Alejandro Suárez Sánchez-Ocaña
El blog de Alejandro Suárez

Alejandro Suárez es empresario e inversor privado en empresas tecnológicas de carácter innovador desde 1998, Vicepresidente de la AIEI (Asociación de inversores y emprendedores de Internet), autor de 'Desnudando a Google' y 'Ha llegado la hora de montar tu empresa' (Editorial Deusto).

Puedes suscribirte a esta columna por RSS o Twitter

Nada lo puede parar

Alejandro Suárez Sánchez-Ocaña 14/11/2012    (06:00) 2

2
Enviar
37
41
 
0
Menéame
Imprimir

No voy a ser políticamente correcto, pero es algo a lo que ya estoy acostumbrado. Nuestros hijos están creciendo ahora mismo, rodeados de tecnología, de una manera muy diferente a como crecimos las generaciones anteriores.

Algunos denominan nuestros tiempos como “el punto cero tecnológico”– el inicio de una carrera en la que la tecnología cambiará exponencialmente la vida de los más jóvenes, pero posiblemente también de la mayoría de nosotros. Este punto cero se denomina “The singularity” .

Pero, ¿qué es esa singularidad en la que estamos empezando a vivir?

Ray Kurzweil creó el término hace menos de 20 años en su visionario libro The singularity is near. Se trata de un periodo futuro, casi inmediato, en el que la mejora exponencial de la tecnología será tan rápida y su impacto tan profundo, que cambiará la vida humana irreversiblemente. 

No creo que nadie niegue que en los últimos 30 años ha habido muchos más cambios tecnológicos que en millones de años y que esos cambios han permitido que nuestra generación tenga una calidad de vida infinitamente mejor que nuestros abuelos. Hablo de esperanza de vida, de compartir conocimiento, de facilidad para viajar, del cuidado a nuestros mayores, de la seguridad en la carretera e incluso de la trazabilidad de los alimentos. Hablo de ejemplos tangibles que todos vemos a diario, pero que pocas veces nos paramos a pensarlos y con los que convivimos en nuestro día a día. 

Este progreso tecnológico ha repercutido directamente en un cambio social, que aún es tremendamente pequeño si lo comparamos con la revolución que está por llegar. Gracias al desarrollo de la inteligencia artificial, nuestro mundo tendrá un antes y un después a ese momento y veremos el pasado tan lejano como el inicio de universo lo es ahora para nosotros, aunque el tiempo transcurrido sea solo el de unos pocos años. 

Humanos artificiales

El círculo de la vida es claro: nacemos y crecemos para finalmente morir. En 1993, el científico Vernor Vinge se atrevió a proclamar que, en 2023, tendríamos los medios tecnológicos necesarios con los que podríamos crear inteligencias sobrehumanas. Se trataría de un año que marcaría un punto de inflexión para la era humana: su final. Un final creado por nosotros mismos, pero un final lógico, si por medio de la tecnología somos capaces de crear entidades con mayor inteligencia que la humana y realimentar el círculo, para ver cómo poco a poco pasamos a estar en un nivel inferior del escalafón

No creo que nadie esté en capacidad de asegurar que nunca podremos crear una inteligencia mayor que la humana. Hemos visto en pocos años pasar de ordenadores que funcionaban con fichas perforadas a enormes sistemas tecnológicos que podemos llevar en nuestros bolsillos. Hemos vivido cambios que han generado un modo de vida distinto, cambios que eran impensables y que, en pocos años, se han convertido en rudimentarios modos de tecnología.

Ya se está investigando en técnicas capaces de alargar la vida cientos de años, se está trabajando en estrategias de reparación de tejidos que rejuvenecerían el cuerpo humano y, por lo tanto, permitirían una esperanza de vida indefinida. Esta mejora de nuestra capacidad mental y física nos ha llevado en el pasado a la criónica – que mediante la congelación de pacientes muertos, llegado el momento tecnológico adecuado, permite devolverle la vida, la salud y la juventud. Parece ciencia ficción, pero hay empresas que trabajan ya con estas hipótesis. 

Por ejemplo, la Alcor Life Extension Foundation es una compañía sin ánimo de lucro de Scottsdale (Arizona) que mantiene a cerca de 100 pacientes en suspensión criónica, o lo que es lo mismo, a 100 personas que, después de su muerte legal, permanecen en nitrógeno líquido, a -196 ºC, con la esperanza de poder restaurar su salud en el futuro. 

Durante nuestra corta historia, han tenido que pasar miles de años para que la humanidad pudiera ver cambios sustanciales en su modo de vida. Nuestra especie, el Homo Sapiens, se originó en algún lugar de África hace alrededor de 150.000 años y no fue capaz de llegar a Europa hasta hace unos 40.000 años, para tardar después cerca de 30.000 años en ser capaces de hacer un trabajo sofisticado con los huesos y las astas de los animales que cazaban nuestros ancestros. No se puede decir que fueran unos avances realmente rápidos. 

El ritmo tras la Revolución Industrial

En cambio, fue con la revolución industrial, un periodo histórico comprendido entre la segunda mitad del siglo XVIII y principios del XIX, cuando Gran Bretaña en primer lugar, y el resto de Europa continental posteriormente, sufrieron el mayor conjunto de transformaciones socioeconómicas, tecnológicas y culturales de la historia de la humanidad desde el neolítico, pero aún así tratándose de avances insignificantes si lo comparamos con lo que están experimentando nuestros hijos en poco menos de 10 años. 

Es cierto que podemos pecar de sobrestimar el progreso tecnológico posible a corto plazo, pero tendemos también a subestimar el progreso tecnológico posible a medio plazo, o lo que es lo mismo, no ha habido un cambio muy significativo entre 2012 y 2011 pero sí si lo comparamos con 2002 o con el año de la expo de Sevilla, 1992. Ahora sí que vemos cambios, cambio sustanciales, que han hecho muy diferente el mundo de hoy y nos permite imaginarnos cómo puede ser el mundo de dentro de 20 años: un mundo que se está acercando con rapidez y cuyo impacto, a partir de la segunda mitad de este siglo, irá mucho más allá de lo que somos capaces de imaginar

No lo dude: este cambio tecnológico nos arrastrará irremediablemente de la mano de las consideradas como las cinco ciencias exponenciales que ya hoy empiezan a cambiar de forma radical nuestra existencia: la biotecnología y la bioinformática; la inteligencia artificial y la robótica; las redes y la computación; la nanotecnología, la energía y los sistemas medioambientales y la medicina y la neurociencia.  

Más nos vale intentar adaptarnos a la era de cambios que está llegando... antes de que sea demasiado tarde. Sólo tenemos que ver la destreza con la que los más pequeños manejan todo tipo de tecnologías y pensar qué hacíamos nosotros a esa misma edad, para darnos cuenta que la tecnología ha hecho que los años sucedan mucho más rápido de lo que parece.

2
37
41
 
0
Menéame

2

COMENTARIOS

Escribe el tuyo

Mi hijo tiene 20 meses y es impresionante cómo maneja el iPad. Es una herramienta espectacular: cuentos, instrumentos musicales, juegos de memoria, idiomas... Lo que antes ocupaba dos armarios ahora lo tienen en la palma de la mano. Por supuesto con la supervisión y participación de los padres, eso es fundamental.

Eldarion 14/11/2012, 12:44 h. Acceso al comentario Acceso al comentario  RESPONDER  0

Mi hijo tiene 20 meses y es impresionante cómo maneja el iPad. Es una herramienta espectacular: cuentos, instrumentos musicales, juegos de memoria, idiomas... Lo que antes ocupaba dos armarios ahora lo tienen en la palma de la mano. Por supuesto con la supervisión y participación de los padres, eso es fundamental.

Eldarion 14/11/2012, 12:44 h. Acceso al comentario Acceso al comentario  RESPONDER  0

AHORA EN