
¿Hay algo peor que suspender un examen de historia cuando se ronda los cuarenta? Sí. Suspenderlo cuando se es primer ministro, te están viendo por la tele tres millones de personas y hacerlo cuando hace tan sólo tres meses tu peor enemigo político pasó la prueba sin problemas. Sus asesores ya le habían advertido a David Cameron de lo que podía pasar. Aceptar la invitación de David Letterman para ir a su programa era un auténtico órdago. Con la misma facilidad se podía perder o ganar. Y la hora de mostrar sus cartas, el premier no tuvo suerte.
Letterman es un superdios de la televisión americana. Durante 30 años por su programa han pasado políticos, actores y cantantes que se han atrevido a sentarse en la silla enfrente de los tres millones de telespectadores que cada día siguen el show. Sus preguntas pueden salir por cualquier lado y a Cameron le tocaron las que no se sabía, esas que salen siempre en las noches de quiz. Y a los británicos, después del té, no hay nada que más les guste que ese juego de preguntas y respuestas muy parecido al Trivial.
Aunque el primer ministro estuvo muy fino contestando sobre las relaciones entre el Reino Unido y Estados Unidos y las diferencias entre República de Irlanda y Norte de Irlanda, no logró acertar cuando le preguntaron qué quería decir Carta Magna en inglés o quién escribió la letra y la música de Rule Britannia, himno con el que, para más inri, fue recibido en plató acompañado por una nube de humo que quiso representar la niebla londinense.
Aunque el líder tory supo decir la fecha en la que se firmó la Carta Magna, junio de 1215, y explicó su repercusión en la democracia, no supo traducirla del latín a su lengua materna. Con la segunda pregunta se quedó bloqueado y dijo Edward Elgar. El presentador le corrigió explicando que la popular canción estaba basada en un poema de James Thomson y que Thomas Arne había compuesto la música en 1740.
Siendo justos no se le puede quitar valor a Cameron. Es el primer gobernante británico que ha accedido a acudir al programa. Tony Blair lo hizo en dos ocasiones, pero ambas cuando ya había salido de Downing Street, consciente de que las preguntas trampa podrían repercutir en su popularidad.
Con todo, el hecho de que el líder tory haya fallado el test habiendo sido alumno del prestigioso colegio de Eton y luego de Oxford, donde se graduó en Filosofía, Política y Economía ha generado todo tipo de burlas en el Reino Unido. Al acabar la entrevista, él mismo bromeó con Letterman diciendo: "Mi carrera se terminó en este programa". En Twitter tampoco han faltado hirientes pullas mientras en Westminster se comenta por lo pasillos el suspenso del premier en las américas. Sólo algunos han sido honestos y han reconocido que ellos también habrían fallado.
Pero, a pesar del incómodo interrogatorio, no se puede decir que el primer ministro haya salido mal parado. La audiencia se quedó encantada con su aparición y en el plató, el público le aplaudió a rabiar cuando habló de los Juegos Olímpicos -evitó comentar las críticas que hizo Mitt Romney sobre los preparativos- y de la prohibición de utilizar la publicidad en la política británica. Así que su equipo de asesores quedó contento.
Aunque a él se le ha quedado una espinita clavada porque Boris Johnson, alcalde de Londres y enemigo desde los tiempos de escuela- pasó por el plató el pasado mes de junio y no hubo pregunta que se le resistiera. Su don de gentes y sus conocimientos en latín y griego le hicieron una vez más irresistible. Es más, Letterman sólo pudo atacarle comentando su corte de pelo. Y eso es algo que Cameron no se perdona.
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LA OPINIÓN DE LOS LECTORES
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COMENTARIOS
2sertorio 30/09/2012 | 08:22
Hombre lo de la Carta Magna es grave.. es un hecho fundamental en la Historia de Inglaterra, no una anécdota como lo de los autores de la musiquita.
Eso sí, de los políticos españoles, ninguno o casi ninguno hubiera respondido preguntas equivalentes sobre aspectos fundamentales de la Historia de España.
Saludos
Las manillas del Big Ben marcan el inicio de la sesiones en el Parlamento. Las sesiones marcan las pautas de la política. Y la política marca, al fin y al cabo, mi día a día. Me intriga saber lo que se comenta en los pasillos de Westminster, me apasionan los entresijos de las relaciones internacionales, me gusta observar cuando voy a la City y disfruto de cada exposición en la Tate. La corresponsalía en Londres me parece un reto para un periodista. He sido testigo de momentos únicos y he aprendido que el mañana siempre trae sorpresas. Llegué hace casi cinco años y aún no tengo un paraguas de James Smith & Son.