RocaSalvatella
Directivo Digital

El Directivo Digital es un blog compartido por los socios de RocaSalvatella, despacho de consultoría estratégica, en el que se analizan y comparten reflexiones para ayudar a las empresas y a los directivos a desarrollar su negocio y sus equipos en el entorno digital. Aquí escriben los miembros del equipo de RocaSalvatella.

Puedes suscribirte a esta columna por RSS o Twitter

La revolución digital del sector sanitario

Genís Roca 14/01/2013    (06:00) 3

3
Enviar
70
39
 
0
Menéame
Imprimir

La revolución digital comporta una reconversión industrial que también afecta al sector sanitario, y provocará un conjunto de cambios de entre los cuales podríamos destacar cuatro grandes áreas:

La substitución de la visita por más momentos de contacto entre el paciente y el profesional. Si un paciente sano tiene 2 o 3 momentos de contacto al año y un paciente crónico quizás 15 o 20, es razonable plantear un escenario futuro en que haya 300 o 500 momentos de contacto, ya que la tecnología permite que las constantes biométricas se envíen al profesional de forma automatizada y que éste pueda detectar y controlar los cambios. Este sistema cambiaría radicalmente el actual, hacia otros parámetros de sostenibilidad y a un aumento de la calidad de servicio, potenciando la medicina preventiva, y concentrando las visitas presenciales en aquellos casos en que realmente se precisa. 

Este aumento de momentos de contacto da pie a un rediseño del servicio, y el sistema deberá adaptarse a otra forma de computar estos contactos y de relacionarse con el profesional. Deberemos cambiar procedimientos, criterios, parámetros, indicadores, sistemas de evaluación, políticas retributivas… y todo ello requerirá no sólo mucho tiempo, muchos años, sino además una metamorfosis de la industria farmacéutica y sanitaria, evolucionando desde un concepto de producto hacia otro de servicio.

Las prescripciones que hace el profesional. La receta deberá incluir, además de un apartado con la medicación o el tratamiento que debemos seguir, otro que indique dónde nos podemos informar y con quién podemos hablar. Los humanos somos animales sociales que ante una enfermedad buscamos información y apoyo. Esta será una manera de garantizar que el paciente acude a las fuentes de información correctas, ya que de lo contrario las buscará igualmente y sin garantías. La inquietud por saber más es casi inevitable, y los medios para hacer búsquedas existen aunque el ciudadano quizá no tenga forma de discriminar cuál es más fiable y cuál menos. 

Y en cuanto a los grupos, es natural que la gente busque otras personas que sufren el mismo problema y lo compartan: hay miles de grupos en las redes sociales pero quizá sea el profesional quien deba indicar cuáles son los mejores y los mas serios. Esta prescripción es fácilmente pautable, y parece inevitable que las prescripciones médicas del futuro contemplen estos apartados.

La gestión de la reputación. La ciudadanía ya comenta en las redes sobre los profesionales de la salud, e incluso construye ránkings de médicos... y aún no existen los mecanismos de defensa de la reputación y del honor. Se deberán establecer los mecanismos de escucha activa para detectar las quejas más allá de los actuales circuitos formales. Hay que rediseñar la atención de quejas y asignar nuevos roles. ¿De quién es competencia este nuevo servicio de escucha activa en defensa del honor y de resolución de la incidencia?: del propio profesional, del centro hospitalario en el que trabaja, del colegio de médicos, de la administración…?

El cuarto aspecto, y fundamental, es la cuestión de los datos. La digitalización del sistema de salud genera un sistema de datos que aún no está claro cómo va a funcionar. La red de salud pública ya es capaz de saber en tiempo real cuántas enfermedades se han diagnosticada en uno u otro barrio y elaborar un mapa de salud que indique si una determinada afección aumenta o no respecto la media esperada por proyecciones de datos de años anteriores. Esta información puede enviarse o no a los despachos de farmacia, para que planifiquen el género que deberán suministrar; o a los laboratorios farmacéuticos, para que saquen sus conclusiones; o al propio paciente, para que mantenga su historia clínica digital personal. 

En todo este tema de datos hay una línea muy fina con la gestión de la información y de la privacidad, así como con qué es público y abierto, o con qué datos deben ser libres y cuáles comercializables… y a qué precio.

3
70
39
 
0
Menéame

3

COMENTARIOS

Escribe el tuyo

#2 Como bien dices, la línea es muy gruesa para los datos personalizados, pero no tanto para los datos agregados. Que yo tengo 8-11 de presión es un dato sólo de mi propiedad, pero que en Barcelona la gente tiene tendencia a presión alta es un dato que está por ver de quién es y cuánto vale. Y es un dato que combinado con otros puede aportar información francamente relevante para el diseño de servicios... para negocio.

Por otra parte, los momentos de contacto pueden ser muchos. Si eres diabético y cada día informas de tu nivel de glucosa [porque tu aparato personal de análisis está conectado en línea] obtienes 365 momentos de contacto. Igual que si te tomas la presión. No todos los momentos de contacto tienen que ser de la envergadura de un TAC. Y además de los datos analíticos, ya son muy frecuentes los contactos vía mail o mensajería, en que el paciente pregunta al médico y este le responde sin necesidad de acudir a la consulta.

En cualquier caso, el texto sólo pretendía abrir puertas a la reflexión sobre la transformación digital del sector salud.

Gracias por los comentarios, y por el debate.

genisroca 14/01/2013, 13:29 h. Acceso al comentario Acceso al comentario  RESPONDER  0

#1 En cambio, en cuanto a gestión de los datos, se queda usted atrás. YA SE ESTÁN GESTIONANDO MILLONES DE DATOS DE PACIENTES, de una forma más o menos adecuada. Muchos hospitales funcionan ya con sistemas totalmente informatizados de manejo de información. Y, evidentemente, esos datos NO SON COMERCIALIZABLES. La línea no es muy fina, como usted dice, sino todo lo contrario; es realmente GRUESA. El paciente es DUEÑO DE SU INFORMACIÓN, mientras el mantenerla en secreto no perjudique a terceros, o a la sociedad en general. Pero esto ya está inventado e implementado hace muchos años. Fíjese si está claro, que solo una autoridad epidemiológica o un juez, pueden acceder a según que partes de la historia clínica. Ni las farmacias, ni los laboratorios, ni las aseguradoras, ni... deberían nunca acceder a esa información sin el consentimiento expreso del propietario de la misma, es decir, el paciente.

En suma, que no veo yo la revolución esa por ningún lado. Su artículo me ha dejado frío. Saludos.

nicetas koniatas 14/01/2013, 06:35 h. Acceso al comentario Acceso al comentario  RESPONDER  0

¿Sustituir la visita médica por "momentos de contacto"? ¿Y nada menos que entre 300 y 500 al año -o sea, todos los días, todos los pacientes-? ¿Tecnología que envía variables biométricas al profesional de forma automatizada?

No sé si sabe de lo que habla. Hoy por hoy, al menos que yo sepa, no existe ningún procedimiento remoto que permita realizar una analítica vulgar a un paciente [más allá, supongo, de una glucemia, e incluso eso no se ha comercializado]. Ni le cuento lo que supone una exploración física completa de un paciente, que no sea dañina -no se puede hacer un TAC cada vez que se explora a un paciente-.

Queda mucho, pero mucho, para que se pueda siquiera implementar experimentalmente ni la décima parte de lo que habla, en relación al contacto virtual médico-paciente. En cuanto al resto de los puntos, me parecen bastante intrascendentes. La información la debe recabar el paciente de su propio médico, no de internet. Y si su médico no tiene tiempo material para informarle, habrá que dárselo. En cuanto a lo de "escucha activa" parece una forma informatizada del "porterismo"; si a usted le parece deseable, pues vale [...sigue...]

nicetas koniatas 14/01/2013, 06:30 h. Acceso al comentario Acceso al comentario  RESPONDER  0

AHORA EN