La llegada de la microinformática en los años 80 fue sólo el preámbulo. En los 90 llegó Internet y todo empezó a conectarse y a enlazarse.
El actual momento ya es de sistemática digitalización y transformación. Las fotos son digitales, la música es digital, la tele es digital, los libros son digitales… los mails han sustituido a la correspondencia, los niños chatean y muchas reuniones ya son por videoconferencia. Lo digital comporta nuevas maneras de relacionarse, tanto en lo personal como en lo profesional. Nuevos modelos de negocio e incluso nuevos negocios.
Las
empresas están rediseñando sus estrategias y cada una de las áreas funcionales revisa sus procesos a la luz de la digitalización. En el caso de recursos humanos lo digital altera selección, formación y desarrollo, comunicación interna, relaciones sindicales, retención y fidelización de talento, gestión de expatriados, relación con antiguos empleados, y un largo etcétera.
Veamos como ejemplo la selección de personal, aunque sea de manera muy introductoria:
la actividad en la red puede desarrollarse en espacios propios o ajenos. Entendemos por propios aquellos que están bajo nuestro control (nuestra web, nuestro blog, nuestro Facebook, nuestro Twitter…), y por espacios ajenos aquellos que escapan a nuestro control (un grupo de Facebook que no hemos creado, aunque participemos en él).
Los
departamentos de selección suelen tener espacios propios en las webs corporativas, y ahora muchos también han desarrollado espacios propios en Facebook o Twitter en un intento de dar mayor alcance a sus propuestas. Pero en los espacios ajenos la actividad se limita a la publicidad, en el mejor de los casos, cuando en nuestra opinión tienen mucho más potencial.
En recursos humanos lo digital altera selección, formación y desarrollo, comunicación interna, relaciones sindicales, retención y fidelización de talento, gestión de expatriados, relación con antiguos empleados, y un largo etc.Las redes sociales son grupos de personas segmentados por ámbitos de interés, hay quien se reúne alrededor de una afición y quien lo hace alrededor de una profesión. Si hay grupos ya constituidos alrededor del colectivo profesional que queremos captar será mucho más eficaz e interesante ir allí que esperar una visita a nuestra página, aunque esté en Facebook. Hay grupos activos muy específicos para un sinfín de perfiles y nuestro plan de captación debe considerar personarse en ellos, entender la conversación que allí se desarrolla, identificar las personas más respetadas (y las que menos) y dar a conocer en ese contexto nuestra propuesta.
Esquemáticamente,
un posible modelo es: - Identificar los espacios sociales más relevantes para las posiciones que buscamos
- Comprobar que hay una buena percepción hacia nuestra empresa y su actividad (y si no, actuar para corregirlo)
- Identificar las personas clave en ese entorno
- Dar a conocer nuestra propuesta
- Dirigir a los interesados hacia nuestra web corporativa, donde capturamos datos e iniciamos el proceso
- Velar por la evolución de los comentarios en el espacio social donde hemos estado captando
- Informar cuando se cierre el proceso
Hay muchos más
detalles a tener en cuenta para un correcto rediseño de la selección de personal aprovechando Internet, pero se escapan al alcance de este artículo: investigación de candidatos en la red; definición de portavocías (quien habla en nombre de la empresa en la red); procedimientos de gestión de crisis; trazabilidad (para saber en qué espacios concretos se han captado los mejores perfiles); relaciones sindicales, etc.
Como siempre repetimos: Internet no es marketing, es rediseño de procesos. Todos nosotros, sea cual sea nuestro ámbito funcional en la empresa, debemos identificar todos y cada uno de nuestros procesos de negocio y revisarlos para aprovechar las ventajas que ofrece Internet. En unos casos para ser más eficaz, pero en la mayoría simplemente para continuar siendo competentes.