No, cualquier tiempo pasado no fue mejor y es gracias a la ciencia y la tecnología

Nostálgicos empedernidos o tecnófobos disfrazados de románticos se empeñan en decir que vamos cuesta abajo. Nada más lejos de la verdad: vivimos más y mejor que nunca antes en la historia

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Nostálgicos empedernidos, modernos irónicamente enganchados al pasado o tecnófobos disfrazados de románticos. Parece mentira, pero aún hay gente que de vez en cuando suspira profundamente y murmura que "Cualquier tiempo pasado fue mejor". Seguro que conocen a alguien así. Personas que creen que vivimos cada vez peor, que comemos cada vez peor y caemos enfermos más a menudos, que el mundo está cada vez más sucio y que la tecnología nos está volviendo más tontos y asociales (sobre todo a los jóvenes).

Menuda chorrada. Generalizar suele ser la forma más rápida de equivocarse pero, puestos a hacerlo, sería más acertado decir que cualquier tiempo pasado fue peor. No es que vivamos en un mundo perfecto, pero sí que vivimos mucho mejor de lo que se ha vivido nunca antes. Y la mayor parte de esa mejoría se la debemos al progreso científico y técnico. 

Para muestra, un botón (muy obvio): según el Instituto Nacional de Estadística y en línea con lo que ha ocurrido en todo el mundo, la esperanza de vida media en España ha aumentado en diez años en las últimas cuatro décadas. Un bebé nacido con nuestra democracia, en 1975, esperaba vivir de media 73 años; si ese bebé, ya adulto, tuviese hoy un hijo, éste tendría una esperanza de vida media de 83.

Comemos mejor, estamos más sanos

Vivimos más tiempo porque estamos más sanos gracias a los avances médicos, resultado de años de investigaciones. Por ejemplo, las vacunas. La polio, las paperas, la rubeola, o el sarampión son ejemplos de enfermedades que toda una generación ha conseguido evitar casi por completo, y los que las han padecido lo han hecho de puntillas, pasando de una recuperación de meses a una de unas pocas semanas. Los antibióticos, la higiene y el acceso generalizado a agua limpia son otros avances que han tenido algo que ver en todo esto. 

También una alimentación más abundante y variada nos ha hecho más sanos y fuertes. Comemos mejor y nuestro sistema inmunitario está mejor pertrechado. Y eso también se lo debemos a la ciencia: la selección de variedades de cultivo más resistentes, fertilizantes y herbicidas más eficaces, mejores métodos de conserva... Y como los alimentos aguantan más, podemos llevarlos a sitios más alejados de su producción. Podemos comer casi cualquier cosa en casi cualquier sitio.

Todo esto no significa solo que estemos más sanos. También somos más altos, para orgullo de nuestras abuelas: según un estudio del Instituto de Biomecánica de Valencia, el español medio mide 1,3 centímetros ahora que en los años 90. Pero la verdadera diferencia se nota si comparamos alturas por tramos de edad: los jóvenes de entre 18 y 34 años mide de media 175,3 centímetros, mientras que los mayores de 55 miden 167,4. Medimos más que nuestros padres, que ya medían más que nuestros abuelos.

Sabemos más cosas, llegamos más lejos

Vivir más y mejor es señal de que la vida es, en general, mejor de lo que era. Pero igual que resultado, ha sido factor influyente: al ser la vida más larga, fuimos más tiempo niños, y luego jóvenes. Tuvimos más tiempo para jugar y más tiempo para estudiar del que tuvieron nuestros abuelos. Aprendimos más cosas, llegamos más alto.

Vean películas suecas, aprendan sueco, échense un novio sueco. Abran un negocio en Suecia si es eso lo que quieren

De nuevo, la ciencia y la tecnología juegan un papel importante: desde la simple bombilla que alarga la jornada al no depender de la luz natural para hacer algo tan sencillo (o tan difícil) como estudiar un examen, hasta internet, que tras la radio y la televisión fue la gran ventana que nos permitió asomarnos al mundo. Vean películas suecas, aprendan sueco, échense un novio sueco. Abran un negocio en Suecia si es eso lo que quieren.  

Desde este blog no escribiremos a Suecia, sino al profesor Farnsworth, el torpe y cegato científico de Futurama que inaugura cada misión suicida a la que envía a sus amigos con un "Buenas noticias, chicos". Él sabe que, por muy mal que pinte la cosa, son efectivamente buenas noticias, porque la ciencia siempre le acompaña. Como a nosotros. Así que ya lo saben: en realidad, cualquier tiempo pasado fue peor. 

Cartas al Profesor Farnsworth
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