Muchos vieron en Hollande la esperanza de un contrapoder real frente a Angela Merkel. Esta primavera, en plena campaña electoral, dijo que demostraría que había otra manera de hacer las cosas diferentes en la Unión Europea, que propiciaría políticas de crecimiento, aunque sin olvidar la necesaria austeridad. También, que no firmaría el Pacto Fiscal que ha impuesto Alemania en su formulación actual por considerarlo desequilibrado.

Ayer la Asamblea Nacional francesa aprobó ese Pacto Fiscal sin cambiar una coma, con una amplia mayoría de votos, 477 a favor frente a 70 en contra. Los diputados socialistas han tenido que votar, como han dicho algunos, con una pistola en la sien, y, aún así, hubo 20 votos en contra entre las filas del PS. Y Hollande, con una popularidad en caída libre (del 60% cuando asumió el poder, en mayo, frente al 40% actual), se ve obligado a asumir todo lo que establece ese Pacto Fiscal que mete a los países de la Eurozona en cintura: se ha propuesto reducir el déficit público en el 2013 a un 3% (lo que hace casi imposible el crecimiento), aumentar los impuestos -más para los ciudadanos corrientes que para los ricos de verdad, que suman apenas 3.000 personas- y ha aprobado recortes por valor de casi 38.000 millones de euros. Nada que ver con las promesas de no llevar a cabo políticas salvajes de ahorro y de respetar a los más débiles de la sociedad.
Hollande tiene miedo. Su país está estancado, tiene un paro record de más del 10% y no es competitivo. A la vez, sabe que sus conciudadanos no quieren renunciar a ese estado centralista, lleno de funcionarios, con salarios altos y seguros, y que le votaron para mantener su querido y envidiado nivel de bienestarAlain Badiou, filósofo parisino de izquierdas, reconoce que Hollande ha cambiado el estilo de gobernar, pero no la política económica básica que puso en marcha Nicolas Sarkozy. “Nos trae un capitalismo florido, pero capitalismo, al fin y al cabo”. Pero Hollande está demostrando, sobre todo, que tiene miedo. Su país está estancado, tiene un paro record de más del 10% y no es competitivo. A la vez, sabe que sus conciudadanos no quieren renunciar a ese estado centralista, lleno de funcionarios, con salarios altos y seguros, y que le votaron para mantener su querido y envidiado nivel de bienestar. El presidente ‘normal’ se ve obligado a adoptar medidas extraordinarias e ingratas.
¿Hay respuesta socialdemócrata real a la crisis? A los cuatro meses de haber llegado al Elíseo, François Hollande está demostrando que no. O que no es posible hasta que no se enderecen algunos vectores tan importantes como la deuda y el déficit públicos. Para complicar más las cosas, aprobado ya el Pacto Fiscal Merkeliano, no sólo no hay escapatoria posible, sino que no es París, sino Bruselas, quien determina los ritmos en el cumplimiento de objetivos. Francia ha perdido soberanía y se acerca peligrosamente ese gobierno económico europeo del que siempre huyó.
Es pronto aún para sacar conclusiones definitivas sobre el nuevo presidente francés, que teme no sólo los resultados de los sondeos de opinión sino también la división de su propio partido entre reformistas y conservadores. En el horizonte se presenta ya una alternativa joven y dinámica, representante del ala más conservadora de la socialdemocracia francesa: Manuel Valls, actual ministro del Interior, se perfila ya como un perfecto sustituto para el opaco primer ministro, Jean Marc Ayrault. Así empezó Sarkozy, como dinámico titular del Departamento de Seguridad Interna… y ya se sabe dónde acabó.
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LA OPINIÓN DE LOS LECTORES
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COMENTARIOS
7Mecacholo 11/10/2012 | 09:05
Tan clara está la impotencia socialdemócrata ante la crisis como la impotencia conservadora. Realmente, no es que sea impotencia, porque ningún gobierno se está planteando que salgamos de la crisis. El objetivo es otro: que los bancos alemanes recuperen un dinero que apostaron irresponsablemente y que les correspondería perder. No nos traten de engañar haciendo ver que tanto socialdemócratas como conservadores intentan sacarnos de la crisis, porque es obvio que no es así. Están en el poder para defender los derechos de los bancos, a pesar de que haciéndolo hunden en la ruina a los pueblos de Europa. Si eso no es alta traición a los Estados que gobiernan, que venga Dios y lo vea.
6don lucio 10/10/2012 | 16:18
el frances como un poder real contra la alemana.
con todos mis respetos para la periodista, parece no tener ni la mas remota idea de la cosa EUROPA.
entiendo que despues de 2 guerras mundiales los ciudadanos de unos cuantos paises decidieror crear la cosa de EUROPA y la cosa del EURO.
y una de las ideas principales era NO VOLVER A NINGUN TIPO DE GUERRA.
y los franceses se lo toman con calma y la Merkel se fue a Grcia y los griegos se dieron el gusto de guerrear entre ellos y perjudicarse ellos mismos.
la idea de ALEMANI-FRANCIA-ITALIA-ESPAÑA y todos los demas es colaborar.
Y AUNQUE NO LE GUSTE A LOS GRIOGOS NI A MUCHOS CIUDADANOS
DE LA PENINSULA
LA Sra. MERKEL ESTA HACIENDO SU TRABAJO LO MEJOR POSIBLE.
5Duke Atreides 10/10/2012 | 14:07
#4 Disculpe, pero creo que no ha entendido absolutamente bada de mi post anterior. Culpa mía, sin duda.
Saludos
3Duke Atreides 10/10/2012 | 12:35
En camio en Estepaís ya ven, elegimos a un fulano para que nos saque del sinsentido socialdemócrata y nos hunde aún más en las políticas de apuntalamiento del Régimen mientras el país se desmorona, falto ahora se cualquier esperanza de cambio.
Saludos y suerte