Bonorrostro: “Todas las mujeres son putas, pero las feministas las más guarras”

El futbolista Jaime de Bonorrostro hizo un alarde de machismo y misoginia anoche en El Hormiguero

Foto: Trancas y Barrancas
Trancas y Barrancas

El futbolista estrella del Real Deportivo La Gomera, Jaime de Bonorrostro, fue el invitado de ayer al programa de Pablo Motos con motivo de la subida de su equipo a primera división. Bonorrostro ya tenía fama de machista entre la afición gomera, pero ha provocado un incendio en las redes a cuenta de sus declaraciones misóginas y machistas. Cuando Trancas y Barrancas le preguntaron qué pensaba de las mujeres, Bonorrostro respondió entre risas que “todas son unas putas, pero las feministas son las peores”. Y Pablo Motos le rio la gracia.

¡Alto ahí! Esta información es falsa, me lo acabo de inventar todo. Ni hay un equipo de fútbol llamado Real Deportivo La Gomera, ni Jaime de Bonorrostro fue anoche al Hormiguero. De hecho, no existe nadie llamado Jaime de Bonorrostro. Pero el titular, la entradilla y el primer párrafo de este artículo serán del gusto de quienes dedican su tiempo a poner el grito en el cielo ante cualquier declaración machista.

De lo que quiero hablar es de los enfermos de la infección viral de la titularitis, y de la responsabilidad compartida entre los medios y los lectores-propagadores. No se trata de desenmascarar noticias falsas, sino de comprobar cómo se retuercen los titulares para conseguir viralidad con una mentira. Ocurre todos los días: noticias que se desmienten a sí mismas en el segundo o tercer párrafo. La vieja norma del mal periodista -no dejes que la realidad estropee un buen titular- nunca ha estado tan de actualidad.

La vieja norma del mal periodista -no dejes que la realidad estropee un buen titular- nunca ha estado tan de actualidad

Un ejemplo reciente. Hace unos días, 'Público' creaba tendencia con esta presunta noticia: «Blanca Suárez: “El feminismo es una moda”». ¿Problema? Que el titular era falso y malintencionado. Blanca Suárez no había dicho eso. Para averiguar qué dijo la actriz bastaba con leerse en el cuerpo de la noticia.

Ahí descubríamos que, respondiendo a una pregunta que le hicieron en una fiesta de Vogue, la actriz dijo: “Estoy absolutamente de acuerdo en que es una moda, ahora mismo hasta hacemos camisetas. Creo que esto es algo que está muy bien que cobre fuerza porque nunca está de más en temas que no terminan de resolverse del todo. Se ha avanzado mucho, prefiero ver esa parte pero creo que esto viene de hace años. Por muy de moda que esté ahora, lleva muchos años”.

¿Importó la verdad en la redacción de 'Público'? No: un titular así es verosímil, con eso basta, y además de visitas trae notoriedad. Si Blanca Suárez pasa una mala tarde es problema suyo. ¿Importó esto en las redacciones de otros medios, como 'El País', a la hora de propagar el incendio con titulares igualmente falsos? Tampoco. No iban a permitir que 'Público' se llevase todo el tráfico con un escándalo tan rico en retuits. Y por último: ¿importó a quienes ya estaban llamando machista a Suárez? Esto fue una fiesta.

Si un redactor desea propagar su noticia sobre olas encrespadas de indignación digital, basta con hacer pasar por machista a una figura pública

Algunos usuarios se la envainaban al descubrir la manipulación a la que los habían sometido, pero otros seguían con la matraca. Retorcían las palabras completas de la actriz hasta encontrar un pecado que les permitiera sostener su cabreo ficticio. Durante los días siguientes al escándalo llegué a discutir con alguna amiga que había tirado la piedra y era absolutamente incapaz de esconder la mano. Las exégesis de la declaración completa de la actriz fueron dignas de una facultad de Filosofía.

La paradoja, para mí, fue la siguiente: los polemistas estaban dando la razón a lo que Blanca Suárez había dicho según el titular. Sí, el feminismo está de moda, o por lo menos es una moda mediática. Si un redactor quiere que un contenido se vuelva viral, si desea propagar su noticia sobre olas encrespadas de indignación digital, basta con hacer pasar por machista a una figura pública. Naturalmente, hay muchas otras fuentes de viralidad.

Galopan titulares falsos sobre toda clase de asuntos sociales. Declaraciones recortadas, casos de corrupción que se desmontaban en el segundo párrafo, viajes oficiales pagados por el contribuyente que misteriosamente terminaban sufragados del bolsillo del viajero, hundimientos empresariales, ascensos meteóricos, polución. Llevamos toda la vida quejándonos de que los medios nos manipulan, y ahora que tenemos herramientas para destapar cualquier mentira, les exigimos con nuestros tráfico que nos manipulen más.

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