Pánico en media Europa: una final Le Pen contra Mélenchon es posible

Hollande rompe su silencio ante el empuje espectacular de la extrema izquierda. Una posible final Mélenchon-Le Pen entra en los pronósticos y hiela la sangre a Francia... y a media Europa

Foto: franciaMarine Le Pen y Jean-Luc Mélenchon. (Imagen: E.V)
franciaMarine Le Pen y Jean-Luc Mélenchon. (Imagen: E.V)

El esprint final de las elecciones presidenciales se anima a diez días de la llegada a meta. Los dos escapados, Marine Le Pen y Emmanuel Macron, ven cómo dos de sus perseguidores, Mélenchon y Fillon, recuperan terreno. Solo el candidato socialista parece descolgado definitivamente del Tour hacia el Elíseo

Le Pen y Macron eran, hasta el domingo pasado, los dos favoritos para pasar el corte del 23 de abril. Su confianza les había hecho olvidar que, de vez en cuando, hay que volver la vista hacia atrás para saber dónde se encuentran los rivales. El íder de la "Francia Insumisa", Jean-Luc Mélenchon, jaleado desde las cunetas por "el pueblo de izquierda", ha ganado seis puntos en las últimas semanas y se coloca, según los últimos sondeos, en tercera posición, con un 18% de intención de voto, superando por décimas al representante de la derecha, François Fillon. En otro sondeo, este sobre la popularidad de los políticos, Mélenchon ha subido 22 puntos en solo un mes. Popularidad no implica intención de voto, pero es un elemento a tener en cuenta.

El candidato de la extrema izquierda sigue arañando apoyo al socialista Benoît Hamon, que no logra reponerse de la pájara que sufrió poco después de su victoria en las primarias de su partido. En ese momento, ya lejano, de euforia, Hamon aventajaba a Mélenchon en nueve puntos (18%-9%) en los sondeos. Hoy, las cifras se han invertido en favor del más veterano de los candidatos (65 años), que deja tirado en la ruta a su rival de izquierda (17%/9%). La prensa francesa ya ha incluído otra palabra española a su vocabulario: la remontada. Mélenchon es, en política, el Barça que eliminó al PSG.

El acelerón de Mélenchon es tan espectacular que ha conseguido romper el silencio del presidente François Hollande. En declaraciones al diario 'Le Monde', el actual mandatario socialista critica a su enemigo y excompañero de partido: "Existe un peligro: las simplificaciones, las falsificaciones. Ello hace que se mire el espectácilo del tribuno y no el contenido de su texto".

Dopaje de promesas y "Back to URSS"

Una hábil campaña donde la tecnología- holograma que multipica su presencia en varias ciudades simultáneamente- y la inteligente elección de los escenarios para la televisión, han ayudado al nieto de españoles nacido en Tánger a atrapar a Fillon en el tercer puesto de la general.

Pero el avance de Mélenchon se explica por otros motivos. En una campaña que va a ser más disputada de lo que se preveía, la feria de las promesas va calando en un electorado deprimido al que no solo no le importa, sino que exige que le vendan sueños. Y en ese capítulo, el mejor es Mélenchon: aumento del salario mínimo, sexta semana de vacaciones al año, 32 horas de trabajo a la semana, jubilación a los 60 años, nacionalizaciones, anulación de una parte de la deuda, creación de millonede empleos públicos para los parados (seis millones en total), subida de impuestos generalizada…. Una factura que cifra en 270.000 millones de euros. Muchos se preguntan cómo no va a ascender en los puertos de la etapa electoral si va dopado con medidas que el órgano de prensa 'liberal', 'L’Opinion', decribe como "Back to URSS".

En una campaña que va a ser más disputada de lo que se preveía, un electorado deprimido exige que le vendan sueños. Y ahí, el mejor es MelenchonLos think-tanks liberales han sacado su artillería. Para el Institut Montagne, la deuda aumentaría en 180.000 millones en los cinco años de un presunto mandato melenchonista. Según la Fondation Concorde, la deuda llegaría al 110% del PIB. La deuda francesa actual sobrepasa el 98% de la riqueza nacional: más de dos billones de euros. El Estado gasta al año 45.000 millones de euros solo en intereses.

Con ese sueño que propone Mélenchon ha robado muchas adhesiones al socialista Hamon. El candidato oficial del PSF es subestimado por los barones de su propio partido e ignorado por su camarada, François Hollande, que le desprecia por haber torpedeado durante cinco años su Presidencia desde las filas de los izquierdistas, los "frondeurs", del partido. Hamon un líder sin equipo. Un gregario de su propia sombra.

Mélenchon ha atrapado a Fillon, pero éste no se da por vencido. El jefe de Los Republicanos no ha tenido que esperar a la Semana Santa para vivir su penitencia y pasión. A pesar del goteo de acusaciones sobre su presunto enriquecimineto personal ilícito, su nueva estrategia -pasar a la ofensiva e ignorar a jueces y prensa "enemiga"- le ha hecho arrancar un punto a Marine Le Pen.

Fillon: "No pido amor, sino apoyo"

Fillon sigue confiando en el "voto escondido" que los franceses de derecha y centroderecha no se atreven a confesar en los sondeos, debido al enfado que les ha producido los problemas judiciales de su teórico candidato. En un esprint a cuatro, Fillon puede aprovechar el tropiezo de sus oponentes y obtener la clasificiación para la segunda y última etapa hacia la Presidencia, aunque sea a codazos.

Nicolas Sarkozy y Alain Juppé, los principales enemigos internos de Fillon, han cedido y han publicado mensajes de apoyo al ganador de las primarias del centroderecha. Fillon utilizaba en su multitudianrio mitin de Versalles un mensaje en concordancia: "No os pido que me queráis, sino que me apoyéis".

Fillon es el único que no promete la luna y el sol. Pelear por la final anunciando el fin del paraíso social francés tiene su mérito en tiempos de populismoEl candidato se mantiene y muchos especialistas en economía le reconocen una virtud. Es el único aspirante que no promete la luna y el sol. Al contario, su programa se resume en recortes, sudor y lágrimas, para empezar a reformar un sistema que, según él, no produce sino parados, déficits y desánimo entre los emprendedores y empresarios. Pelear por la final anunciando el fin del paraíso social francés tiene su mérito en tiempos de populismo.

Emmanuel Macron y Jean-Luc Mélenchon tenían un supuesto pacto de no agresión. El acuerdo debía durar hasta deshacerse del socialista Hamon, un enemigo para ambos. Los acelerones de la dupla consiguieron su objetivo. Ahora toca pelear entre ellos a degüello.

Mélenchon dice situarse entre la extrema derecha (Le Pen) y el "extremo mercado" (Macron). El exsocialista, que sigue recibiendo a regañadientes el apoyo del minoritario Partido Comunista, participa ya en el tiro a Macron generalizado. Para el líder de los insumisos, Macron es el representante de los "ricos", de "las finanzas", del "liberalismo". Un discurso que bien podría salir de los labios de Marine Le Pen. Ya para nadie es una novedad reconocer que los programas económicos del "Frente Nacional" y de "La Francia Insumisa" comparten algunas soluciones.

Una simpatizante de Fillon agita una bandera francesa durante un mitin de campaña, en Marsella. (Reuters)
Una simpatizante de Fillon agita una bandera francesa durante un mitin de campaña, en Marsella. (Reuters)

La tortilla de Macron

Macron, que sigue acaparando portadas en prensa, a pesar del 'Mélenchon Show', sufre, según algunos analistas, el efecto de "las dos caras de la tortilla": puede crecer por los dos lados, pero también disminuir por la izquierda y por la derecha. El ritmo de su pedalada se ha reducido en las últimas curvas antes de la meta, pero sigue igualado a Le Pen (23% de intención de voto), y todavía lejos de Mélenchon y Fillon, que fluctúan entre el 19% y el 20%.

Para algunos de sus coequipiers, Macron habría sufrido "el efecto Valls". El exprimer ministro dijo que votaría al líder de En Marcha y no a su compañero de partido, Hamon. Con ese empujón irregular, el barcelonés habría deteriorado el empeño de Macron de distanciarse de la gestión del Gobierno del que dimitió y de la promesa de ignorar a ciertos pesos pesados socialistas que pretenden salvar en las legislativas lo que van a perder en las presidenciales.

Marine Le Pen no ha necesitado el ataque de nadie para perder terreno. Atosigada y algo apagada en el debate televisivo a once, la líder de la clasifiación general desde hace meses ha pinchado en un terreno que parecía haber abandonado hace años. En una declaración que sorprendió a todos los franceses, Le Pen manifestó que Francia no debe ser tenida como responsable de la gran redada de judíos ( la llamada redada de Vel d’Hiv -Velódromo de Invierno- ) del 16 y 17 de julio de 1942, cuando13.000 judíos fueron arrestados antes de ser enviados a los campos de exterminio. La operación fue ordenada por el gobierno de Petain y llevada a cabo por la policía y la milicia francesas.

De momento, el "extremo centro" sufre las acometidas de la extrema derecha y la extrema izquierda, con el conservador Fillon agazapadoEn lo que algunos consideran un error estúpido, otros ven un intento de recuperar el centro de atención de la campaña. Le Pen se ha justificado después arguyendo que la República francesa no existía y estaba en el exilio (representada por De Gaulle, en Londres), pero sus rivales no han dudado en aprovechar la oportunidad para desacreditar la política de desdemonización que la jefa del FN ha emprendido hace lustros.

Pero la indignación de la comunidad judía, las críticas de la prensa y las de sus competidores puede que no hagan mucho daño a las aspiraciones de Marine Le Pen. A pesar de sus intentos de acercamiento, los representantes de los judíos franceses seguían considerando al FN como un peligro. Por otra parte, sus declaraciones son similares a las mantenidas en Francia por el expresidente socialista, François Mitterrand, y el propio De Gaulle. Solo el conservador Jacques Chirac se atrevió a reconocer la responsablidad de Francia en la redada de Vel d’Hiv. Tuvieron que pasar 53 años para que un político francés lo admitiera.

Macron también tuvo su minuto de gloria con la historia de Francia al calificar de "crimen contra la humanidad" la colonización francesa en Argelia. En su cálculo electoralista los descendientes de la emigración argelina y los jóvenes de las 'banlieues' podían ser más rentables que los votantes de familias "pied-noir" o de "harkis", tradicionalmente próximos a la derecha y al nacionalpopulismo lepenista.

Cuando ya se vislumbra la pancarta de meta, los cuatro finalistas se preparan para sus últimos grandes mítines. Los errores ya no serán permitidos, pero la igualdad en las encuestas va a provocar el endurecimiento de los ataques, la toma de riesgos y propiciar derrapes que pueden costar la descalificación. De momento, el "extremo centro" sufre las acometidas de la extrema derecha y la extrema izquierda, con el conservador Fillon agazapado, buscando el rebufo del primero que lance el esprint. Si Macron se descuelga y Fillon no logra remontar, una posible final entre populismo de izquierda y populismo de derecha encabeza ya el ránking de pesadillas de media Francia y media Europa.

Elíseo 2017

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