'Rendez-vous' electoral

Un resultado en contra para Macron en las próximas elecciones legislativas tendrá un efecto muy negativo en las necesarias reformas que debe llevar a cabo la UE

Foto: Una mujer sale de una cabina en la primera ronda de las elecciones legislativas en Francia. (AFP)
Una mujer sale de una cabina en la primera ronda de las elecciones legislativas en Francia. (AFP)

Por primera vez desde la creación de la V República, el recién elegido presidente en Francia podría verse privado de una mayoría necesaria para poner en marcha su programa político. Esta situación inédita podría dar lugar a dos escenarios de cohabitación: una cohabitación pura, en caso de que un partido de oposición hostil al presidente consiga una mayoría absoluta en la Asamblea Nacional, o una situación de balcanización de la Cámara si resulta formada por varios grupos políticos opuestos.

En ambos casos, la función presidencial se vería debilitada, puesto que el presidente no podría poner en marcha la totalidad de su programa, algo que, 'in fine', dificultaría la buena marcha del país y de las instituciones. A esto hay que añadir que, al coincidir el mandato legislativo con el mandato presidencial, este periodo de cohabitación podría durar hasta cinco años, lo que podría tener consecuencias nefastas para el país, y es que esta posible falta de unidad en el poder ejecutivo favorecería un clima de enfrentamiento entre el presidente y el primer ministro.

La labor de Emmanuel Macron ante este panorama es ardua y va a tener que componer el escenario político con varias fuerzas que no le van a facilitar la tarea. No debemos olvidar que solo un 45% de los electores le han dado su voto.

Afortunadamente, la cohabitación ha estado presente en la mente de muchos durante la campaña presidencial. Los candidatos y, por ende, el presidente Macron han tenido tiempo de prepararse para esta eventualidad. Una prueba de ello es la composición de su Gobierno, en el que el primer ministro y dos ministros de peso proceden de la derecha.

El panorama político ha cambiado en Francia y marcará tendencia. Así lo ha querido el electorado francés. Es verdad que hubo abstenciones, votos en blanco y votos castigo, pero no cabe duda de que existe una clara voluntad de desempolvar la vida política francesa y darle una nueva dimensión y una nueva imagen sin llegar a una situación de ruptura. En este entorno, podríamos pensar que una cohabitación sería muy positiva para el país, siempre y cuando fuese vista como una puesta en común de posiciones distintas, pero todas orientadas hacia un objetivo común que permita que todos los franceses (incluso los que residen en el extranjero) se sientan representados.

Sin embargo, conseguir una mayoría es crucial para el partido de Macron, no solo por el bien de Francia sino también por el bien de Europa. El futuro de Europa fue un elemento esencial en la campaña del presidente, que demostró ser un europeísta convencido. Sin embargo, esta convicción no trasciende en Francia, donde permanece un euroescepticismo relevante (un 33% de los franceses quiere reducir los poderes de la UE). Por tanto, Macron debe convencer en casa de que estar en contra de Europa es “preparar la ruina de Francia”.

El presidente ya ha iniciado su plan de acción con la UE con el afán, entre otras cosas, de recomponer el eje franco-alemán, muy debilitado durante el mandato de François Hollande. Para Macron, es muy importante reequilibrar el centro de gravedad en la UE aprovechando el refuerzo de la unidad de los estados miembros tras el Brexit.

Emmanuel Macron es un europeísta convencido, pero no un europeísta ciego, y es consciente de los cambios a aportar en el funcionamiento actual de las instituciones europeas. Quiere que los franceses sean unos europeístas exigentes y, por tanto, críticos.

Francia es un socio imprescindible para Europa, y un resultado en contra para Macron en las próximas elecciones legislativas tendrá un efecto muy negativo en las necesarias reformas que debe llevar a cabo la UE.

Le queda por tanto convencer a los electores. No es tarea fácil, considerando que las cuestiones europeas no son prioritarias para los franceses a la hora de decidir su voto. Para hacerlo, Macron tendrá que desarrollar su idea de 'proteccionismo europeo' para dar respuesta a esta demanda de protección, muy fuerte en muchos países, Francia incluido.

Los últimos sondeos y los resultados de la primera vuelta son muy esperanzadores, ya que el partido del presidente (LREM: Les Républicains en Marche) podría obtener una mayoría absoluta.

'Rendez-vous' el próximo domingo.

*Thierry Planet, director del Área Internacional de March JLT.

Tribuna Internacional

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