Suenan las campanas por el libro de texto

La nostalgia en torno a los libros de texto de nuestra infancia nos recuerda que somos producto de otra época; hoy se enfrentan irremediablemente al cambio
Foto: Suenan las campanas por el libro de texto

La nostalgia que uno siente cuando se reencuentra –ya sea en un trastero o en una tienda de segunda mano– con un libro de texto de aquellos que fueron especiales durante la infancia sirve para recordar que uno está anclado a una época y a una forma de entender la educación y la cultura. Forma que está ligada de forma ineludible al objeto-símbolo por excelencia, el libro, tótem que participa de todos los epítetos positivos que se reparten de forma unánime en nuestros tiempos.

En mi caso me sucedió, hace años, con los legendarios Senda de Santillana, los libros con los que aprendí lo más importante que me han enseñado nunca: a leer. Una nostalgia ambivalente –de aquellos tiempos, de quien fuimos y ya no somos– que forma parte del debate alrededor de la entrada de la tecnología en uno de los ámbitos en los que somos más conservadores y refractarios a los cambios: la educación.

Porque el libro de texto está en el disparadero. Quizás no por las razones por las que los padres quisieran que lo esté (según un estudio reciente de Ypsos para Samsung los mayores beneficios que se esperan de la digitalización son la reducción del peso a cargar y el descenso de coste de los materiales), pero sí porque hay una corriente que a muchos nos sonará familiar: es la misma que llegó al mundo de la música, a los viajes, al comercio, a las comunicaciones. Cuando un sector integra tecnología digital e internet suele salir transformado: cambian los intermediarios, los márgenes, los procesos y hasta producto y productores.

Personajes de los libros Senda (Editorial Santillana)
Personajes de los libros Senda (Editorial Santillana)

Cuando la tecnología lo permite empiezan a surgir iniciativas que cuestionan el muy cuestionable modelo del libro de texto. ¿Y si los profesores comparten sus unidades didácticas en plataformas con las que cada uno pueda formar su propio material con lo mejor que encuentre? ¿Y si transformamos esas unidades en vídeos que los alumnos ven en casa y en clase se trabaja en ejercicios? ¿Y si con la tecnología podemos ofrecer a cada alumno un material personalizado?

Algunos peros, muchas ventajas

Hay muchos más “y si…” en este tema, pero también hay una respuesta conservadora para cada uno. La tecnología –los cacharros, internet– pueden resultar una fuente de distracción, puede ser que leer en papel después de todo se grabe mejor en nuestra memoria que la lectura en pantalla, puede que estemos desvistiendo un santo para vestir otro (editoriales por empresas de tecnología) que no sabemos si será peor.

El alumno encuentra que entrar al colegio o instituto no supone volver al siglo pasado sino que hay una continuidad entre su realidad cotidiana en casa y la calle y la de clase

Aun así es difícil soslayar algunos beneficios intrínsecos que ofrecería el superar el modelo tradicional de libro de texto. El profesor podría tener fuentes mucho más diversas entre las que escoger el material y no verse tan limitado, el aula se abre de repente al mundo para dejar de estar replegada sobre sí misma, el alumno encuentra que entrar al colegio o instituto no supone volver al siglo pasado sino que hay una continuidad entre su realidad cotidiana en casa y la calle y la de clase. Y sí, podríamos ahorrar dinero en un modelo poco ineficiente de distribución de contenidos.

Este momento no pasa desapercibido para las editoriales. Algunas, las menos hábiles en mi opinión, están en el proceso de digitalización: hacer lo mismo pero pasado a un soporte tecnológico. ¡Hasta piensan que el libro se venda por licencia y cada año cada alumno vuelva a pagar por lo mismo como se paga por un nuevo libro de matemáticas de primero de primaria, como si hubiese habido terribles innovaciones en la metodología para sumar! Hay otros que se están reenfocando y buscando otras vías, algo que incluso en este ultra conservador sector de la educación creo que es lo que tiene sentido: el futuro pertenece a los que encuentran el modelo adecuado para el nuevo entorno, los Spotify, Atrápalo, Amazon y Whastapp.

En todo caso, no esperaría un entierro pronto. La educación se mueve con pies de plomo y todo esto de la transformación digital irá despacio mientras siga siendo cosa de un grupo –cada vez mayor eso sí– de profesores emprendedores (si me perdonan que los llame así) y de unas cuantas iniciativas más o menos estructuradas. 

Mientras tanto yo seguiré mirando con cariño los libros de mis hijos. Sigo estando anclado en el siglo pasado aunque, eso sí, en casa me aseguraré de que también juegan a aprender en digital.

NOTA: Reproducimos, por el interés del lector, el debate que ha generado en las redes sociales este artículo. También pueden encontrarlo en el blog de su autor.

Everyday Robots
#15

Creo que: debemos de volver, por el bien de nuestro niños, al lápiz de tinta. Una noche desasosegada, oí por radio que, las potencencias del alma son tres: MEMORIA, ENTENDIMIENTO Y VOLUNTAD, el que lo decía era DON RAMON TAMAMES, susceptible: de nada. No compliquemos las cosas: maravillosos libros de nueva técnica ( ereaders) y no compliquemos más: 9 X8 =........

 

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#14

Lo importante no es el soporte, sino que los contenidos sean de calidad.
Claros, directos, con ejemplos... etc.

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#13

creo que es una discusión estéril.

Hay periódicos digitales y hay periódicos en papel. Hay libros electrónicos y hay libros en papel..... Hubo, hay y habrá necesidad de apuntar cosas, de hacer dibujos, flechitas, esquemas..... y pensar que porque a un chaval le den una tableta en lugar de un libro ya va a aprender más y mejor.... es mucho suponer. Igual que hay libros aburridos y divertidos, habrá contenidos para tabletas aburridos y divertidos.... igual que hay profesores buenos y malos.

Lo que supone un avance, un añadido, una herramienta más.... parece que ha de sustituir a lo anterior, haciéndolo inútil, cuando lo único inútil es no asumir que aprender es una labor creativa que requiere esfuerzo y que puede ser muy fácil o muy dificil.... y eso no depende del medio sino de la motivación...... ¿Cuantos de nosotros trabajamos con documentos pdf? Y que hacemos? Imprimirlos.... verdad?.... y cuando los tenemos impresos los buscamos digitales..... Parece que lo bueno es lo que no tenemos. Si todo fueran tabletas, querríamos imprimir.... cuando era impreso, queríamos digitalizarlo..... Y no nos damos cuenta de que todo tiene su espacio, su momento, su lugar....

Es importante saber leer y escribir correctamente.... sí, también con papel y bolígrafo...... por supuesto que sí.

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#12

La hija de un amigo me comentaba recientemente que con su profesora de Matemáticas del instituto no se enteraba y que había aprobado gracias a los vídeos de Unicoos. ¿Cuál va ha ser el papel de profesor en un futuro? ¿Facilitador?¿Tutor?

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#11

En la línea del artículo: Open Knowledge. Why open education matters? Video

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#10

El problema como siempre lo tenemos en los políticos españoles, que cuando se dan cuenta de los cambios ya nos pillan en fuera de juego.

Aquí las leyes educativas se hacen mirando al pasado, no al futuro. No se piensa en cómo será el mundo dentro de 20 años para preparar a los alumnos para ello, sino que se revisan antiguos modelos con temarios nuevos.

Pero no es cuestión de cambiar de temario, sino cambiar el paradigma por completo.

Digitalizar la escuela no es poner un aula de informática o repartir tablets, sino cambiar la educación de raiz, pasar al siglo XXI y dejar los modelos post era industrial por un modelo post era digital.

Como bien dice Enrique Dans hay que preparar a los jóvenes a pensar, no a obedecer, a buscarse la información, no a aprenderla de memoria, a ser proactivos, no a ser pasivos...

 

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#9

Donde sino van aprender el revelado fotográfico.

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#8

A Antonio Ortiz se le ve joven y , al parecer, poco leido.

 

La pregunta que plantea de cómo educar a los jovenes de la era digital con las antiguas técnicas, la resolvió el ensayista polaco y premio Principe de Asturias del 1010, Zygmunt Bauman

en su libro " Modernidad Líquida".

 

Parece ser un contrasentido educar a las generaciones de la "Sociedad Líquida" con profesores y material de la "Sociedad Sólida".

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#7

Para profundizar en este debate, recomiendo la lectura del magnífico ensayo "Para qué han servido los libros", de Ignacio Domingo.

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#6

Digital o analógico, papel o pantalla, máquina de escribir o pluma, pergamino o tablilla de cera...Lo que importa son las palabras y que la gente sepa leer y escribir.

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#5

Qué miedo me da el bloguero Dans. Y dice que es profesor... Es que aún no se sabe la abismal diferencia entre INFORMACIÓN y CONOCIMIENTO? La información es casual y pasajera. El conocimento parte de una información, sí, pero debe ser ASIMILADA, es decir, hay que aprenderla. Estamos convirtiendo al ser humano en un buscador y no en un recpetor y asimilador. Es decir, podremos saber buscar para informarnos, pero no conoceremos lo que son las cosas. Imaginan un médico que no sepa operar porque no asimiló cuáles son los elementos de que consta una parte del cuerpo? Irá entonces a internet a buscarlo? Lo que hacemos con una enseñanza sin base -sea el libro de texto o el e-book o lo que sea- como la que el modernista del blog preconizaba es un ser humano que no sabe nada, solo busca, que no reflexiona poque para reflexionar hay que ener algo en el cerebro, esto es, recordar. El leer hasa el último detalle lo que es una deerminada enfermedad no me conviere en médico. Lo mismo para las oras profesiones. La incentivación a la búsqueda es una buena excusa para el profesor que ni sabe, ni puede enseñar lo que no sabe y, por supuesto, no garantiza que se aprenda nada. Aprender no es leer. A partir de aquí: manipulación del ciudadano, porque su cerebro está raso, vacío. La brutalización.

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#4

En Suiza los libros de texto son propiedad de la escuela y el alumno es responsable de su cuidado. Si lo rompe o deteriora lo paga, pero sino es un gasto que no debe de afrontar.

Pero claro, todo eso solo es posible gracias al dinero negro y bla bla bla...

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#3

No sé cual será el futuro, pero todo son intereses politicos...no puede ser q un libro de texto de un crio cueste mucho más,  en proporción,  que un libro de biología molecular de universidad. 

Un libro de texto de enseñanza obligatoria debería ser casi gratuito...una vez escrito, el estado compra sus derechos y lo edita en el formato que desee: electronico, papel...pero, claro, priman los intereses del looby editorial...

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#2

Hoy en día, en Occidente, aunque parezca mentira, copiar cien o doscientas veces una frase sigue siendo uno de los castigos más habituales. Con ello se está transmitiendo que escribir a mano es un suplicio, algo que no es agradable y que espontáneamente uno no haría. Y debe ser un sentir general porque, desde la llegada de lo digital, la escritura manuscrita ya no recibe la atención y el cuidado que antes recibía en las escuelas y apenas se practica cuando se sale de ellas.

Es uno más de los errores que cometemos al educar, otra de nuestras renuncias en pos de la eficacia, la comodidad o sencillamente la pereza. La mano, en coordinación con la vista, el tacto y el resto de nuestros sentidos, modela el cerebro; pero estamos dejando de tocar, trazar, doblar, cortar, enrollar, sujetar, rotar y todo aquello que pueda hacerse o emularse pulsando una tecla o apretando un botón.

http://www.otraspoliticas.com/educacion/las-artes-del-pincel

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#1

Sí, supongo que el futuro en la educación también irá por el soporte digital pero de momento el formato aún lo tienen que perfeccionar bastante.

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