Guerra Movistar-Netflix: Telefónica está pisoteando la neutralidad de la red

Clientes de Telefónica están teniendo problemas para ver Netflix a una calidad decente. La operadora exige a la estadounidense pagar por resolver el asunto. Netflix se niega. ¿Quién tiene razón?
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Mentiras, medias verdades y declaraciones interesadas. Es lo que ha ocurrido en los últimos días en la guerra entre Movistar y Netflix. Ambas compañías se acusan entre sí de causar que los clientes de banda ancha fija de Movistar/Telefónica no puedan disfrutar con calidad de las series y películas de la plataforma de 'streaming' estadounidense en horarios de máxima audiencia. Movistar ha sido muy clara: si Netflix quiere llegar sin problemas a sus clientes, tendrá que pagar por firmar un acuerdo de 'peering'. Netflix, de momento, se niega. Las grandes operadoras, tanto en España como en EEUU, lo han vuelto a hacer: utilizar su dominio de mercado para exigir pagos adicionales y, de paso, cargarse de forma indirecta la neutralidad de la red.

La guerra entre Movistar y Netflix se ha recrudecido en los últimos días. La compañía estadounidense publica hoy oficialmente sus índice de velocidad de operadores en España, y Movistar queda a la cola. En Teknautas adelantamos los datos el pasado viernes: mientras los clientes de banda ancha fija de Movistar acceden a las series y películas de Netflix a solo 2,15 megabits por segundo (Mbps) de velocidad, los de Vodafone-Ono lo hacen a 3,85 Mbps y los de Telecable, el líder de la tabla, a 4,15 Mbps. Puedes ver el índice al completo aquí.

Telefónica ha querido ser más clara que nunca: la solución, según ellos, pasa porque Netflix pague, igual que ha pagado a Comcast o Verizon en EEUU

Las cifras se traducen en algo muy sencillo. Si eres cliente de Movistar/Telefónica, es muy probable que la experiencia de ver Netflix sea una pesadilla: tiempos de carga demasiado lentos, parones... No le ocurre a todo el mundo, pero sí a muchos clientes de la operadora. Sus propios foros se han llenado de cientos de quejas. Desde entonces, ambas empresas se han lanzado en una escalada de acusaciones mútuas sobre quién es el verdadero culpable del asunto. ¿A quién hay que señalar?

El 'peering' como (nuevo) negocio

El conflicto entre Movistar y Netflix no es nada nuevo, viene de atrás. Ocurrió algo muy parecido el año pasado con las operadoras estadounidenses Comcast y Verizon. Sus clientes veían Netflix mucho más lento que los clientes de otras operadoras. Tras meses de acusaciones entre las tres compañías, Netflix accedió a pagar por establecer un acuerdo de "peering", es decir, un intercambio de tráfico directo. Las operadoras lograron así una gran victoria: cobrar dos veces. La primera a los usuarios finales, que pagan religiosamente cada mes su conexión a internet; la segunda a un proveedor de contenido como Netflix, para conseguir que sus series y películas lleguen sin retardo a los hogares. Negocio redondo.

Reed Hastings, consejero delegado de Netflix. (Foto: Reuters)
Reed Hastings, consejero delegado de Netflix. (Foto: Reuters)

La práctica del "peering" no había traído problemas hasta ahora. Es, simplemente, la forma en la que funcionan las tripas de internet. Tanto proveedores de contenido como operadoras han interconectado desde hace años sus infraestructuras para que el tráfico de datos fluya más rápido. Es lo que en inglés se ha denominado "fast lane": carretera rápida. Estos proveedores incluso han establecido servidores dedicados dentro de la infraestructura de las operadoras, algo que se conoce como "red de distribución de contenidos", o CDN.

Todos estos acuerdos eran eso, acuerdos, no había pagos de por medio. Pero las cosas han cambiado durante los últimos años a medida que las compañías que generan el tráfico en internet se han reducido a solo un puñado. YouTube, Facebook, Netflix... Sus vídeos y fotos necesitan enormes "carreteras" para circular. Según un informe reciente de Sandvine, Netflix acapara ya casi el 35% del tráfico total de internet en EEUU, seguido de YouTube, con un 17%. 

Es algo de lo que las operadoras, las Telefónicas, Comcast, Verizons y Vodafones, se venían quejando. Su discurso: desarrollar y mantener estas "carreteras" (las redes) es muy costoso. Los coches (Netflix, YouTube...) tienen que pagar un peaje. Suena lógico si no fuera por dos importantes matices: 1) las operadoras ya cobran (un dineral) cada mes a los usuarios por sus conexiones a internet; 2) en muchos casos hay conflicto de interés: la mayoria de estas operadoras han lanzado sus propios servicios de contenidos que compiten con aquellos a los que pretenden cobrar, como el caso de Movistar+ y Netflix. Exacto, una bofetada indirecta en eso tan sagrado que se llama "neutralidad de la red". 

Telefónica: Netflix debe pagar

Tras la polémica que han generado los datos de velocidad de Movistar publicados por Netflix, Telefónica ha querido ser más clara que nunca: la solución, según ellos, pasa porque Netflix pague, igual que ha pagado a Comcast o Verizon en EEUU. Según la operadora, la situación actual es la que se muetra en este gráfico: 

(Fuente: Telefónica)
(Fuente: Telefónica)

Traducido: Netflix, según Telefónica, está entregando sus contenidos a una tercera compañía de infraestructuras en EEUU. La operadora tiene que recoger esos contenidos en EEUU y traerlos a España "a través de costosos enlaces internacionales". ¿Solución? "Que Netflix aplique en España los mismos acuerdos comerciales que mantiene en EEUU con otros operadores americanos y entregue el tráfico de manera local", indica en los documentos facilitados a Teknautas. Es decir, este otro gráfico:

(Fuente: Telefónica)
(Fuente: Telefónica)

 

Netflix no está de acuerdo. Su portavoz en Europa, Joris Evers, asegura a Teknautas que la compañía en realidad ya ofrece una opción de interconexión gratuita a nivel local a través de uno de sus puntos de "peering" ubicado en Madrid. Esto, asegura, eliminaría los problemas de lantencia que sufren los clientes de Telefónica. "Hemos cerrado acuerdos de interconexión con Vodafone/Ono, Orange y Jazztel. Y no pagamos a ninguna de estas compañías. Es lo que llamamos 'acuerdos gratuitos de interconexión', ninguna de las partes paga", explica Evers a Teknautas.

¿Por qué Telefónica se niega a conectarse gratuitamente a la infraestructura de Netflix y exige un pago? La respuesta se llama 44% de cuota de mercado en banda ancha fija en España, según la CNMC. Telefónica es el mayor operador del país. Tiene mucho poder de negociación, igual que lo tenía Comcast y Verizon en EEUU. ¿Por qué hacer algo gratis cuando sabes que puedes cobrar por ello, aunque no sea lógico ni justo?

Vodafone/Ono, con un 22% de cuota, ha optado justo por lo contrario: aliarse con Netflix. Un movimiento muy inteligente para intentar de paso perjudicar a su eterno rival. Orange, con un 15% de cuota en banda ancha fija, y Jazztel, con un 12%, ambos aún en proceso de unión, simplemente no tienen el tamaño ni poder de neogociación suficiente como para exigir un pago a Netflix. Así las cosas, Telefónica se queda sola en su pulso contra la estadounidense.

Sin noticias de la CNMC

Quizás lo que más sorprende de todo esto es el "silencio" del organismo que en teoría debe resolver disputas como esta: la Comisión Nacional de los Mercados y la Competencia, la CNMC. Y aquí llegamos al problema esencial: este tipo de exigencias comerciales de los operadores a plataformas como Netflix no están reguladas. Ni en EEUU por la FCC, ni en Europa por la Comisión Europea ni en España por la CNMC. Vía libre.

César Alierta, presidente ejecutivo de Telefónica. (Foto: Reuters)
César Alierta, presidente ejecutivo de Telefónica. (Foto: Reuters)

"No creemos que pagar por la interconexión sea la forma en la que internet deba funcionar", dice Evers, de Netflix. La compañía cree que no se debe permitir a una operadora cobrar dos veces por un mismo servicio, ni escoger a qué compañías exige cobrar y a cuáles no según sus propios intereses comerciales. Y tiene toda la razón. Es la CNMC quien debe decidir en España. Y no lo está haciendo. "Cumplimos con las recomendaciones y reglamentaciones de interconexión que dictan las autoridades y los reguladores", dice Telefónica. Y también tienen razón. El problema es que esas reglamentaciones son inexistentes o insuficientes, en el mejor de los casos.

¿Cómo acabará todo esto? A Netflix probablemente no le va a quedar más remedio que pagar, igual que ocurrió en EEUU. Ofrecer un mal servicio al 44% de suscriptores potenciales en España, los clientes de Telefónica, es un lujo que no se puede permitir. El día que eso ocurra (si ocurre), se habrá asestado una nueva puñalada a la neutralidad de la red. Y no será la última. 

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