es decir la carga impositiva para un alemán al comprar un coche bueno es de un 19% y en España pude superar el 35% de su precio. Es mejor que haya coches más nuevos, más seguros y menos contaminantes, pero que se hagan menos kilómetros con ellos, que tener unos vehículos muy viejos rodando muchos kilómetros cada día.

España tiene que conseguir reducir la antigüedad de su parque de forma urgente, por el bien de todos. Con ello ganaremos en seguridad y reduciremos la contaminación. Un coche diésel con 15 años de antigüedad emite un 85% más de los peligrosos óxidos nitrosos que uno actual. Y si hablamos de partículas no quemadas, estas se reducen en más de un 95% respecto al coche de 15 años de edad. Pues bien, con estas cifras tan clarificadoras hay que destacar que en Madrid hay más de 400.000 vehículos diésel con más de 15 años de edad circulando.

Por cada euro invertido en los planes PIVE, el Estado ha recuperado tres euros

Los sucesivos planes PIVE han quitado más de 150.000 coches viejos de las calles en los últimos cuatro años. Por cada euro invertido en dichos planes de ayuda a la renovación del parque, el Estado ha recuperado tres euros. Pero además ha permitido mejorar la seguridad vial durante estos años y también ha puesto su granito de arena para hacer grande a la industria española de automoción.

Las fábricas españolas prevén superar en 2017 la barrera de los tres millones de coches fabricados. España es, desde hace años, el segundo fabricante europeo, solo por detrás de Alemania, y el primer fabricante europeo de vehículos industriales. El sector industrial del automóvil representa un 10% del PIB y crea un empleo de calidad.

La renovacíón del parque automovilístico ayudaría a reducir la contaminación (Sergio Barrenechea/EFE)
La renovacíón del parque automovilístico ayudaría a reducir la contaminación (Sergio Barrenechea/EFE)

El mercado de coches nuevos crece en España, pero el canal de particulares lleva un par de meses plano, sin crecimiento, y esta es una mala señal para el sector y para la economía española. Todos los países importantes, Estados Unidos el primero, pero también Alemania, Francia o Reino Unido apoyan al sector del automóvil que está en plena revolución, con el coche eléctrico, conectado y autónomo. Pero en España los dirigentes parecen ponerse de lado en este tema. A finales del pasado año ya estaba preparado el borrador del Plan Movea para incentivar las ventas de coches eléctricos y los que emplean energías alternativas, pero a mediados de febrero se sigue a la espera de su aprobación. Tampoco hay ayudas para la instalación de puntos de recarga para coches, algo que se apoya en todos los países importantes.

Y de un posible Plan PIVE, necesario por el aumento de la siniestralidad y la contaminación, ni hablamos. Eso sí, la semana pasada 'Europa Press' informó de que el Gobierno preparaba cambios en el impuesto de matriculación para aumentar la recaudación en 630 millones de euros, algo que rápidamente fue desmentido oficialmente por el Ministerio de Hacienda.

El problema fundamental con los impuestos sobre el automóvil es que cada uno va para una parte de la administración. El IVA es para el Gobierno central, el de matriculación es para las comunidades autónomas y de circulación, para los ayuntamientos. Y nadie quiere perder su parte de este suculento pastel. Lo que el sector del automóvil pide es que se cambie la fiscalidad en torno al automóvil, a la compra y al uso de un vehículo, pero sin perder ingresos vía impuestos. Pero parece que a nuestros dirigentes esto no les interesa.
Automaníacos

Escribe un comentario... Respondiendo al comentario #1
5 comentarios
Por FechaMejor Valorados
Mostrar más comentarios