El chiste que hacía reír a Artur Mas delante del juez

Las masas corrieron a parar las balas, agitaron las banderas y aclamaron al renacido. Por eso brillaba esa sonrisa de satisfacción en el semblante de Mas cuando se declaró culpable

Foto:  Joana Ortega, Artur Mas e Irene Rigau. (Reuters)
Joana Ortega, Artur Mas e Irene Rigau. (Reuters)

¿Saben aquel 'que diu' que era un juez que le preguntaba al acusado si se declaraba culpable, y este respondía que sí, pero con mucha pachorra y sonriendo? Pues ayer, en un nuevo capítulo de la Historia del País que Huye de la Realidad (aka 'Procés'), esto fue poco más o menos lo que pasó. El 'expresident' Artur Mas respondió a las preguntas de su abogado, referentes a la colocación de las urnas el 9-N, sin ocultar la satisfacción que le provocan las ironías del destino.

Confesó que había sido el responsable máximo de aquella encuesta exagerada, y repitió varias veces que estaba dispuesto a dar la cara. Más que un reo que se enfrenta al pelotón de fusilamiento, parecía un candidato a la reelección que lee con jactancia su hoja de servicios. Lo normal, si entendemos este juicio como lo que fue finalmente: una campaña de 'marketing' para relanzar la carrera de Artur Mas, pagada a escote por el Estado. Pero ¿cómo es posible?

Recapitulemos: fue Rajoy quien se empeñó en sentar a Mas en el banquillo, pero en aquel momento ni Rajoy, ni el 'procés', ni Artur Mas ocupaban las posiciones que ocupan hoy. Desde 2014 se han celebrado en Cataluña elecciones plebiscitarias 'ma non troppo'; se ha compuesto un Gobierno independentista 'ma non troppo' sin Artur Mas, con flequillos de la CUP y de Puigdemont. También se han celebrado elecciones en España y Rajoy ha renovado Gobierno gracias al PSOE. Y en cuanto al temible 'procés', que prometía la independencia en 18 meses, hoy brilla con destellos más bien mustios.

En 2014, cuando Rajoy insistió a los fiscales para que encontrasen visos de delito en las urnas falsas del 9-N (recordemos: tuvo que empujar la investigación dos o tres veces), nada hacía suponer que año y medio después, cuando por fin se celebrase la vista, Artur Mas necesitaría exactamente un juicio como este.

En condiciones políticas parecidas a las del año 14, con un PP en mayoría absoluta o rozándola, con Artur Mas como 'president', el juicio habría sido muy beneficioso para Rajoy y relativamente peligroso para Mas. Sin embargo, tal como han ido las cosas, ha sido precisamente Artur Mas quien ha salido por la puerta grande.

El chiste que hacía reír a Artur Mas delante del juez

Los nervios del PP saltan a la vista: Rajoy, que había colocado a Soraya Sáenz de Santamaría de embajadora para los asuntos catalanes, ya la ha mandado de vuelta a casa. Oriol Junqueras estaba muy serio en la comitiva. La calle gritaba el nombre de uno que todos daban ya por amortizado. Las encuestas que daban a ERC la mayoría y al PDeCAT de Artur Mas resultados mediocres, ¿qué van a decir tras este baño de masas? Y más importante, ¿quién escribirá el relato desde ahora?

La noche antes del juicio, Mas dijo por la tele que estaba más o menos tranqui pero que, a lo mejor, en el banquillo, le entraba el acojone. Murmuró que una acusación siempre es una acusación, como quien dice que un hombre en la cama siempre es un hombre en la cama, pero yo tuve la impresión de que el miedo de Mas no se debía a la posibilidad de una inhabilitación, sino al riesgo de que la manifestación de arrope que habían convocado las organizaciones 'indepes' terminase en fracaso. El hombre del tiempo pronosticaba ventarrón y posibles chuzos de punta.

Pero la manifestación fue un éxito sin fisuras. Las masas corrieron a parar las balas, agitaron las banderas y aclamaron al renacido. Por eso brillaba esa sonrisa de satisfacción en el semblante de Mas cuando se declaró culpable. Se estaba declarando candidato. Aquí ya estamos pensando otra vez en elecciones.

Artur Mas ha logrado escenificar el papel de mártir que regresa de las tinieblas gracias a un juicio ridículo que se empeñó en celebrar Mariano Rajoy. Es más que probable que las encuestas del PDeCAT empiecen a mejorar tras este espectáculo. A Rajoy no le quedará más remedio que volver a su Numancia de siempre. 'I si jo l'estiro fort per aquí, i tu l'estires fort per allà'...

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