¿A quién quieres más, a Marhuenda o a Maduro?

Era tan difícil encontrar una noticia sobre Marhuenda y Casals en 'La Razón' como un retuit con los hechos venezolanos en la cuenta de Twitter de los hinchas de Podemos

El martes imputaron a Francisco Marhuenda, director de 'La Razón', junto a su presidente Casals, para determinar si cometieron “coacción, intimidación y pertenencia a organización criminal”, en el marco de la misma investigación que ya ha costeado una plaza en el cuartelillo a Ignacio González y posiblemente le otorgue la beca completa de manutención y alojamiento de Instituciones Penitenciarias. Mientras tanto, en Venezuela, los altercados se multiplicaban y la policía —el pueblo, según los fans de Maduro— disparaba contra la multitud —fachas opresores imperialistas, según los mismos individuos—. Hubo dos asesinados.

Cosas de la guerra cultural, del conmigo o contra mí: era tan difícil encontrar una noticia sobre Marhuenda y Casals en 'La Razón' como un retuit con los hechos venezolanos en la cuenta de Twitter de los hinchas de Podemos. A las 12 de la noche del martes, la web de 'La Razón' era un escaparate de violencia venezolana y ecos de sociedad, donde las noticias sobre la operación Lezo quedaban sepultadas bajo una tonelada de 'scroll'. Durante el día, Pablo Iglesias aprovechaba un tuit de Rafael Hernando, que decía estar muy preocupado por la situación en Caracas, para deslegitimar cínicamente toda crítica al reino de Maduro.

La derecha política y mediática usa Venezuela como una cortina de humo cada vez que salta una noticia relacionada con el PP. De esto no cabe duda y está perfectamente documentado en las hemerotecas: no hay más que ir a cualquiera de los días en que Rato ha declarado ante la Justicia, por poner un ejemplo, y revisar las portadas de 'La Razón'. La intención de la derecha mediática cuando el PP está en el candelabro es que se acabe hablando de Podemos por bananero interpuesto. La treta es sucia, es evidente, y sorprende que cuele entre buena parte del ganado equino llamado ciudadanía.

Lo gracioso es que algunos podemitas presuman de informarse en medios controlados por Maduro cuando acusan a Marhuenda de ser lacayo del PP

Sin embargo, esto no disculpa en ningún caso la actitud de los podemitas con Venezuela, ni su risita sarcástica cuando sale una noticia sobre Maduro. Entre el justificable “ya estamos con Venezuela” y el desinterés cínico hay un buen trecho. Sí, recibimos las noticias con distorsión, hay exageraciones, hay manipulación y cuesta separar el grano de la paja en lo tocante a Venezuela. Lo gracioso es que algunos podemitas presuman de informarse de lo que pasa allí en medios controlados por Maduro al mismo tiempo que acusan a Marhuenda de ser lacayo del PP. Las dos son ciertas.

Los muertos en las manifestaciones de Caracas, los medios de comunicación clausurados o intervenidos por Maduro, el fin de la separación entre el aparato judicial y el ejecutivo, y la consiguiente lista de opositores en chirona, son señales alarmantes de que Venezuela está convirtiéndose en una tiranía y tiene naipes para degenerar en una guerra civil.

¿Por qué hay que elegir entre creer una cosa o la otra? ¿No es relevante que las dos cosas sean graves y sean verdad? El argumento habitual de mis amigos podemitas cuando sale el tema de Venezuela es que en el mundo pasan muchas cosas pero siempre se pone el foco en la revolución bolivariana. Me recuerdan el viaje de Albert Rivera en campaña electoral o la sumisión de la derecha española a los intereses del 'wahabbismo' saudí.

Se instrumentaliza Venezuela para atacar a Podemos porque Podemos defiende el régimen y se niega a condenar su deriva dictatorial

Y siempre les respondo lo mismo. Se instrumentaliza Venezuela para atacar a Podemos porque Podemos defiende el régimen y se niega a condenar su deriva dictatorial. Dar un soplido que disolviera la cortina de humo sería muy fácil. Bastaría con que Pablo Iglesias y su plana mayor se plantasen ante las cámaras y dijeran:

—Vale, tenéis razón. Esto hace tiempo que pasó de castaño a oscuro. Hemos acompañado a las revoluciones andinas, nos han aportado mucho, seguimos creyendo en ellas, pensamos que hay que reducir la desigualdad y nos gusta su receta, pero Maduro es un puto cabrón. Está cometiendo crímenes contra la humanidad, que condenamos desde ya.

Estoy seguro de que estas palabras, en boca de Pablo Iglesias, serían un conjuro mágico que provocaría el desinterés súbito y la despreocupación automática de Rafael Hernando hacia Caracas.

España is not Spain

Escribe un comentario... Respondiendo al comentario #1
20 comentarios
Por FechaMejor Valorados
Mostrar más comentarios