Sábado, 18 de mayo de 2013

Aurora Mínguez

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Hollande, un ‘hiperpresidente’ con hiperexpectativas

19/06/2012 TAGS  >

François Hollande

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Se acabó la fiesta y el año electoral en Francia; ahora empieza el choque con la realidad. Los problemas están ahí; han esperado pacientemente hasta que el Partido Socialista francés se ha hecho con el Elíseo, la mayoría absoluta en la Asamblea y otra mayoría notable en el Senado. Ahora ya no hay excusas ni más tiempo que perder. Los dosieres más urgentes son muy conocidos, pero hasta el momento las recetas para resolverlos permanecen perdidas en algún cajón oficial. Ni Hollande ni su primer ministro han desvelado cómo van a abordar estos asuntos calientes que muy pronto amargarán su dulce victoria:

-el paro: un 10% (21,8% en el sector de los menores de 25 años), que crecerá en los próximos meses con la consecuencia inmediata de una extensión de la pobreza.

-un endeudamiento estatal de un 90% del PIB y un déficit del 4,5%.

-aligerar la Administración Pública pero preservando al mismo tiempo el modelo francés de un Estado central y fuerte.

-activar la economía, que en el mejor de los casos aumentará entre un 0,3 y un 0,5% en este año y, con un poco de suerte, un 0,9 en el 2013.

- decidir qué impuestos habrá que subir para conseguir sanear unas finanzas públicas de cuyo estado real se sabrán detalles en la última semana de junio, momento en el que el Tribunal de Cuentas presentará la radiografía económica y financiera del país.

La fase del ‘olisqueamiento’ mutuo

Hollande va a intentar hacer lo que nadie cree posible: combinar rigor presupuestario con crecimiento, pero sin llevar a cabo -o no de una manera radical- las reformas estructurales drásticas que sí se han introducido en la República Federal y que Merkel considera la clave de su éxito

Hollande va a intentar hacer lo que nadie cree posible: combinar rigor presupuestario con crecimiento, pero sin llevar a cabo -o no de una manera radical- las reformas estructurales drásticas que sí se han introducido en la República Federal y que Merkel considera la clave de su éxito. Va a probar otro modelo de actuación, jugándose con ello su prestigio y su credibilidad. Va a plantar cara a la canciller, ahora mismo en la Cumbre del G20,  con más fuerza que antes gracias al respaldo masivo de sus conciudadanos. Arnaud de Montebourg, el ministro de Reencauzamiento Productivo, no ha tenido ningún reparo en denunciar la “ceguera ideológica” de la primera ministra alemana, a la que ven criticando también todo lo que llega desde París.

El flamante hiperpresidente francés está dispuesto a ir más allá, sacrificando la idea de los Eurobonos -o camuflándonos de otra manera más digerible para Berlín- a cambio de otro cambio fenomenal y que, de realizarse, marcaría una época: que el Banco Central Europeo deje de ser sólo el vigilante de las playas de la inflación europea para convertirse en una institución que fomente el crecimiento en Europa y que supervise a todos los bancos, especialmente a los considerados “sistémicos”. Se convertiría en una Reserva Federal Europea que proporcionaría, además, liquidez al Fondo Permanente de Rescate.

En el toma y daca con la canciller, está claro que sólo Merkel puede presumir de datos macroeconómicos y de mantener su Triple A. Conversa reciente a la idea del crecimiento, habrá que ver hasta qué punto Hollande consigue rebañarle dinero fresco para sus proyectos europeos de infraestructuras y para combatir el paro juvenil en la UE. En esta primera fase de olisqueamiento mutuo, la primera ministra germana y el presidente galo están aún muy a la defensiva. Cómo van a conseguir acercar posiciones y a qué ritmo es algo que aún no se puede prever. Pero no cabe duda de que, en el momento en que Hollande tome contacto definitivo con el planeta Tierra y empiece a gestionar la maltrecha economía de su país empezará a comprender mucho mejor las posiciones de Merkel. Y que, poco a poco, buscarán caminos de encuentro por los que ambos puedan transitar con una cierta comodidad o, al menos, sin crispación. Pragmatisme oblige.

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LA OPINIÓN DE LOS LECTORES

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COMENTARIOS

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8rtwng 19/06/2012 | 17:56

#6 He entrado en la pagina que enlazas, y me salia Google Translate arriba del todo, he aprovechado y la he traducido al bulgaro, y gana un monton, nada mas verla he asumido que nada de lo que ponia tenia interes.

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7eutiquio 19/06/2012 | 12:40

Por supuesto este Holande tiene que ser un desastre ¿acaso no es socilista, o sea miembro de esa clase intelectual que nos ha llevado al actual desastre?

En cambio, ahí tenemos para que nos salven, no sólo a nosotros que ya casi estamos salvados, ¿no?, sino a toda la puñetera Europa a Rajoy, que acudirá a su rescate, leyendo el Marca, y al tal De GUindos que colabora fructiferamente a la salvación de Lehmans Brother dirigiendo ni más ni menos que la sucursal de la peninsula, y a sin par Ana Mato que ni siquiera sabe de dónde vienen los jaguars que se aposentan en su garage....

http://jlpalazon0.blogspot.com.es/2012/06/rajoy-y-el-comunismo-igualitario.html

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6FAPS 19/06/2012 | 10:29




A la Srta Minguez le han inyectado en vena la ideología sociata.

! salta a la vista !

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5Afrikaner 19/06/2012 | 09:59

#3 Silk

Es que Thomas Sowell es un periodista muy sensato y todo lo que escribe tiene una lógica imposible a rebatir.
Combatir la crisis de la deuda con el aumento del gasto público,
es decir con más deuda, es combatir el fuego con la gasolina.
Si Hollande insiste en sus disparatadas recetas, llevará a Francia
a la situación desesperada, pero a lo mejor los franceses se lo merecen por votar a un embustero.

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4silk 19/06/2012 | 08:28

Uno se pregunta como se puede disminuir el déficit aumentando el gasto como pretende Hollande. Uno se pregunta cómo es posible que a estas alturas de la película haya gente que sigue creyendo que el gasto público estimula la economía [ver el plan Z].

Leía hace unos dias un artículo de Thomas Sowell que venía a decir que votamos a políticos mentirosos porque queremos que nos mientan. Dice Sowell que:

"Cuando la gente quiere lo imposible, sólo los embusteros pueden satisfacerlo, y eso sólo a corto plazo. Los actuales conatos de disturbios callejeros en Europa demuestran lo que sucede cuando a largo plazo llega la verdad a los políticos y a la población."

Nosotros nos hemos acostumbrado a lo imposible. Y el déficit y la deuda crecen y crecen hasta que estallan. Y hay que echar a Merkel y votar a los Hollande de la vida. A cualquiera que nos siga haciendo vivir en el pais de las maravillas, en la ilusión de que la culpa es de los malvados mercados. Y así seguiremos. Nunca votaremos al que nos cuente la cruda realidad y nos pida sangre sudor y lágrimas.

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