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El Directivo Digital es un blog compartido por los socios de RocaSalvatella, despacho de consultoría estratégica, en el que se analizan y comparten reflexiones para ayudar a las empresas y a los directivos a desarrollar su negocio y sus equipos en el entorno digital. Aquí escriben los miembros del equipo de RocaSalvatella.

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Hacen falta normas y consejos sobre redes sociales para empleados

Genís Roca 04/06/2012    (06:00) Escribe tu comentario

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Ya es mucha la población que desarrolla en la red todo tipo de actividad: compran, venden, leen, opinan, estudian, juegan, se enamoran, se informan y se quejan. Y entre tanta gente haciendo tantas cosas, los hay que son empleados o directivos de una empresa, y en ocasiones se confunde si eso que están haciendo lo hacen a título particular o en representación de quien les contrata.

Es famoso el caso de Marcos De Quinto, presidente de Coca-Cola en España, que se despachó a gusto en Twitter criticando la gestión de César Alierta y el ERE en Telefónica. Por mucho que el señor De Quinto quiera ceñirlo al plano personal, esa cuenta en Twitter es la del presidente de Coca-Cola, y el problema ya no es sólo personal entre Marcos y César, sino también institucional entre Coca-Cola y Telefónica. Como también fue delicado que Lluís Recoder opinara en Twitter sobre el rictus de Florentino Pérez ante una derrota del Real Madrid. Un Conseller de la Generalitat de Catalunya opinando sobre uno de los accionistas de Abertis, el principal gestor de infraestructuras del país. Y si estas cosas suceden cuando los altos directivos actúan en la red, la cosa se torna más densa y compleja cuando ampliamos el foco al resto de empleados y miembros de las organizaciones.

Es cierto que las personas tienen libertad para actuar cómo consideren en su vida privada, pero también es cierto que las empresas deben velar por sus intereses.
Muchos creen que las redes sociales son un espacio privado, pero no. Las redes sociales también son un espacio público, y en ocasiones expresarse en ellas equivale a hacerlo ante un micrófono de radio. El sentido común debería ser suficiente para que cada cuál sepa cómo debe comportarse en cada situación, pero ya se sabe que ése es el menos común de los sentidos. La mayoría de las empresas ya están tomando cartas en el asunto, y las hay que elaboran consejos sobre cómo deben actuar sus empleados en la red, otras optan por desarrollar normativa, y las hay que incluyen cláusulas en los contratos. Optar por una cosa u otra depende del estilo y cultura corporativa de cada organización.

La BBC considera que parte de su credibilidad depende de la imagen de los presentadores de sus informativos, por lo que éstos tienen prohibido por contrato desarrollar actividad en las redes sociales. El laboratorio farmacéutico Roche da consejos a sus empleados diferenciando entre usos personales y profesionales, y por ejemplo les recomienda que no actúen en la red en defensa de la marca, y que si deciden hacerlo reconozcan inmediatamente su vinculación con la misma. Coca-Cola da consejos a sus empleados sobre cómo actuar en la red diferenciando 3 grupos: aquellos que gestionan alguna cuenta corporativa en alguna red social, aquellos que simplemente son empleados, y aquellos que desarrollan funciones de representación o portavocía de la marca.

Los directivos deben ser conscientes de su rol de representante institucional, y aceptar que su actividad pública es corporativa. Ciertos usos personales deberán ser derivados a otras identidades no asociables al cargo, y la empresa hará bien en evitar malentendidos dando consejos (cuando no normativas) sobre los usos personales y profesionales en la red, asignando claramente cuáles de los directivos pueden/deben asumir funciones de portavocía de la marca en la red. En función de la responsabilidad de ese directivo el rol a desempeñar en la red será uno u otro. No es lo mismo la persona responsable de las relaciones sindicales que la de atención al cliente, o la de selección de personal que el de relaciones institucionales. Cada uno de esos perfiles desarrolla un relacional distinto, ya que también persigue objetivos distintos.

Ya son multitud los casos de empresas que desarrollan consejos o normas para ir ordenando su presencia en la red: fabricantes de automóviles como Volvo o Ford, consultoras como Gartner o CapGemini, y organizaciones como Cruz Roja o el Comité Olímpico Internacional. Lo mismo está sucediendo en nuestro entorno más cercano, y organizaciones como Banc Sabadell, ESADE, Abertis o la Generalitat de Catalunya han desarrollado materiales similares, en los que desde RocaSalvatella hemos tenido ocasión de participar.

Es cierto que las personas tienen libertad para actuar cómo consideren en su vida privada, pero también es cierto que las empresas deben velar por sus intereses. Ante el evidente riesgo de malentendidos, los individuos harán bien en ser conscientes de que se hallan en el espacio público, y las empresas harán bien en explicitar las condiciones que tengan a bien considerar.
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