Van a decirte qué debes hacer y qué no con tu móvil en vacaciones. No hagas caso

No, no hace falta presumir de mis vacaciones, pero es que ¡me apetece!
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Sol, calor, cloro, protector solar... ¿Hueles eso? Es el verano, un año más, dispuesto a hacer estragos en nuestros termómetro y trayendo de la mano las ansiadas vacaciones. Para algunos están a la vuelta de la esquina, para otros aún se harán esperar unas semanas. Envidia asesina para los primeros, y paciencia para los demás. 

Con el verano, llegan los cambios de rutina y las horas de ocio eternas. Con la dimensión digital ya instalada en nuestras vidas, llegan también los nuevos usos y costumbres del móvil en viajes y vacaciones. Hemos elaborado una pequeña guía de cuáles son los comentarios más habituales al respecto y por qué creemos que no deberías hacerles caso. 

1. "Las vacaciones son para desconectar"

Bueno, o no. Eliminar el acceso al correo del trabajo en el móvil parece una buena idea, sin duda, pero tu móvil es una puerta abierta a comunicarte con todo el planeta. No la cierres si no quieres.

De hecho, ¡comunícate! Chatea con tu hermano, con tus amigos, con tu familia, intercambia tuits, discute en Facebook, comenta en Instagram. Desconectar en vacaciones está muy bien si eso es lo que te apetece, pero si lo que quieres es pasar las horas hablando por los codos (o por las yemas de los dedos) con cualquiera, está bien también. Piensa que ese teléfono en tu mano es la herramienta de comunicación más eficaz y versátil que ha inventado el hombre.

Aprovecha para escribir largos emails a amigos que hace mucho tiempo que no ves, o para ver las fotos que tus amigos, los que sí ves, están subiendo a Facebook desde sus vacaciones en Bali (o en Fuengirola), sigue a gente nueva en Twitter y amplía tu círculo de opiniones... Lo que se te ocurra. Nunca explorar gente nueva fue tan fácil.

2. "Con tanta foto te estás perdiendo la experiencia"

No falla. En un concierto, en un restaurante, ante un paisaje, por cada persona haciendo una foto hay varias mirando con reproche, como si la vista en cuestión fuese a gastarse por las fotos. Tranquilos todos, no es así. En serio. Cuántas fotos se habrán hecho a la torre Eiffel desde que se construyó y ahí sigue, enterita. A ese postre le pasará lo mismo: resistirá.

Ojo que no hablamos de cuando el fotógrafo resulta molesto (véase, por ejemplo cuando en vez de sacar una foto se empeña en grabar TODO el concierto). En ese caso, todas las collejas están justificadas. Pero si no lo es y lo que te parece mal es simplemente que haga una foto... Chico: vive y deja vivir.

Gracias a los móviles, inmortalizar memorias ya no es complejo, caro ni requiere especial habilidad ni mucho tiempo. ¿Por qué iba eso a ser algo malonbsp;

3. "No hace falta que subas todas las fotos"

No, falta no hace, pero tampoco hace falta echarle jamón al salmorejo y lo hacemos porque está muy rico. Pues con las fotos lo mismo: cuando las compartes y a tus contactos les gustan, saben mejor. 

Compartir nuestras experiencias es una forma de intensificarlas y así ha sido desde que el mundo es mundo y empezamos a dibujar bisontes en las cuevas. Ahora podemos compartirlas con más gente más fácil y rápidamente, y eso es algo bueno. Pero ¿sabes qué es aún mejor? Que nadie está obligado a verlas. ¿Verdad es es mejor que sesiones eternas con miles de fotos a la vuelta del verano? Pues entonces, no te quejes tanto.

4. "Deja el móvil y lee un libro"

Excelente consejo, pero recuerda que también hay muchísimo que leer dentro del móvil. De hecho, las vacaciones son el momento perecto para leer artículos en blogs y medios digitales que normalmente no te daría tiempo a leer, o para seguir asuntos de actualidad e informarte en profundidad sobre asuntos importantes. 

Si te va la ficción, bien. Si prefieres el ensayo, bien también. ¿La actualidad? Perfecto. ¿Análisis en profundidad sobre cuestiones trascendentales? Adelante. Será por opciones.

5. "Se te va a gastar la cara de tanto 'selfie'"

Adolescentes (y no tanto) con el pavo subido poniéndole morritos a la cámara del móvil, a veces en solitario, a veces en grupitos, en sus versiones más entrañables con un cuarto de baño como decorado. ¿Resulta ridículo? Un poco sí. ¿Tiene algo de malo? Claro que no.

Si te ves especialmente guapo, si tienes un nuevo corte de pelo, si has subido una montaña muy alta, has sudado haciendo deporte, estás en una playa bonita o simplemente te da la gana, ¡hazte un selfie! ¡O tres! Saca tu perfil bueno, ponle un filtro que te guste y sube la foto a todas las redes sociales que te dé la gana o enviála directamente tus contactos. Tu cara es tuya, haz con ella lo que quieras. Solo un consejo: cuidado con los dichosos palitos. 

6. "Estás enganchado al wifi como un yonki"

Hay que reconocer que esto, un poquito verdad, sí es.

En el extranjero, cuando usar los datos del móvil no es una opción económicamente viable, acabamos eligiendo una cafetería u otra según tengan en su ventana la pegatina de "Free wifi", y en los diez primeros minutos que pasamos dentro combinamos con habilidad pasmosa el pedir lo que queremos tomar con el escaneo ansioso de todas nuestras notificaciones. 

Son solo 10 minutos, no nos juzgues tan duramente.

Cartas al Profesor Farnsworth

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