
Parecía haber quedado atrás el inoportuno y precipitado comunicado de Romney, emitido tras el asalto al consulado de los Estados Unidos en Bengasi, cuando lo que se entiende como una nueva metedura de pata ha saltado a los medios de comunicación esta semana. El pasado mes de abril, durante un acto más de su campaña electoral para conseguir fondos, Mitt Romney se dirigía distendido a uno de los asistentes expresando su opinión sobre los votantes de Obama, o, para ser más precisos, sobre el 47% del electorado norteamericano. Alguien grabó sus palabras, de forma más o menos clandestina, en un vídeo que saltó a la luz la pasada semana -según parece gracias a la mediación de un nieto de Jimmy Carter-.
En él revela el candidato su particular visión de algo similar a lo que aquí se denominó “voto cautivo”. En el mencionado vídeo, ya conocido como el del “47 por ciento”, aseguraba que este es el porcentaje de americanos que no pagan impuestos y viven de subvenciones estatales. Afirmaba que se veían como “víctimas”, que no eran capaces de valerse por sí mismos y consideraba responsabilidad del gobierno procurarles gratuitamente servicios como la sanidad, la alimentación y la vivienda. En definitiva, que votarían por Obama “no matter what” (“de cualquier forma”). Tales declaraciones son, en sí mismas, erróneas, pues olvidaba los impuestos locales y estatales, pero aunque no lo fueran resultan cuando menos peligrosas por parte de alguien que aspira a ganar unas presidenciales.
Sin embargo, todavía más grave fue su exposición de intenciones: “No es mi trabajo preocuparme de esa gente. Nunca lograré convencerles de que asuman su responsabilidad personal y cuiden de sus propias vidas.” Una vez más, el candidato a vicepresidente Paul Ryan se ha visto obligado, como la pasada semana tras el comunicado sobre Bengasi, a matizar lo afirmado por su jefe; no sobre el planteamiento en sí mismo, sino por cómo lo estructuró: “Obviously inarticulate in making this point”. A fin de cuentas, él vino a decir algo similar durante su discurso en la convención republicana, lo que ha pasado prácticamente inadvertido.
Los despropósitos de Romney comienzan a resultar preocupantes para buena parte del electorado republicano y también para influyentes partidarios de su candidatura. La percepción unánime es que la campaña está siendo un verdadero desastre, que se materializará el 6 de noviembre, a no ser que el candidato la redirija de forma radical. Si las elecciones, el resultado final, se están jugando en once estados (los denominados “Swing States”), Romney pierde (de forma más o menos clara según del sondeo que analicemos) en los fundamentales Florida (29 v.e.), Ohio (18 v.e.) y Michigan (16 v.e.); tan solo se adjudica Carolina del Norte (15 v.e.). Obama conseguiría 332 representantes frente a los 206 del candidato republicano. Ante tal panorama las luces de alarma se han encendido entre sus filas.
Más allá del propio discurrir de la campaña, el equipo de Romney no puede hacer oídos sordos a las censuras que están llegando desde las propias filas republicanas cuestionando la estrategia de la campaña, la capacidad del equipo, y su director. En las páginas del New York Times, el moderado e influyente David Brooks terminaba su columna preguntándose “¿cuándo terminará la incompetencia?”, tras asegurar que el referido vídeo “refuerza la negativa percepción que la gente tiene de Romney”.
Menos dudoso en cuanto a su posicionamiento político es Ed Rogers, coautor del referencial The Insiders en el Washington Post, quien también terminaba su columna asegurando que “si Romney no mejora perderá”. E incluso se dirigía al candidato recomendando que “mucha gente cuenta contigo, gobernador, olvida estas últimas distracciones y haz bien tu trabajo”. Por su parte, el antiguo colaborador de Bush, el declarado conservador Mark Mckinnon comenzaba su colaboración en The Daily Beast con una frase contundente y taxativa: “A Mitt Romney se le acaba el tiempo y a votantes como yo se nos está acabando la paciencia”.
Especialmente crítica y mordaz ha sido Peggy Noonan, quien formó parte del equipo de Ronald Reagan y es una reconocida columnista del Wall Street Journal, reclamando un nuevo director de campaña para Romney; afirmaba que en su blog había utilizado el calificativo “incompetente”, al referirse a la campaña, por educación, pues lo más adecuado y acertado hubiera sido el adjetivo “calamitoso”. En similares términos se han expresado influyentes comunicadores de tendencia conservadora como Joshua Green en el Business Week, William Kristol, editor del Weekly Standard (incluso llega a apuntar un futuro ticket republicano en caso de derrota formado por Ryan-Rubio), etc...
A los republicanos les queda la esperanza de los debates televisivos que se iniciarán el próximo 3 de octubre. En las primarias de su partido, Romney se mostró como un excelente comunicador y salió claramente victorioso frente a los Santorum, Perry, Gingrich... Quienes confían en su candidatura esperan que en los debates se muestre tan impulsivo y duro como lo fue contra sus compañeros de partido. Pero, de forma muy especial, que sea capaz de reconducir el debate electoral al único ámbito en el que parece tener cierta ventaja sobre Obama: el terreno económico.
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LA OPINIÓN DE LOS LECTORES
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COMENTARIOS
12rompe2bolas 24/09/2012 | 20:35
No se de donde ha salido este sr. Gurpegui, tal vez de la FAES que es quien costea estos plumillas de EC. Justo lo que nos preocupa por estos pagos, la estrategia del capullo racista neocon de Rotmey, el candidato mas idiota jamas habido despues de GW Bush, el adorado idolo de Aznarin. EC panfleto digital cuesta abajo, ya no tienen que criticar a ZP.
11dilios 24/09/2012 | 18:54
La verdad es que no me he parado a saber si en el programa de Romney está o no algo que he leído por ahí: la vuelta paulatina al "patrón oro".
Si esto es cierto que se despida, la FED hará lo imposible para que no gane, por muy imprecisa, de cara a la galería, difusa o dedicada a los del Tea Party que sea la propuesta.
10JPMason 24/09/2012 | 16:52
#8 Acerca de la política exterior, creo sinceramente que EEUU, después de haber librado dos guerras en 10 años y con los problemas económicos que tiene, no está para primaveras árabes ni nada por el estilo. En Libia hizo lo que tenía que hacer.
Es en general una forma mucho más sutil de actuar: neutralización de terroristas en colaboración con gobiernos locales en países como Yemen, lo de Bin Laden, etc.
En general, yo coincido mucho más con la visión que tiene del mundo el partido demócrata que el partido republicano de hoy en día, por lo menos la parte más visible de él: una mezcla de nacionalismo y proteccionismo.
El problema es que ya no está ni Reagan, ni Nixon, ni Eisenhower..es Romney. O bien Obama. Y yo creo que éste último es una mejor elección para los americanos.
9JPMason 24/09/2012 | 16:45
#8 Te doy la razón en que la debacle financiera no es cosa de un día y que se gestó en los años de la Administración Clinton. Y que Greenspan con su desregulación ya estaba muchos años antes, y que uno de sus seguidores fue Robert Rubin, Secretario del Tesoro de Clinton..Todo esto es cierto.
Pero esto es como en España, la burbuja inmobiliaria se gestó en los años del PP pero se agigantó y pinchó con ZP, cuando éste supuestamente sabía lo que había.
No pretendo hacer una oda a la gestión de Obama, pero justo las cosas que criticas, son las que creo que han ido bien. Obama no ha hecho o ha hecho mal muchas cosas [reforma migratoria, energética, política industrial desorientada y fallida, rescate de la econmía sí pero carencia de visión a largo y ausencia de un plan viable de estabilidad fiscal y presupuestaria].
Por supuesto que Obama ha añadido deuda, pero el déficit no se ha ido disparando, eso por no hablar de las cuentas que cogió Bush y cómo las devolvió.
La rápida actuación ante la profunda recesión de 2008-09,sus políticas en educación, la política exterior, incluso la reforma sanitaria [con todos sus peros], creo que están entre sus logros.
8Elcomensal 24/09/2012 | 14:49
Para los comentarios 5, 6 y 7:Si bien los dos últimos años de Bush fueron bastante malos [la mayoría de intelectuales republicanos y los "conservadores fiscales" se alejaron de él] no es justo achacarle toda la culpa de la debacle financiera [momento Lehman] ya que ésta se incubó en la Presidencia Clinton con los programas de aval de deuda hipotecaria de Freddie Mac y Fannie Mae que distorsionaron totalmente el mercado [...vale G.W. Bush no lo frenó]. Obama ha añadido 3 B de dolares a la deuda federal en su primer mandato y tiene al pobre Bernanke soltando pasta para ver si la inflación se come parte de la deuda, veremos si se descontrola [como en la república de Weimar, condiciones para el nacionalsocialismo] o no. Salvó la industria del automóvil, es cierto; pero pinchó en su reforma sanitaria pues ni se universaliza el sistema con un estandard determinado [no creo que fuera constitucional en USA por los competencias estatales], ni permite una verdadera competencia entre aseguradoras que baje los precios. En política exterior, ni se entera de la primavera árabe, ni evita que esos paises se talibanizan...además le asesinan embajadores. USA y el mundo necesita un nuevo Reagan.
José Antonio Gurpegui (San Adrián, Navarra, 1958). Doctor en Filología Inglesa por la UCM (1987). Catedrático de Estudios Norteamericanos en la Universidad de Alcalá y Director del Instituto Franklin-UAH de Estudios Norteamericanos. Ha sido Visiting Scholar en la Universidad de Harvard (1994-1996) y director de REDEN (Revista Española De Estudios Norteamericanos).